Vuelve un clásico

“Espero que en 30 días, en los primeros del mes próximo, ya podremos tener las puertas abiertas”, dijo Antonio Corredera, titular de La Recova, quien ayer se encontraba trabajando en el lugar junto a un grupo de operarios para dejar el local en condiciones.
La céntrica confitería ubicada en Yrigoyen y Avellaneda es una de las más tradicionales de la ciudad, y se encuentra cerrada -inhabilitada desde el 14 de abril de 2016- porque el municipio la clausuró en ese momento. Corredera en esa época había pedido la renovación de la habilitación municipal, que estaba vencida desde el 5 de febrero de 2015. Lo había hecho al menos en dos oportunidades antes de esa fecha.
Luego de un año sin tener una respuesta, el 4 de abril de 2016 reclamó nuevamente y días después fue sorprendido con la faja de clausura: “Pedimos la habilitación y nos respondieron con la clausura”, manifestó en ese momento Corredera, quien recordó que el negocio tenía “habilitación permanente desde el 26 de abril de 1990”.
¿Qué había pasado? La municipalidad se hizo eco de una controversia judicial, que enfrentaba al poseedor de La Recova con los herederos de Angel Ortiz, quienes cuestionaban la titularidad del inmueble y optó por negar la nueva habilitación.

Idas y vueltas.
Hubo numerosas idas y vueltas -Corredera incluso puso un perito de parte que le daba la razón-, el Concejo Deliberante se interesó en el tema y llegó hasta a sancionar una ordenanza a fines del año anterior que podría haber dado paso a la reapertura. Pero eso no ocurrió.
El edil Miguel Bravo fue el autor de la iniciativa que modificaba una ordenanza y permitía que un comercio fuera habilitado con la sola “posesión” del inmueble que, como quedó dicho, Antonio Corredera tenía acreditada desde hace más de 30 años.
En el camino hubo cierta tozudez de las autoridades municipales -el poseedor se enfrentó duramente con el secretario de Hacienda municipal, Luis Evangelista-, se produjeron públicas disputas, e incluso no alcanzó con un dictamen del Departamento Jurídicos de la comuna que aconsejaba dar paso a la reapertura. Solo un nuevo dictamen -esta vez de un buffet de abogados porteños-, fue lo que decidió finalmente al intendente Leandro Altolaguirre a ceder.

Dictamen favorable.
Sobre el fin de semana anterior Altolaguirre se encargó de informar a LA ARENA la novedad en torno a la confitería: “Tenemos el dictamen de Jurídicos sobre el tema de La Recova, con la nueva ordenanza, y esa restricción que había por el lío en torno al dominio (entre Corredera y Ortiz) se levantó y pasó a Comercio para que se realicen los trámites de habilitación”, indicó el jefe comunal.
Es decir que la municipalidad aceptó que la “posesión” -sobre la base de la ordenanza aprobada a fines del año anterior- era suficiente para habilitar el comercio. “Si Corredera cumple con los requisitos de habilitación, puede abrir. Esto en el marco normativo de la municipalidad”, aclaró, porque naturalmente el conflicto con los herederos de Angel Ortiz continuaría en todo caso por la vía judicial.

La voz de Corredera.
Ayer este diario dialogó con Corredera, quien estaba trabajando en el local, reacondicionando las instalaciones dentro del edificio; pero además se realizaban tareas en la fachada del inmueble, donde se estaba colocando el nuevo cartel que reza “La Recova”.
-¿Ya recibieron la comunicación municipal?
-No, todavía no tenemos notificación. Solo lo que vimos en los medios… y por supuesto nos ponemos ya a poner todo en condiciones. No obstante nosotros los papeles los tenemos todos presentados, y en todo caso habría a lo mejor que actualizar alguna cosa.
-¿En cuánto tiempo considera que lo tendrá abierto al público?
-Tenemos que terminar con algunas refacciones, acomodar todo lo administrativo, lo del personal… supongo que los primeros días de junio abriremos al público.
-¿Qué cantidad de personal van a necesitar?
-Llegamos a tener veinte, pero considero que en esta etapa vamos a estar tomando unas diez o doce personas… Sabemos que algunos de los que trabajaban están haciendo otra cosa: dos pusieron un lavadero, otro (era mozo) está de taxista, y algún otro consiguió trabajo en otra parte, así que vamos a ver cómo nos arreglamos.