Abusador condenado a prisión

MANOSEABA Y AMENAZABA CON ARMAS A UNA MENOR

(General Pico) – Paola Loscertales, jueza de audiencia de la segunda circunscripción judicial de La Pampa, condenó a diez años de prisión a un albañil de 36 años, cuyas iniciales son S.G.F, que abusó sexualmente en forma reiterada de su hijastra. La magistrada lo sentenció por las figuras de Abuso sexual gravemente ultrajante agravado por haber sido cometido por el encargado de la guarda y por la situación de convivencia como delito continuado y Lesiones leves, en concurso real. Además libró un oficio a la Delegación de la Zona Norte del Ministerio de Desarrollo Social de la provincia, a fin de que se lleve a cabo abordaje y seguimiento del caso y brinde la asistencia necesaria.
El hecho que se debatió a la largo de cuatro jornadas en los tribunales de esta ciudad, fue denunciado el 21 de diciembre del año anterior, por una tía de la damnificada, en la sede de la Unidad Funcional de Género. La denunciante refirió que su hermana está pareja hace 12 años con el imputado, quien hacía tiempo que maltrataba a la niña y a sus hermanos. Además indicó que el acusado aprovechaba cualquier excusa para entrar al baño, en el momento en el que la menor se bañaba y la sometía a tocamientos.
Durante el debate oral que se llevó a cabo a puertas cerradas, declaró la denunciante, quien manifestó que en ocasión en la cual su sobrina se quedó en su casa durante unas vacaciones de verano, le contó que no quería vivir más con su familia. Además agregó que durante esa charla la menor reveló que el acusado la había tocado mientras se bañaba. Tiempo después de radicada la denuncia, la damnificada, a través de una carta le contó que el acusado se masturbaba en el cuerpo de ella y que estos actos ocurrían, durante la ausencia de su madre.

Cámara Gesell.
También declaró la abuela de la damnificada, personal de Criminalística y la madre de la menor, quien negó que su pareja fuera agresiva con sus hijos y descreyó del relato de la niña. A su vez prestó declaración la comisario Vanina Fileni, de la Unidad Funcional de Género, las psicólogas que intervinieron en el caso, el médico forense Graciano Masó, algunos vecinos y allegados a la familia, que fueron propuestos por la defensa y la psicóloga Mercedes del Pozo, quien entrevistó en Cámara Gessell a la víctima.
La profesional indicó que el relato de la niña resultó creíble y que además presentaba “indicadores de victimización sexual y síntomas postraumáticos”. También en Cámara Gesell la niña, refirió maltratos, juegos agresivos y quemaduras por parte del acusado, atribuyéndolo a que solía descargarse con ella luego de las peleas que tenía con su madre.

Amenazas.
Una vez completada la ronda de testigos, el fiscal Luciano Rebechi solicitó que se condenara al acusado a 12 años de prisión. En tanto, el defensor Martín Emiliano Herrero Galvagno, se pronunció por la absolución de su defendido, por la aplicación del beneficio de la duda.
En su fundamentación de la sentencia, la magistrada dio por acreditado que el acusado abusó sexualmente “en forma reiterada y sucesiva desde que la menor contaba con siete años de edad”. También dijo que el acusado “quedaba en casa al cuidado de la niña y de sus hijos cuando la madre marchaba a trabajar, oportunidades en que valiéndose de esa ausencia la abusó mediante tocamientos en todo su cuerpo incluyendo sus partes íntimas, la amenazaba para obligarla a desvestirse; exhibiendo a veces un arma de fuego y arrojándola en la cama para luego recostarse sobre ella”.
En otro de los párrafos de la sentencia, la jueza indicó que el imputado “es un ser violento, que desde una posición dominante abusaba de su preeminencia y transformó la vida familiar en un verdadero infierno de castigos, abusos y de excesos”.
Por último, señaló que los abusos sexuales quedaron comprobados “en forma indudable” a partir de los testimonios brindados por los hermanos de la víctima, en Cámara Gesell.