Un Valiente al frente de La Gloria

Cuando se mudó a La Gloria buscando tranquilidad, Marcelino Valiente (75) se imaginó que tendría la mayoría de los días libres para hacer sus cosas y descansar. Jubilado de un taller de soldadura y sin hijos para criar, compró un terreno y se levantó un “ranchito” para vivir solo. Su mujer, que sigue viviendo en Santa Rosa, lo visita los fines de semana.
Tres años después de haberse radicado en el caserío que nació a la luz del ferrocarril, las cosas cambiaron y mucho. La inundación y el corte de la ruta 5, sumado a la desidia del municipio de Uriburu, obligaron a Valiente a abandonar su propia calma para ponerse al servicio de los 46 habitantes que tiene el pueblo.
Hace un mes que el camión recolector de basura no pasa por La Gloria, lo mismo que el carro que habitualmente solía juntar las ramas. Desde entonces, Valiente y un grupo de vecinos se organizaron para cubrir el bache que deja el Estado y cumplir con las tareas que ya no forman parte de la lista de obligaciones del municipio de Uriburu. Forestaron una plaza, acondicionaron un tanque de agua para eventual uso de los bomberos y mantienen a diario la limpieza de las calles. Para las tareas de transporte y traslado, el jubilado pone su viejo camión playo a disposición.
“Yo digo que nos olvidaron en La Gloria. La municipalidad no vino más. Entiendo que la ruta esté cortada pero alguien tiene que hacerse cargo”, dijo Valiente a LA ARENA.
-¿Algunos vecinos quiere formar una Comisión de Fomento y separarse de Uriburu?
-No sé ahora, yo lo que quiero es que se preocupen por hacer las cosas. Antes hubo algunas reuniones para crear la comisión, pero por una cosa o por otra nunca hubo acuerdo. Es una lástima porque cuando hay algún problema acudimos todos. Si a un vecino se le cae un árbol lo levantamos.

Escuela.
La reapertura de la Escuela de La Gloria fue una medida muy celebrada a principio de este año, sobre todo porque los más chicos no tendrían que trasladarse hasta otras localidades para poder ir a clases y porque una pareja de docentes se instalaría en el pueblo. Refundada en 1997, La Gloria ha cobrado cierta vida gracias a las casas de fin de semana pero también a aquellos que, como Valiente, buscan un poco de tranquilidad.
Más allá de que falta mucho para que el pueblo goce de servicios y ciertas comodidades de las localidades vecinas (como el gas natural), lo que más preocupa a los vecinos es la falta de cuidado de las calles y la limpieza de los espacios públicos. “Ni siquiera ponen juegos decentes en la plaza para que los chicos puedan jugar”, denuncia un vecino.
Si bien no es un pueblo con muchos habitantes -advierten los pobladores-, la recaudación que genera la zona rural por las guías de traslado de hacienda y granos es importante. Esa es la principal queja de los habitantes: mientras las arcas del municipio de Uriburu se engordan, las responsabilidades de la comuna sobre el ejido urbano están prácticamente olvidadas.