Fundarán comunidad ranquel

Constará de 20 viviendas con un diseño particular, ya que parecen chozas, pero cuentan con todo el confort, incluido un servicio de hospital y una escuela.
Miguel Sotero Patiño, representante de la comunidad ranquel Panguitruz Gner, adelantó que una delegación asistirá próximamente a la inauguración de un pueblo al sur de San Luis, destinado íntegramente a los aborígenes que deseen habitarlo. En el área circundante, el gobierno puntano cedió el año pasado unas 2.500 hectáreas, con un proyecto para el mejoramiento de una raza equina. El predio quedó a cargo del lonko Walter Moyeta, por una decisión del gobernador, Alberto Rodríguez Saá.
El mes pasado, una delegación de la comunidad aborigen Panguitruz Gner, viajó desde General Acha a Victorica, donde participó de un encuentro con la jefa de las culturas originarias de San Luis, Pascuala Carrizo y un director de cultura de la vecina provincia. Ellos anunciaron para el 27 de diciembre la inauguración de un circuito turístico con una nueva población, que tiene 20 viviendas “con todo el confort”, destacó Patiño, ya que cuentan con gas natural, electricidad, telefonía e internet, hospital y escuela, entre otras comodidades. Pero un fenómeno meteorológico con inundación, postergó las ceremonias, que se cumplirían dentro de poco tiempo.

Waiquiner.
El lugar está disponible para las familias ranqueles que lo quieran habitar. Conforme a las pautas originarias, al restituirse las parcelas, el lugar tendrá como nombre Comunidad Ranquel Waiquiner, cuyo significado sería “zorro punta de lanza”.
Miguel Patiño puso de relieve el diseño de las viviendas, porque tienen un revestimiento “similar a una choza con un cuero de potro, que se pintarán diferentes colores, como si fuera una tropilla”.

Lengua ranquel.
La comunidad Panguitruz Gner gestionó y obtuvo el permiso para un curso de capacitación en lengua ranquel, que comenzó a mediados del año pasado y concluyó en su primera etapa con una veintena de interesados. Patiño aseguró que la experiencia se repetirá en 2009, con un repaso de las primeras lecciones y una etapa superadora. Los instructores son el supervisor de la lengua ranquel, Luis Dentoni Yancamil, que es el hablante, y Ronal Van Meegrot, como auxiliar técnico del curso.
Las clases comenzaron en el salón adjunto a la Dirección de Tránsito, pero por una acentuada dificultad de acústica -sobre todo para la enseñanza y aprendizaje de la fonética aborigen- poco tiempo después se trasladó a la Escuela Especial 8. La capacitación es mucho más prolongada. “Hay un libro que no es diccionario, sino vocablos rescatados, transmitidos por el boca a boca de las comunidades hasta nuestros días”, describió el delegado achense. Nombró entre ellos a Daniel Cabral, Dentoni Yancamil y otras personas del oeste pampeano. Un curso similar se llevó a cabo el año pasado en La Pastoril.
“La inscripción en principio fue muy amplia. Pero se produjo un desgranamiento por diferentes motivos. Y ahora hemos realizado la gestión para que a partir de marzo se reinicien las clases del curso de lenguaje ranquel”, aseguró el entrevistado.
La enseñanza está avalada por la Dirección de Cultura Municipal, Educación no Formal de la provincia y el consejo de Lonkos, dependiente de Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (Inai).