General Pico: primer juicio con aplicación de cesura

El juicio contra una mujer de 27 años por el supuesto secuestro de sus hijas en desobediencia de una medida de restricción de acercamiento y comunicación representa un caso único en esta ciudad, porque es la primera vez que se aplicará a un expediente el pedido de cesura. Por lo tanto la semana próxima, el martes, se hará una audiencia para determinar la culpabilidad. Y luego de esa instancia se pautará otra para debatir la pena.
Los imputados de la causa son Vanesa Baigorria y también su pareja, Martín Beierbach, que la acompañó al momento de llevarse a las dos menores de edad. Ambos están detenidos desde fines de 2013 cuando fueron demorados en la capital pampeana.
En el debate del caso interviene el tribunal colegiado que preside el juez Carlos Pellegrino junto a Florentino Rubio y Fabricio Losi. Y las partes son representadas por la fiscal Ana Laura Ruffini, la defensora oficial María José Gianinetto por la imputada y la abogada Emilse Osán por Beierbach.
El juicio inició con los alegatos y la presentación de pruebas y testigos en la investigación por sustracción de menores, inducción a la fuga y desobediencia judicial. Fueron tres días de audiencias y el lunes la defensora Gianinetto presentó el pedido de cesura. Por lo tanto, la semana que viene los jueces deberán dar a conocer su sentencia acerca de la responsabilidad de los imputados, determinando si los encuentran culpables o no del delito.
Después hay un plazo de 15 días para que se genere una nueva audiencia, y allí se podrá en debate cuál es la pena a aplicar. Gianinetto indicó que en esa instancia habrá una breve argumentación con presentación de pruebas y testigos. Luego el tribunal podrá dar a conocer la condena decidida.

Lo ameritaba.
La defensora manifestó que le pareció apropiado hacer el pedido de cesura del juicio porque este caso lo ameritaba. Es la primera vez que se aplica en esta sede judicial.
Gianinetto indicó que la modalidad le parece apropiada ya que primero los jueces se enfocarán en la responsabilidad y el delito en sí, pero después podrán abordar el tema de la condena a aplicar, con una audiencia en la que se podrá profundizar sobre otros elementos de la causa como la situación social de los imputados, las condiciones personales que influyeron en el hecho investigado.
Para esa instancia la defensora espera incorporar los testimonios de asistentes sociales y una psicóloga que darán un marco sobre las circunstancias humanas. Incluso, Gianinetto aseguró que este procedimiento tiene mayor “transparencia” y hace más “fácil” la comprensión del accionar de los imputados.
Además, la defensora remarcó que no se trata solo de condenar a una persona sino de tener en cuenta que hay un vínculo familiar de madre e hijas. Y que las condiciones de vida de ambas partes se verán afectadas por la decisión del tribunal. En la realidad de Baigorria también está presente una falta de contención de la joven mujer y problemas de adicciones sin resolver. Por otra parte, tanto la madre como las niñas han manifestado una necesidad mutua de permanecer juntas.
Este proceso judicial en contra de la mujer no es el primero, ya que en septiembre del pasado año fue condenada a un año y ocho meses de prisión en suspenso por “lesiones leves calificadas por el vínculo” en perjuicio de su hija mayor. Fue entonces cuando se aplicó la restricción de acercamiento y comunicación que la imputada infringió y ahora se dirime en los tribunales locales.

Visitas con retrasos
Vanesa Baigorria violó la restricción de acercamiento y comunicación con sus hijas pero otro aspecto a considerar del caso es que los organismos intervinientes, el Juzgado del Menor y la Familia en primer lugar, tardaron 11 meses en convocar a la mujer para que tuviera las visitas con supervisión que se le habían dispuesto el pasado año. O sea que ese contacto pautado con las niñas, y que ambas menores reclamaban, fue previsto con la primera condena pero en realidad se aplicó mucho tiempo después.