Condenado a seis años por abusar de su hijastra

LOS HECHOS INVESTIGADOS OCURRIERON HACE MAS DE UNA DECADA

Los familiares de la damnificada declararon a favor del imputado durante el juicio, y la trataron de hacer pasar por “loca y mentirosa”. Los hechos investigados comenzaron en un establecimiento rural y se continuaron en dos viviendas de General Pico.
El juez de audiencia Florentino Rubio, de la segunda circunscripción judicial de la provincia -con asiento en esta ciudad-, condenó días atrás a la pena de seis años de prisión a un hombre que sometió sexualmente a la hija de la mujer con la que mantiene una relación de pareja.
El magistrado le encontró responsable de los delitos de abuso sexual con acceso carnal y de abuso sexual simple como delito continuado, en concurso real. Los hechos investigados ocurrieron hace más de una década, y la damnificada fue una joven mayor de edad, a quien todos sus familiares directos intentaron desacreditar.
Al finalizar el debate oral que se desarrolló recientemente en los tribunales piquenses a puertas cerradas por tratarse de un delito de índole privada, las partes intervinientes en el proceso presentaron sus alegatos de clausura. En esta instancia, la fiscala Ana Laura Ruffini que llevó adelante la investigación penal, había solicitado una pena de seis años de prisión, que fue la misma que impuso el magistrado.
En tanto, el defensor Abel Tanus Mafud se había pronunciado por la absolución del imputado, un hombre de 45 años que negó cada uno de los cargos que se le achacaron durante el juicio.
En el fallo, Rubio dio por acreditado que el acusado, en un establecimiento rural abusó sexualmente de su hijastra, y que los hechos se sucedieron a partir de principios de 2003 y que se reiteraron en varias oportunidades.
Tras ese ataque sexual se sucedieron distintos hechos en el mismo establecimiento rural, donde vivía la damnificada junto con sus hermanos, sus hijos, su madre, y el propio acusado, como así también en dos viviendas de esta ciudad, siendo una de ellas, el domicilio de la pareja del imputado, como en otra ocasión, el de la propia víctima. La situación continuó hasta el 19 de marzo de 2013, cuando la damnificada hizo la denuncia correspondiente al enterarse que su padrastro también habría abusado de su hija.

Testimonios desfavorables.
El elemento más contundente que le permitió a Rubio dar por acreditada la teoría presentada por la fiscalía, fue la declaración de la propia damnificada, una mujer que en la actualidad tiene 37 años y que dijo que comenzó a ser abusada a la edad de 23 años.
La denunciante indicó que durante esa época dormía junto a su hija recién nacida, en una casilla que estaba en un galpón cercano al establo, y que el imputado empezó a someterla a tocamientos impúdicos en cualquier circunstancia en que quedaban solos. Además calificó como un “calvario” a las situaciones vividas, puesto que por momentos los abusos se dieron de forma diaria y a cualquier hora del día, incluso hasta estando su madre cerca. También relató que el acusado le prometió dinero a cambio de mantener relaciones sexuales, y dijo que le provocaba miedo su persona.
Durante las jornadas del debate, la familia de la denunciante declaró a favor del victimario, y su propia madre aseguró que nunca presenció un abuso y que jamás sospechó nada. Hasta la abuela de la damnificada se pronunció a favor del acusado y trató a su nieta de mentirosa, y sus hermanos también declararon en este sentido.

Relato creíble.
Sin embargo, el juez de audiencia de esta ciudad calificó de “coherente, claro y detallado” al relato de la damnificada, y dijo que “el estado emotivo que la acompañó se correspondió con el de quien ha sufrido abusos como los investigados”. También resaltó que “siempre sostuvo el mismo relato de los hechos ante testigos que la escucharon en distintas situaciones”.
Rubio indicó en el fallo, que el imputado, la madre, la abuela y los hermanos “se encargaron de descalificar a la víctima sin éxito” y que pretendieron hacer creer que ella nunca estuvo sola en el campo, por lo cual nunca pudo ser abusada.
“Es impensable que durante tantos años de convivencia, no haya habido algunas veces en que se quedara sola. También es impensable que cuando acompañaba al imputado al molino o a buscar maíz, o fuera al galpón, siempre lo hiciera acompañada por alguno de sus hermanos. No hay duda de que en tantos años de convivencia hubo momentos en que el acusado pudo perpetrar los abusos sin la presencia incómoda de terceros”, apuntó.
En el tramo final de la sentencia que se leyó días atrás, el juez subrayó que los testigos que declararon a favor del imputado, pretendieron “hacer pasar por loca a la víctima”, de quien concluyó que “es plenamente creíble y los abusos sucedieron tal como los narró”.

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