Falleció Arquímedes Puccio en su vivienda de G.Pico

Arquímedes Rafael Puccio, de 84 años y condenado por cuatro secuestros y tres homicidios, falleció en la madrugada de ayer en esta ciudad.
La Comisaría Segunda confirmó que recibieron un llamado a las 4.35 para realizar una presencia en una vivienda de calle 4 entre 27 y 29. Allí el hombre que compartía el domicilio con Puccio dio cuenta de su fallecimiento, situación de la cual se percató al momento de levantarse para administrarle un medicamento.
Fuentes policiales refirieron que en el lugar no había signos de violencia y que fueron convocados: la fiscal de turno Ivana Hernández y personal de la División de Criminalística para realizar el peritaje.
Luego el cuerpo fue trasladado a la morgue y el médico forense Graciano Masso realizó la autopsia. En horas del mediodía todavía no había llegado el informe escrito acerca de las causas del deceso, pero desde fiscalía se dio a conocer que el fallecimiento fue resultado de la enfermedad que aquejaba al hombre.
Puccio, quien estuvo 23 años preso, vivió sus últimos días en General Pico y desde junio 2010 comenzó a ejercer como abogado. La vivienda del barrio El Molino en la cual falleció era sencilla. La mayoría de sus vecinos, según algunos datos recabados en la zona, no sabían quien era Puccio, ni su oscuro pasado. Para algunos era un hombre tranquilo y que pasaba desapercibido. Sin embargo, algo que llamaba la atención de una vecina era que siempre firmaba como "Doctor Arquímedes" sin hacer referencia a su reconocido apellido.

Enfermo.
Una fuente médica, que le brindó atención ante una emergencia, indicó que hace aproximadamente un mes Puccio sufrió una descompostura. De acuerdo a los primeros síntomas había sido diagnosticado como un accidente cerebro vascular (ACV). Pero con la internación y estudios posteriores se determinó que el hombre tenía un tumor cerebral. A causa de esa enfermedad el deterioro de Puccio fue progresivo y estaba bajo tratamiento.
Tiempo antes, Puccio se paseaba por las calles de la ciudad sin inconvenientes y con una apariencia muy saludable. Incluso a principios del 2012 dio a conocer públicamente su relación con una joven mujer oriunda de Trenel. Ese romance, a pesar de las primeras versiones de inminente matrimonio, duró poco tiempo. La mujer, Graciela de 48 años, conoció a Puccio porque fue su clienta debido a un problema legal.
En sus encuentros con la prensa, hasta mediados del año pasado, Puccio siguió afirmando su inocencia. "Los gorilas que me condenaron", decía, mientras aseguraba que su abogado lo traicionó, que hubo sobornos para que el juez lo declare culpable y que su caso respondió a "intereses políticos".
Mientras estaba preso se relacionó con la iglesia evangélica y en General Pico asistía regularmente a una congregación local. En diferentes oportunidades manifestó su nueva fe.
Con respecto a su situación legal, gozaba de libertad condicional.
Puccio sigue formando parte de la historia argentina por los crímenes de los empresarios Eduardo Aulet, el 5 de mayo de 1983; Emilio Naum, el 22 de junio de 1984; Ricardo Manoukian, el 22 de julio de 1982, y Nélida Bollini de Prado, el 23 de julio de 1985 y la única víctima que fue hallada con vida después de su secuestro.
Puccio fue condenado junto con sus dos hijos Daniel y Alejandro, quien murió en el año 2008. Su sentencia fue pronunciada en 1995. En el año 2004 llegó al Instituto Correccional Abierto de General Pico pero violó las normas de reclusión y fue alojado en la Unidad 4 de Santa Rosa. A partir del 2008 regresó a esta localidad con el beneficio de la libertad condicional.
Sobre el destino final del cuerpo de Puccio hasta ayer no se dieron precisiones ya que el hombre había cortado la relación con su familia en Buenos Aires, según manifestó en una entrevista periodística realizada durante el 2012.