Hallaron restos fósiles de una especie extinta

(Jacinto Arauz) – Los primeros análisis de los fósiles encontrados en Jacinto Arauz indican que los restos pertenecerían a un “notoungulado”, un grupo de grandes mamíferos herbívoros extintos hace diez mil años, al terminar la última glaciación. Los restos corresponden a fragmentos del cráneo y de una mandíbula y serán estudiados por personal del Museo Provincial de Historia Natural y de la Universidad Nacional de La Pampa.
La directora del Museo de Historia Natural, Mónica Becerra, viajó ayer a la localidad de Jacinto Arauz para observar in-situ el pozo donde hace una semana fueron encontrados un conjunto de restos fósiles. En el lugar, Becerra apreció la excavación, tomó muestras de los sedimentos portadores del material y registró con fotografías digitales el nivel donde se produjo el hallazgo, a varios metros de profundidad. Junto a ella estuvieron Elizabeth Zickert, una joven de Arauz, el propietario de la vivienda, los poceros que hicieron el hallazgo, y algunos vecinos. Zickert estudia Biología en una universidad de Bahía Blanca y fue quien tuvo el primer contacto con el material extraído del fondo de la excavación.
De regreso a Santa Rosa, Becerra comentó que las partes recuperadas corresponden a fragmentos del cráneo del animal. La de mayor interés es el fragmento de una mandíbula, un elemento que permitirá determinar la familia, género y, eventualmente, la especie del individuo.
“En este momento -comentó la directora- se están recuperando los elementos que sacaron los poceros y se está haciendo una evaluación de la posible proyección del trabajo. Hay estudios de paleontología que se van a hacer en la Universidad y también tiene que intervenir algún otro profesional para brindar seguridad al lugar de trabajo, que es un lugar muy particular. No va a ser mi opinión solamente, sino también de algún ingeniero que acompañe esta información”, anticipó.

Notoungulado.
Los restos fueron hallados por los poceros que estaban realizando una perforación que se destinaría a pozo ciego, en el patio de una vivienda del barrio Plan Plurianual. Estaban debajo de un nivel de tosca, a seis metros de profundidad, en un sedimento fino, tipo arcilloso, de color castaño rojizo. Es un sedimento que aparece en forma abundante en nuestra provincia y que ha aportado mucho material paleontológico.
Tras la primera observación, Becerra estimó que se trata de un individuo del orden de los “notoungulados”, grandes mamíferos que vivieron en nuestro territorio durante un extenso período. Los registros más antiguos de notounguados es de cinco millones de años, y los más recientes -sincrónicos con su desaparición- datan de hace diez mil años. “Era un tiempo donde la fauna era bastante particular, con mamíferos, que no tenían parecido con los actuales, todos extinguidos”, recordó la directora.
“Para hablar a nivel de género primero tiene que pasar por un laboratorio de paleontología, pero tiene aspecto de ser una especie de los notoungulados, que eran grandes mamíferos, herbívoros, del tamaño de un rinoceronte, con dientes similares a un roedor”, comparó. Fue un grupo diverso y abundante en nuestro territorio hasta su extinción, ocurrida al terminar el último período glaciar.

Charla.
Becerra anticipó que en una semana habría novedades. “En principio hay que esperar las evaluaciones de los profesionales que estimen que tipo de trabajo hay que hacer, por otro lado Elizabeth, irá revisando todo el material extraído del pozo”, señaló.
La directora del Museo Provincial planteó a los vecinos de Arauz la idea de, junto a especialistas de la Universidad Nacional de La Pampa, brindar una charla pública para informar a la comunidad sobre este hallazgo en particular, y sobre los fósiles pampeanos de edad similar, en general. “Es importante que la gente conozca la fauna que vivió en nuestra provincia, porque eso ayuda a preservar los restos y a cuidar lo que tenemos”, comentó la directora.
Una vez analizados, los fósiles permanecerán en exposición en el Museo de Historia Natural.
“La idea es que algún día vuelvan a su lugar de origen, a Jacinto Arauz”, anticipó Becerra. “Para eso necesitamos algún lugar especial, donde el material quede preservado y, si es necesario, pueda ser estudiado por otros investigadores”.