Forestal Pico se va de La Pampa

En una decisión sin precedentes, la Dirección General de Rentas le aplicó una multa de 1.000.000 de pesos, entre deudas e intereses, a la empresa más prestigiosa del norte pampeano: Forestal Pico S.A., representante exclusivo de Acindar, Siderar y TenarisSiat en La Pampa.
La decisión del organismo fiscal de no reconocerla como “industria” sino como “fraccionadora” -por ejemplo, para la Universidad Nacional de La Pampa es una industria-, llevó a Forestal Pico a pedir, a través de la Secretaría de Relaciones Laborales, el ingreso al “procedimiento de crisis”, lo que afectará a 60 empleados. Todo hasta que la firme termine la construcción de su nueva planta industrial en Neuquén -donde ya invirtió un millón de dólares-, donde sí es reconocida como planta fabril.
En definitiva, Forestal Pico se irá de la Provincia dejando más de tres millones de capacidad instalada (factura más de 30 millones de pesos por año), y apenas quedarán dos pequeñas subsidiarias, Aceral .A. y JCP S.A.
Por la resolución interna 438/2008, expediente 6157/06, la D.G.R. intimó a Forestal Pico a pagar una multa por omisión de impuestos equivalente al 20 por ciento de lo ingresado entre 2001 y 2005 y de otro 10 por ciento con posteridad. Fueron 680.000 pesos de deudas, más una multa de 312.214 por considerar que es “fraccionadora” y no “actividad fabril de procesos metálicos”. En total, la sanción pecuniaria fue de 992.214 pesos. Esa resolución está firmada el 30 de abril pasado por el subdirector general de Rentas, a cargo del organismo, Javier Darío Fornero.
La descabellado es que la Dirección de Industria le ofreció a la firma, hace algunas semanas, un crédito de promoción industrial por 1.800.000 pesos para que se quede; eso sí, previo pago de la millonaria deuda. Paradójicamente el 24 de octubre de 2006, el anterior director del área, Julián Pomphile, había dictaminado por intermedio de la nota 197/06, a partir de un pedido por escrito de Rentas, que Forestal Pico no es una industria. Por eso la pregunta obligada es: ¿es o no industria?
¡Cuántas veces se habló del crecimiento industrial de San Luis y Neuquén! Parecen haber razones suficientes para que emprendimientos similares no prosperen en La Pampa, a tal punto que hay otras tres empresas en similares condiciones.
La única fábrica que tiene estandarte en la provincia es el empleo público (con 24.000 agentes), cuyo salario se paga con parte de los tributos que las industrias le dejan al fisco. La ley 24.013 admite el procedimiento preventivo de crisis, reglamentado por el decreto 2072/94, que regula el “Plan de empresas en crisis”. La finalidad es preservar el empleo, requiriendo del empleador medidas para superar la crisis o atenuar sus efectos cuando se cuenta con más de 50 empleados. Lo concreto es que las empresas se van, y General Pico tendrá otra industria menos, por los caprichos de los burócratas de turno, llámese Rentas, Asesoría Letrada de Gobierno, Dirección de Industria, etc.

50 años de prosperidad.
Allá por el año 1957, cuando Pico comenzó a perfilarse como cabecera industrial de La Pampa, don Julio Pechín y Emilio Viola dieron sus primeros fabricando cabinas para tractores en la calle 15 entre 16 y 14. Al año siguiente Pechín se independizó y continuó funcionando en la calle 19 entre Avenida y 16. En 1959 se trasladó a la 24 fabricando tranqueras, mangas para ganado, carrocerías para camiones, acoplados metálicos y varillas para alambrados. En los años 70 elaboró postes y alambres para Acindar. En los ’90 incorporó a su producción la venta de chapas, hierros, mallas para la construcción y perfiles. Después se gestó la empresa de transportes en la cual se apoya la distribución de los productos.
Mucho más cerca en el tiempo, en 2006, inauguró sobre la ruta provincial N° 1 y calle 104 un predio de 15.000 metros cuadrados, con más de 3.000 edificados, para ser el único representante de Acindar y Siderar en La Pampa.
Cuándo dicen que los empresarios pampeanos no invierten acá o sólo especulan cuando el Estado les facilita las cosas, no siempre es así. Este es el caso de Forestal Pico. Aquella vieja industria norteña tiene invertidos en maquinaria más 3.000.000 de pesos en General Pico, además de operar con cinco bancos en categoría 1 por otros 4.000.000 (1,3 millones en el Banco de La Pampa) y darle trabajo a 60 familias. Pero no termina ahí su aporte a la economía regional: vuelca la mayor parte de sus excedentes económicos en la zona, ya sea en campos, comercios y empresas de transporte.

Inversión en Neuquén.
Ante la negativa de la D.G.R. de aceptarla como industria, la firma fue intimada al pago del capital más los intereses desde 2001 a la fecha; entonces sus propietarios decidieron partir hacia Neuquén. La inversión de Forestal Pico S.A. (mantendrá su razón social) en Neuquén será de 1.300.000 dólares, con una planta de personal de 80 empleados.
¿Por qué Forestal es una fábrica para Neuquén y Buenos Aires (también la aceptaron los bonaerenses) y no para La Pampa? Simple: para todos el proceso industrial significa una transformación física irreversible, ya que no existe proceso alguno que pueda dejar la materia prima que se utiliza en las misma condiciones físico-químicas que tenían antes de su utilización.
Concluyendo, una empresa que transforma una materia prima utilizando para ello 3.500 metros cuadrados cubiertos; cuatro puentes grúa de 5, 8 y 12 toneladas; una bobinadora; dos cortadoras de chapa; acá no forma parte de un proceso fabril y en el país sí.
Aunque parezca ciencia ficción, la soberbia de algunos funcionarios, ha dejado (ya es un hecho consumado) que se vaya una industria que deja millones en impuestos por ventas fuera y dentro de La Pampa, además de dar empleo.
Al rechazar el recurso de reconsideración, su directorio decidió dejar más de tres millones en capacidad instalada en Pico y honrar sus compromisos financieros (están en categoría 1 en cinco bancos por cuatro millones de pesos, según el Banco Central de la República Argentina). Obviamente que habrá responsables por esta situación. Es más, si la disputa legal llegase al Superior Tribunal de Justicia a través de una demanda contencioso-administrativo (al igual que en el caso Sidertek), al Estado -es decir a todos nosotros- nos podría costar muy caro si se demuestra la presunta violación de la Ley Industrial.

Para la UNLPam es industria.
El 16 de julio de 2007 la cátedra de Organización Industrial de la Facultad de Ingeniería, de la Universidad Nacional de La Pampa, realizó a pedido de Forestal Pico S.A., un informe técnico sobre procesos industriales desarrollados por la empresa. El objetivo fue determinar si alguno de los procesos de la empresa se encuadraban en la tipología de procesos industriales y, más específicamente, en los definidos por el artículo 3 de la ley provincial 1.534 de promoción industrial.
El dictamen, según el ingeniero y magíster Carlos Norberto D’Amico, profesor adjunto de la materia y decano de la facultad, fue concluyente: “Del análisis de lo expuesto en este informe, la cátedra de Organización Industrial entiende que es un proceso industrial que genera bienes semielaborados de chapa para terceros; y que además se enmarca dentro de las actividades promocionadas por la ley 1.534, ya que cumple con los requisitos y condiciones especificadas en el artículo 3 de la misma”.
Así, para D’Amico, Forestal es un complejo fabril y no una fraccionadora, porque el cortado de placas metálicas (trapezoidales y sinusoidales) es una transformación irreversible.
JUAN JOSE REYES