“Voy a resistir hasta lo último”

JOVEN MADRE AFRONTA UNA ORDEN DE DESALOJO DE CASA DEL IPAV

El 5 de junio, Tamara decidió ocupar la vivienda de manera permanente. Unos días después, efectivos policiales de la seccional Segunda, advertidos por un vecino, intentaron desalojarla sin una orden judicial.
Tamara Rodríguez tiene dos hijas, una de dos años y otra de cuatro meses. Desde junio ocupa una vivienda del IPAV ubicada en Painé Norte 975, del Barrio Obreros de la Construcción. El jueves le llegó la orden de desalojo que se haría efectiva en un plazo de cinco días hábiles que se cumplirán este miércoles.
“No me quedó otra que ocupar esta vivienda. Es la única manera de que quizás me den una ayuda. Estoy sola, por eso me metí en esta casa abandonada. Soy yo y mis hijas. Y voy a resistir hasta lo último”, manifestó la joven.
El viernes por la mañana, Tamara intentó reunirse con alguna autoridad del IPAV, pero le dijeron que volviera el lunes. “Tengo que ir a hablar con una asistente social para ver qué solución me pueden dar. Como siempre, hacen oídos sordos”, se quejó, en diálogo con Radio Noticias.
La mujer le contó a un periodista de LA ARENA que luego de la entrevista radial se comunicaron con ella por teléfono para pedirle que concurriera a Mármol 986. Allí funciona la dependencia del Ministerio de Desarrollo Social de la Provincia donde se tramitan las pensiones no contributivas. “Me tomaron los datos y me dijeron que me van a dar una ayuda económica y mercadería”, detalló.
Tamara recordó que está inscripta en el IPAV desde hace dos años. “Me anoté cuando mi hija más grande era bebé y se cayó el techo de la casa donde vivía”.
“En ese momento estuvo conmigo el intendente (Leandro) Altolaguirre. Fueron muchas personas de la municipalidad. Me dijeron que me iban a dar una mano y nunca más aparecieron. Solamente me dejaron una bolsa de mercadería. Después, cuando iba a ver a Altolaguirre nunca estaba”, aseguró.

“Voy a quedarme acá”.
En principio, a mediados de abril, la joven comenzó a ingresar a la vivienda durante las noches. Hacía tres meses que la casa estaba deshabitada y no contaba con servicio eléctrico ni gas. Tamara y sus dos hijas solo tenían un colchón de una plaza y una frazada para dormir. Por la mañana se retiraban a escondidas del lugar.
El 5 de junio, Tamara decidió ocupar la vivienda de manera permanente. Unos días después, efectivos policiales de la seccional segunda, advertidos por un vecino, intentaron desalojarla sin una orden judicial. Entonces, un grupo de conocidos de la joven se acercó al lugar y los uniformados, ya en presencia de testigos, le tomaron los datos personales y se retiraron.
Según la mujer, cuando ocupó la vivienda, una asistente social de Villa Germinal (sede de la secretaría de Desarrollo Social del municipio) le propuso que la comuna le pagaba dos meses de alquiler. “Les dije que después iba a volver a estar en la misma situación y yo no quiero eso”, afirmó. “De yapa no te dan trabajo en ningún lado. Voy a quedarme acá hasta lo último”, remarcó Tamara.