Artesana pampeana fue premiada en Catamarca

FIESTA NACIONAL E INTERNACIONAL DEL PONCHO

Natalia Martínez obtuvo el primer premio en el rubro artesanía tradicional en arcilla, categoría rescate. Las piezas ganadoras fueron una cultrunera y una machi rogativa hechas con técnicas de la cultura ranquel.
La artesana pampeana Natalia Martínez, fue premiada en la XLVI Fiesta Nacional e Internacional del Poncho, que se realizó del 15 al 24 de julio en Catamarca. Allí exhibió sus trabajos en la feria de artesanos de todo el país y dos de sus piezas obtuvieron el primer premio en el rubro artesanía tradicional en arcilla, categoría rescate.
Martínez desde abril tiene un taller de cerámica en la Casa de la Cultura municipal de Winifreda, desde donde contó que hacía años que quería participar de esta feria y para que los organizadores la aceptaran y le dieran un espacio para que montara su stand tuvo que enviar por Internet fotos de sus creaciones.
Viajó al norte del país junto al artesano Juan Carlos Pérez, descendiente de ranqueles e integrante de la Comunidad Baigorrita de Santa Rosa cuyo lonko es Fermín Acuña. Juntos se dedican al rescate de la cultura de la etnia. Pérez dirige un taller de platería indígena en la casa cultural de esta localidad.
“Las piezas decorativas ganadoras fueron una cultrunera y una machi rogativa hechas con arcilla de la zona de Naicó (La Pampa) y empleando la técnica aborigen, es decir, fueron horneadas en horno a leña y luego ahumadas, curadas con cera pura de abeja y presentan aplicaciones de alpaca confeccionadas por mi compañero. Un trabajo desde el inicio hasta el final totalmente artesanal”, contó Martínez, quien se mostró contenta por el premio recibido en la provincia catamarqueña y apuntó que “no se encuentran muchos artesanos que trabajan rescatando la arcilla, son pocos los que van quedando en el circuito de ferias en las que nos movemos”.

Fiesta.
Además la ganadoras contó que tuvo la suerte de vender varias esculturas. Pérez señaló que cada vez que participan de una feria lo hacen “con gran sentido de pertenencia a la cultura originaria ranquel y eso se refleja en el contenido de cada pieza de cerámica. Uno no está en contra de otras técnicas o avances porque hoy hay hornos eléctricos y a gas, pero estamos muy comprometidos con el rescate de nuestra cultura aunque nos cueste mucho trabajo la sostenemos en el tiempo y eso nos va dando un valor agregado”.
Se le preguntó si visualizar la cultura originaria ayuda a que los descendientes pierdan el temor a identificarse, como está ocurriendo, respondió: “Es lamentable que por ahí nos cueste asumirnos ranqueles, nos damos cuenta en las charlas que damos en las escuelas sobre nuestra cultura, a la salida aparece algún chico que nos dice que su abuela es ranquel y lo hace con un poquito de vergüenza o de complejo de inferioridad porque tiene sangre india y es todo lo contrario, hay que sentirse orgulloso de que por nuestras venas corra sangre de pueblos originarios. Tal es así que colocamos nuestro estandarte en los stands y lo llevamos a todas las ferias que vamos, sea en Palermo (Buenos Aires), San Juan, Catamarca o Berazategui”, finalizó.

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