Donaron un costoso triciclo

FAMILIA WINIFREDENSE RECIBIO AYUDA

La vecina winifredense Griselda Haag se mostró emocionada y muy contenta cuando una persona radicada en Buenos Aires le regaló un triciclo eléctrico de tres ruedas a su hija Julieta Streitenberger para que pueda movilizarse más rápidamente por los lugares del pueblo que frecuenta diariamente.
La adolescente cumplirá 12 años el 24 de marzo y nació con una mielomelingosele que afectó su columna, sus dos piernas y su cerebro donde tiene instalada una válvula. Recibe atención médica en el hospital Garrahan.
Cuando sus padres viajan con ella al centro médico de alta complejidad se alojan en el departamento de la hermana de Haag ubicado en un edificio. Ellos nunca se dieron cuenta pero sus movimientos eran seguidos por un hombre que vive en el mismo inmueble y también convivió durante muchos años con un familiar discapacitado.
“Un muchacho que siempre nos veía un día nos preguntó si queríamos un triciclo eléctrico para que Julieta tenga una vida distinta y pueda salir a pasear de manera más divertida”, relató la madre de la joven.
Haag recuerda que el bonaerense solidario se llama Mariano. “Nos contó que ese triciclo se lo había comprado a su hermana, quien también tenía una discapacidad, pero después falleció y lo guardó. Lo único que nos pidió fue que si algún día no lo usamos más se lo donemos a otra persona”, indicó.
“Es una ayuda muy importante. Mi hija lo usa para ir a la casa de la hermana, a la plaza para distraerse un rato, todos los días da una vueltita. Es algo muy lindo, lo disfruta y me pone muy feliz verla bien”, manifestó la progenitora.

Operación.
La familia recibió el medio de movilidad en muy buen estado pero sin las dos baterías necesarias para su funcionamiento. Cada una tiene un valor de 1.250 pesos. Las pudieron comprar con un dinero que ganaron con un juego de azar pampeano.
Las baterías van colocadas en la parte inferior del elemento ortopédico y se enchufan a la electricidad. La duración depende del tiempo en que se use el triciclo, que tiene un valor económico muy importante.
“Aprendió enseguida a manejarlo”, contó Haag, quien el lunes retornó al centro asistencial con su hija para que le realicen controles médicos muy exhaustivos ya que fue sometida a una cirugía “muy grande” de vejiga.
Cuando regresen, Julieta festejará su cumpleaños y volverá a la Escuela primaria 104 donde concurre a un aula integradora. También retomará sus viajes a Santa Rosa dos veces por semana para ir a rehabilitación.
La madre de la menor cambia su voz cuando manifestó que su hija no volverá a caminar. “Su problema reside en la cintura, no tiene fuerzas para estar parada. La doctora ya le dio el alta y le dijo que se maneje en silla de ruedas”, finalizó.