Falleció Mateo Ojeda en el hospital Garrahan

(General Pico) – El niño Mateo Ojeda, de dos años, que fue sometido a un trasplante de médula ósea en enero último en el Hospital Garrahan de Buenos Aires, dejó de existir en su lugar de internación ayer pasado el mediodía.
La noche del lunes el pequeño sufrió una descompensación que obligó a su derivación a una sala de cuidados intensivos del centro hospitalario infantil. Mateo atravesó la madrugada de ayer estabilizado, pero una repentina desmejoría en la mañana derivó en su fallecimiento en horas del mediodía.
El protocolo de internación establece una ventana de seis horas de permanencia en el centro hospitalario para poder retirar el cuerpo del fallecido. Ese trámite lo estaban completando sus padres en la tarde de ayer. El plan de la familia es trasladar los restos de Mateo a General Pico para su sepelio.
La historia de Mateo es la historia de la lucha de su familia por sacar adelante al nene cuando los médicos advirtieron que Mateo era paciente de una extraña dolencia: “leucemia infoblástica aguda tipo T”, una agresiva modalidad de leucemia que obligaba a un trasplante total de médula ósea como única posibilidad de supervivencia del paciente.
No hizo falta más para que toda su gran familia articulara esfuerzos en procura de salvar la vida del niño.
El delicado cuadro de Mateo movilizó la solidaridad primero de la ciudad, luego de la provincia, para alcanzar el país y el mundo. La complejidad en hallar el tipo de médula ósea compatible con el chiquito, encendió todas las alarmas. Ningún familiar directo de Mateo podía ser donante, la histocompatibilidad exigida superaba cualquiera de los tipos existentes dentro de su familia.
Mateo fue inscripto en enero de 2013 en el registro mundial de donantes de médula ósea y así fue que apareció una ciudadana alemana residente en Estados Unidos como potencial donante.
La intervención quirúrgica se practicó en Buenos Aires el 20 de enero y desde el post operatorio Mateo sufrió distintas complicaciones, propias de un paciente transplantado. Nunca decayó la esperanza a pesar que la información sobre su evolución se ofrecía a cuentagotas.
Agustina Moreyra Vanarelli, la mamá de Mateo, reflejaba en su cuenta de Facebook el estado de su hijo y las dificultades que atravesaba desde su operación. Ayer, la misma red social que sirvió como nexo con los que querían saber cómo estaba Mateo, anunció lo indeseado: falleció Mateo.