Fiscal acusó a ex empleada de escribanía

(General Acha) – La oficina única del Ministerio Público Fiscal acusó a la ex empleada de la Escribanía Gil porque habría cometido defraudaciones y estafas, mientras se desempeñaba como administrativa en la firma que dejó de funcionar hace poco más de dos años en el edificio de calle Victoriano Rodríguez, en pleno centro de la localidad. La conducta desplegada por la mujer de 38 años, causó perjuicios al menos a siete vecinos.
En la presentación llevada a cabo recientemente por el fiscal Juan Bautista Méndez, se requirió al juez de control Héctor Alberto Freigedo la apertura a juicio porque la investigación reúne pruebas suficientes para el enjuiciamiento público de la acusada.La mujer habría recibido diferentes sumas de dinero que ascenderían a cerca de 38 mil pesos, en concepto de pago de distintos trámites que los clientes debían hacer a través de la escribanía.

Sin rendiciones.
El tema es que la administrativa no rendía tales ingresos a la escribana Norma Gil, aprovechándose del avanzado estado de ceguera de la profesional. Tampoco, lo hacía a los organismos provinciales, destino que tendría que haber tenido la mayoría de ese dinero. Se tratan de trámites que los vecinos efectuaron entre 2010 y 2012.
El 4 de julio de 2012 se realizó un allanamiento en el domicilio particular de la acusada, oportunamente ordenado por el juez de control de ese entonces Alvaro José Reyes, en el que se secuestró importantes evidencias para la investigación.
En ese procedimiento se hallaron sellos, documentación, escrituras no inscriptas, formularios y recibos, cuando la acusada ya no era empleada de la escribanía, ni conservaba ninguna otra relación con la escribana Norma Ethel Gil. Profesional, que el 17 de enero de 2012 presentó su renuncia, la cual fue aceptada un mes después mediante el decreto (131/2012) firmado por el Ejecutivo provincial.

Calificación.
Para la fiscalía la acusada habría cometido el delito de estafas y otras defraudaciones especiales, porque se habría apoderado o apropiado ilegítimamente de las sumas de dinero que eran entregadas de manera voluntaria por los clientes de la escribanía, donde trabajaba como empleada.
En esas condiciones disponía sobre el dinero, y a cambio entregaba recibos, entre otros trámites, pero no rendía cuenta sobre los mismos. Los clientes pagaban por gestiones que hacían ante la escribanía, pero éstas nunca se hicieron o quedaron inconclusas. El dinero nunca se rindió ante la escribana, quien debía cumplir con las retenciones, cargas y obligaciones impositivas; y en otros casos, tendría que haberlo recibido directamente en concepto de honorarios en general.

Más involucrados
De la investigación iniciada contra la ex administrativa de la Escribanía Gil, se desprendió otra causa, que tiene como implicados a los escribanos Gustavo Horacio Vital y Norma Ethel Gil.
Al primero se le atribuye no haber efectuado los controles necesarios propios de su trabajo como inspector de Protocolos del Colegio de Escribanos de La Pampa. Mientras que a Norma Gil, se le imputa no haber adoptado los recaudos suficientes para impedir que su estado de salud permitiese a su empleada de ese entonces, disponer de dinero y entregar recibos, entre otras conductas (ver nota principal), sin rendir cuentas.
Para la fiscalía los escribanos habrían incurrido en la comisión del delito que prevé prisión de un mes a cuatro años, para el que sustrajere, alterare, ocultare, destruyere o inutilizare en todo o en parte objetos destinados a servir de prueba ante la autoridad competente, registros o documentos confiados a la custodia de un funcionario público o de otra persona en el interés del servicio público. Para el caso que el autor haya sido el mismo depositario, éste sufrirá además inhabilitación especial por doble tiempo.
Asimismo, si el hecho se cometiere por imprudencia o negligencia del depositario, éste será reprimido con multa de 750 a 12.500 pesos.