Funcionario quiere comprar terreno y pagarlo en cuotas

(Winifreda/Corresponsal)
El inspector municipal Néstor Barrientos propuso comprar una parcela municipal y abonarla en 36 cuotas de 2.000 pesos. Los concejales deben decidir si autorizan o no al Ejecutivo comunal a vender esa parcela.
Un funcionario de la Municipalidad de Winifreda con escasa antigüedad en el cargo que desempeña quiere comprar un terreno de 375 metros cuadrados propiedad del municipio. Se trata del policía retirado Néstor Oscar Barrientos quien en febrero de este año asumió como inspector comunal.
La novedad se conoció en una reciente sesión ordinaria del Concejo Deliberante cuando una concejala del oficialismo dio lectura a la nota que Barrientos elevó a las autoridades municipales en la cual solicita que le vendan un terreno ubicado en la calle San Martín y avenida Raúl Alfonsín el cual posee una medida de 12,50 metros de frente por 30 metros de fondo.
Por esa tierra, Barrientos ofreció la suma de 60 mil pesos pagaderos en 36 cuotas de 2.000 pesos lo que elevaría el precio a 72 mil pesos. “Tal petición obedece a la posibilidad de poseer un terreno propio para construir mi casa ya que en la actualidad estoy alquilando y me es difícil costear un alquiler mensual de 2.500 pesos mensuales”, argumentó el inspector de calle.
Son muchos los vecinos winifredenses que atraviesan por la misma situación del funcionario, es decir, no tienen un techo propio y deben arrendar un inmueble o vivir con sus familiares. La gran incógnita es si alguno de estos pobladores se mostraría interesado en adquirir el mismo terreno que desea Barrientos, desde el Ejecutivo comunal también aceptarían evaluar esa oferta. Los concejales pasaron el tema a comisión para su estudio.

Falta de control.
La concejala Celia Assel (PJ) elevó a sus compañeros de bloque y sus colegas del Frepam una carta que recientemente le entregó el vecino y jubilado provincial Rubén Sailer a través de la cual se queja de la “falta de control municipal y policial” en horas de la madrugada, especialmente los fines de semana. “Las actividades de los salones de fiestas -menciona al club social y confitería bailable- no respetan los horarios de cierre ni tampoco los decibeles de volumen de la música. La intensidad del sonido no nos deja descansar”.
“Esos lugares -agregó- no cuentan con baños adecuados y eso hace que los participantes realicen sus necesidades frente a nuestras viviendas”.
Sailer aseguró que vio a “chicos conduciendo vehículos a velocidades no permitidas antes de las 7 de la mañana” y escuchó “gritos (sic) de picadas de autos, motos y camiones”. Les reclamó a los ediles “voluntad y dedicación” para resolver los problemas comunitarios descriptos por él. Y les recordó que hace un tiempo sancionaron una ordenanza que busca regular el uso de la sal en las comidas porque ese condimento ingerido en forma indiscriminada eleva la presión arterial. “Si no me equivoco los ruidos molestos influyen en las personas de la misma forma”, culminó.