Joven condenado a 5 años de prisión

GENERAL PICO: A PUNTA DE CUCHILLO ASALTO A DOS VECINOS EN EL BARRIO RANQUELES

Florentino Rubio, juez de audiencia de la segunda circunscripción judicial de la provincia, condenó ayer en el marco de un acuerdo de juicio abreviado a la pena de cinco años de prisión de cumplimiento efectivo a un joven de 20 años, que a punta de cuchillo asaltó a dos adolescentes en el sector el barrio Indios Ranqueles de esta ciudad, y les quitó sus pertenencias. Fuentes tribunalicias indicaron que durante este año ya se dictó más de un centenar y medio de condenas en el ámbito de la segunda circunscripción judicial.
El magistrado penó a Franco Iván Albornoz, de 20 años, tras considerar que fue el autor material del delito de robo agravado por el uso de arma. El fiscal Damián Campos, el acusado, y el defensor Alejandro Caram, solicitaron que la causa se tramitara a través del procedimiento de juicio abreviado.
Las partes acordaron que se condene a Albornoz como autor material y penalmente responsable del delito de robo calificado por el uso de arma a la pena de cinco años de prisión, sobre la base del hecho que ocurrió durante los primeros minutos del 15 de marzo, en ocasión en la cual Albornoz en complicidad con un menor de edad, abordó en la intersección de calles 36 y 27 bis, del barrio Indios Ranqueles de esta ciudad, a dos jóvenes, a los cuales, tras intimidarlos con una cuchilla grande, les sustrajo un teléfono celular, una mochila, y una cadena plateada con una medallita en forma de corazón, que llevaba en su cuello una de las víctimas.

Pruebas reunidas.
El juez, en el fallo, consideró que la existencia del hecho y la autoría de Albornoz habían quedado acreditadas con los distintos elementos probatorios que fueron reunidos durante la Investigación Fiscal Preparatoria, como la denuncia radicada por los damnificados, en las cuales, uno de ellos declaró que Albornoz “con la cuchilla le apuntó en el estómago”, y que le arrancó una cadena color plateada con una medallita con forma de corazón que tenía colgada en el cuello, y también le sacó una mochila.
También se incorporó el acta de constatación e inspección ocular y croquis ilustrativo del lugar del hecho, y las distintas medidas de prueba, como la rueda de reconocimiento, en la cual los damnificados reconocieron al acusado, como el autor del hecho que los damnificó. También se sumó la declaración de un testigo del barrio, que vio la secuencia del asalto.
Rubio consideró que la calificación legal acordada por las partes, era la correcta, puesto que para que se configure el robo agravado por el empleo de armas deben reunirse dos requisitos: el efecto intimidante en la víctima, y que haya producido un peligro para el sujeto pasivo.