“Fue un despido anticipado por amenazas y agresiones”

SANTA ISABEL: GRAVE DENUNCIA DE VETERINARIA CONTRA PROVINCIA

El Estado provincial, por medio de un lapidario informe del director de Ganadería, Ricardo Baraldi, dejó cesante a la médica veterinaria Mónica Moralejo, que estaba a cargo del Laboratorio Experimental de Santa Isabel.
La mujer, que es madre de dos pequeñas hijas, denunció ayer a LA ARENA que el despido “llegó precedido de constantes amenazas y agresiones verbales por parte de funcionarios del área del Ministerio de la Producción” desde que asumió la actual gestión.
La médica veterinaria está dirigiendo el laboratorio desde 2009 como monotributista, y el año pasado fue una de los tantos trabajadores que se acogieron a la ley 2871 mediante la cual aspiraba a ingresar a planta permanente. El miércoles recibió la peor noticia: luego de tres meses de “prueba” se enteró que el informe de su superior directo -Baraldi-, la calificó con 14 puntos sobre los 23 que necesitaba lo cual la dejó cesante.
Este diario accedió al informe negativo del funcionario. Para Baraldi la médica veterinaria “necesita supervisión continua” a la hora de evaluar su “capacidad para realizar el trabajo”. También consideró que tiene “errores frecuentes” al tiempo de “cumplir con las tareas encomendadas”; y que las “relaciones interpersonales” con ella son “dificultosas”.
Según el director de Ganadería, la laboratorista tanto en su “adecuación al ámbito laboral” y en la pregunta si “¿trabaja según pautas establecidas?”, la respuesta es: “poco”.

Apelación administrativa.
La veterinaria reveló que “inmediatamente” apeló ante el Centro Operativo de Trámites Especiales, sin embargo admitió que no es optimista. “Allí me dieron a entender que ya había antecedentes con otros trabajadores a quienes les desestimaron su reclamo de reconsideración, y que si a mí me lo viabilizaban tendrían problemas con ellos, así que no me hago ilusiones”, señaló.
En su contacto con este diario aseguró que desde que está a cargo del laboratorio en 2009 recibió buenas devoluciones de su trabajo por parte de la Universidad de La Pampa, del Senasa y el INTA. Asimismo, ante la situación planteada la semana pasada, compañeros de Moralejo elaboraron una nota de apoyo en la que resaltan su trabajo.

Aprietes.
Moralejo le confió a este diario que desde que entró la nueva gestión, particularmente de Baraldi y Benini, recibe presión para que deje su cargo.
“Desde que asumieron las autoridades del área en ésta nueva gestión que empezaron mis problemas. Enseguida me reclamaron la casa que ocupaba yo y mis dos hijas (de 4 y 2 años). Me decían constantemente que no hacía bien mi trabajo y por qué no renunciaba. Recibí constantemente agresiones y hasta me trataron de mentirosa. Nunca entendí el porqué de esa agresión”, denunció.