Escapes para motos

Cuando recién empezaba la primaria en General Pico, Daniel Moreno ya andaba en los talleres rodeado de motores y herramientas. A pura inventiva fabricó escapes para motos y su pyme se transformó en una marca líder a nivel nacional.
Es probable que cuando estaba en la cuna, en lugar de peluches y pelotas de fútbol tuviera motos o cualquier otra cosa relacionada con los “fierros”. Su elección no era una canchita o la plaza del barrio sino que se iba a un taller mecánico y el ruido de los motores lo deslumbraba tanto como la posibilidad de inventar y hacer. Daniel Moreno podría escribir un manual del emprendedor, un manual casero y creativo que lo llevó a los 15 años de edad a fundar “DM Escapes”, la pyme que desde General Pico fabrica y vende a todo el país.
“A los 8 años empecé a correr en moto. A los 10 ya andaba con los motores. Siempre se me dio por la fabricación, con mi hermano desarmábamos y armábamos las plomadas para pescar. Hacíamos la matriz, pero era una locura: agarrábamos la hornalla de la cocina y derretíamos plomo. Esas cosas me intrigaban mucho, como las hélices de los aviones. Y lo bueno es que mi papá nos incentivó siempre a hacer cosas, a que le buscáramos la vuelta”, recordó Moreno sobre una infancia que le marcó el camino para lo que vendría.
“Antes de terminar la primaria compré una soldadora eléctrica, y durante el primer año del colegio Industrial salió una ordenanza para los canastos de basura, así que fabriqué como 70 canastos. Con un amigo los vendía y colocaba. Empecé con eso y enseguida empecé con los escapes porque andábamos en moto y ya conocía bastante del tema. Lo que yo quería era fabricar algo, armar, eso lo tenía claro”.
Marca.
A sus 13 años Daniel aprendió a cortar chapa y otros secretos del rubro. A los 15 hizo su primer motor, “mitad en la Escuela y mitad en un taller adonde iba”. Y eligió el nombre”DM”, una marca que 25 años después es reconocida por la fabricación de escapes pero también por otros accesorios para las motos.
“Buscaba hacer un poco de todo: portaequipajes, accesorios de fibra de vidrio, reparábamos tanques de nafta, enderezábamos cuadros. ¡Intenté fabricar motos! Siempre buscaba cómo emprender y generar ingresos. La verdad que me tenía una fe bárbara, eso nunca me faltó”, se ríe Daniel al resaltar un espíritu que mezcla la dosis justa de ganas, personalidad, sabiduría y algo de “caradurez” para ir a buscar siempre más.
Después de un año en la casa de su papá, alquiló un galpón, luego pasó a otro un poco más grande hasta que en 2000 se instaló en el Parque Industrial piquense, el lugar donde hoy trabaja junto a su hermano Ricardo,su hermana Natalia, su hijo Franco y un empleado, Alejandro.
“En un momento llegamos a ser 12, pero muchos de ellos se fueron a otros talleres. Hicimos a la inversa, generamos trabajo hacia afuera y seguimos relacionados porque éste no es un mercado muy grande”, explica sobre una firma que vende sus productos en Entre Ríos, Corrientes, Misiones y Formosa. “Es la zona que más se mantiene, porque hay mucha gente de laburo y se ven cuatro o cinco motos por casa”.
Mendoza, San Juan, La Rioja, Santiago Del Estero, Tucumán, Salta, Córdoba, San Luis, Jujuy y Santa Fe son otros puntos de venta mientras que una menor parte de su producción la ubica en el sur del país. También hay clientes en Chile y México.
Matriz.
Daniel dio su primer salto cuando desde Córdoba le hicieron un pedido grande. “En ese momento averiguo por el precio de una matriz y era como si hoy te dijera 300 mil pesos, para un pibe que recién arranca, imposible. A los escapes los hacía a mano, así que lo que experimentamos para hacer una matriz no te imaginás, hasta que salió. Con los años fuimos aprendiendo, descubrimos muchas cosas con la matricería. Llegamos a 21 mil escapes al año, pero los valores hasta el 2004 eran muy chicos. Hoy trabajamos menos pero el que tiene una empresa chica aprende a adaptarse rápido”.
Para las Pymes no es un momento económico favorable, todo lo contrario, por eso son momentos de reacomodamientos.”Se veía venir que 2016 iba a ser un año duro. La producción bajó cerca de un 50 por ciento”, aseguró respecto a una caída que adjudicó a la inflación, a la desactualización de los sueldos y a las distintas medidas que golpearon el bolsillo de los trabajadores, justamente los que más usan las motos de baja cilindrada.
“El que tiene una pyme siempre se va adaptando para no dejar de trabajar y va achicando los márgenes de ganancia, lo cual implica que no puede reinvertir para hacer productos nuevos. Con todos los ajustes que hubo esa desproporción se hizo más grande todavía, y en el tema de las motos, como los que más las usan son los trabajadores, se deja de consumir no solo los escapes sino todo lo que sea repuestos y accesorios en general”, analizó.
Ingenio y marketing.
Moreno admite que una de las claves de las pymes es no quedarse quieto, siempre innovar. Prueba y error.”Tuvimos la suerte de que todo lo que hicimos, a la gente le gusta, tiramos ideas, lo mostramos y gusta. También hemos errado mucho, por supuesto. Y con el tiempo también aprendimos la importancia del marketing. Elegir los colores de los calcos, cómo ubicás la publicidad, el packaging. Una palabra mal usada en un aviso te puede arruinar el producto. Esas cosas las aprendimos y le dimos preponderancia porque son importantes”.
Otra clave es la inversión. La tecnología marca la senda para cualquier industrial y “DM” tiene máquinas muy valiosas como una cortadora láser, una dobladora, un robot soldador. “Todo cambia muy rápido, la tecnología es dinámica pura y hay que adaptarse. Con varios préstamos del Banco Pampa fuimos comprando material y así fuimos creciendo. El que tiene una pyme sabe que se pasan muchas situaciones límites”, cuenta Daniel que a sus 44 años está lejos de quedarse quieto.
“No estamos cerrados solo las motos, a mí me toca ver y estar atento a cómo viene la mano. Desde hace mucho que trabajamos en cosas de futuro. No sabemos si van a funcionar, pero experimentamos con cosas nuevas”, reconoce quien levanta con cierto orgullo una bandera que describe el alma de cualquier emprendedor: “Nunca trabajé de empleado, siempre le busqué la vuelta para hacer mi camino”.
R72 Factory, de alta gama
En busca de diversificación “DM Escapes” creó un caño de escape bajo la marca R72 Factory, que está dirigido a motos de enduro y competición, y a otras de alta gama que van de los 600 a los 1.000 cc. En este segmento, la producción es muy acotada y compite con un puñado de grandes marcas mundiales. Son escapes especiales de competición, que se fabrican a medida en acero inoxidable y fibra de carbono. Son diseñados para cross, enduro, cuatri, motard.
“Innovamos el mercado en la Argentina con esos productos, se hacen pocos al año pero a la marca le da presencia. El R72 Factory se usa en el Campeonato Argentino de velocidad, hay dos o tres marcas de nivel mundial y la opción nacional que hay es la nuestra. Es un trabajo artesanal”, resalta Moreno sobre escapes que son utilizados por pilotos en la competencia del Dakar y que tienen un gran mercado en Chile.