“Faltas sí, pero clausura no”

CUARTA JORNADA DE DEBATE DEL JUICIO POR "GOOD NIGHT"

En una nueva audiencia celebrada en la jornada de ayer, en el Tribunal Oral Federal, sobre el cabaré de Lonquimay, declararon ex el juez de Faltas y una víctima, de quien se preservó su identidad. Hoy desde la 10 se tomará testimonio a un testigo anguilense desde su domicilio, por la imposibilidad de movilizarse.
Juan Carlos De La Vega, abogado defensor de Carlos Eduardo Fernández, uno de los acusados, confirmó que en la audiencia de ayer, testificaron frente al tribunal, el ex Juez de Faltas de la localidad de Lonquimay, Elías Melazzi; y una testigo, en carácter de víctima, de quien se resguardó la identidad.
El abogado indicó que el testimonio del ex juez, “fue traído para dar testimonio por algo que no pudo dar, en realidad era por si él tenía conocimientos o recordaba algún dato relacionado con una clausura del local que en realidad no pudo probar”. Aseveró que a su criterio “fue algo innecesario porque ya se había probado que el local había sido clausurado pero por una infracción municipal”.
De La Vega aclaró que “entre la casa-habitación que tenía ese local y el local bailable, por así decirlo, tenía una comunicación a través de una puerta. Fue clausurado a los efectos del cierre de esa comunicación, y realizada la reforma, se volvió a habilitar el local”. El ex juez declaró que trabajó entre 2005 y 2008 y labró algunas actas; se le realizó una sola pregunta y su testimonio no se extendió más de unos ocho minutos.
El letrado confirmó que este testigo es la persona a quien le rompieron la luneta en la Ciudad Judicial, la pasada semana. Pidió que no se le tomaran imágenes.

Víctima.
Luego prestó testimonio una mujer, en calidad de víctima. La misma, llegada desde Salta, aseveró que “sí dijo que había sexo, pero ellos se manejaban por afuera. Confirmó que “si estaba de mal humor, no trabajaba”.
También mencionó que “hoy no se siente vulnerada ni amenazada, porque no tomó contacto con ninguna de las personas”. Dijo “saber a qué venía; no sé si se ejercía la prostitución en el lugar, si alguien me gustaba, lo hacía”.
De la vega asume que “ella elegía a los clientes, dijo que durante tres años fue y vino varias veces, volvía a Salta cada vez y a veces como mucho, cada tres meses”.
Indicó que eran ellas mismas quienes tenían el dinero que iban recolectando, lo guardaban porque iban a hacer las compras a una verdulería, que les quedaba a un kilómetro. También tenían su DNI”.
El letrado aseveró que el testimonio de esta víctima “choca bastante con lo que veníamos escuchando, con los testimonios anteriores”. Finalmente, indicó que en la jornada de hoy y desde las 10, se tomará testimonio a una persona de Anguil que no puede declarar por un estado de salud delicado y no se puede mover”.
Indicó que no está determinada la fecha en que se escucharán los alegatos de las partes, aunque vaticinó que esa instancia, “aún puede demorar”.

Dureza.
Por último, el letrado aseveró que “las consultas de tribunal fueron muy duras hacia la víctima que declaró; varias veces se le consultó si había sido presionada para brindar su testimonio”. Consideró que no se contempló su carácter de víctima, y lamentó que la profesional que la acompañaba, no interrumpió las preguntas ni moderó las consultas del tribunal, permitiendo el “acoso de los cuestionamientos”.