En maniobras, un helicóptero golpeó al jefe del RIM de Toay

Una mala maniobra del piloto de un helicóptero le provocó al jefe del Regimiento de Infantería Mecanizado 12 de Toay una fractura en su cráneo. Se encontraba en Casa de Piedra junto a un grupo de 150 soldados realizando prácticas militares. Fue trasladado al hospital en la misma aeronave y fue operado exitosamente.
Según informaron fuentes judiciales y autoridades militares y policiales a este medio, el accidente ocurrió a las 11 de la mañana de ayer. El teniente coronel Alejandro Leonardi estaba junto a sus subordinados en un predio rural ubicado a unos 1.500 metros al norte de la planta urbana de la localidad sureña mencionada. Allí se habían formado una importante cantidad de vehículos militares y de soldados, y Lonardi, sobre un montículo de tierra de una altura de cuatro metros, daba por finalizada la instrucción.
Los uniformados habían llegado allí hacía unos 10 días para realizar una práctica junto a otros militares de otras provincias. Las autoridades habían llevado un helicóptero sanitario marca Lama modelo SA315B en caso de cualquier eventualidad, y mientras Lonardi se encontraba con las otras autoridades, el piloto le dio arranque y sobrevoló el montículo donde estaban los jefes. Aparentemente, uno de los pasajeros tenía que realizar unas fotografías y por tal motivo volaron cerca de los oficiales. Aunque todo está en etapa de investigación, se supone que una mala maniobra del piloto hizo que los patines de aterrizaje de la nave golpearan contra la cabeza del teniente coronel y lo dejaran inconsciente sobre el suelo.

Derivado de urgencia.
El helicóptero aterrizó y los otros militares presentes subieron al malherido oficial para que fuera trasladado al hospital Castro Rendón de Neuquén. Allí los médicos le realizaron una limpieza en la cabeza y “lo cerraron”, ya que presentaba fractura de cráneo. “Ahora habrá que esperar unas 72 horas para ver cómo evoluciona”, dijo el jefe militar consultado por LA ARENA.
El hecho fue investigado por el fiscal Alejandro Masó, pero posteriormente pasó a manos de la Justicia Federal. En un primer momento se creyó que el oficial había recibido un fortísimo golpe de una hélice y que había fallecido.