Juicio en General Acha por triquinosis

De los seis testigos convocados sólo asistieron dos. El dueño del comercio denunciado se mantuvo en sus dichos y el empleado encargado de la faena vertió algunas lágrimas durante su exposición.
José Mario Aguerrido, defensor del supermercadista acusado en el juicio por triquinosis, esgrimió que los denunciantes que prestaron declaración ayer incurrieron en contrariedades con respecto a las definiciones aportadas en la primera instancia. En ambos casos, afirmaron su convencimiento de que el producto consumido provenía del comercio de Néstor Raúl Chambón lo que, a criterio del abogado, no coincide con la exposición en sede policial cuando ocurrieron los hechos denunciados.
La primera jornada del juicio oral y público para determinar las responsabilidades en el caso por "lesiones culposas gravísimas", en el que 80 personas resultaron afectadas por triquinosis en la Colonia 25 de Mayo en 2002, se llevó a cabo ayer en el SUM del Centro de Jubilados.
Comenzó a las 9:40 y se prolongó hasta pasadas las 14, con la presencia del titular del Juzgado de Instrucción 2, Alvaro José Reyes y su secretario, Raúl Adrián Miguez Martín, escoltados por la fiscal subrogante Beatriz Rodríguez. También asistieron los acusados: Néstor Raúl Chambón, Norma Celia Kobac y Mario Alberto Rojas, los abogados querellantes Alejandro Odasso y Martín Matzkin y los defensores Aguerrido y Vanesa Ranocchia Ongaro, además de algunos allegados de los presentes.

Declaración.
El primero en prestar declaración fue Néstor Chambón, como titular del supermercado Luciana, donde se habrían elaborado y expendido embutidos caseros que supuestamente provocaron una intoxicación masiva, ya que 80 personas enfermaron de triquinosis.
Entre sus argumentos, denunció una campaña difamatoria a través de una FM local, que habría derivado en la rotura y saqueo del local, que había sido cerrado con carácter de clausura, por un acuerdo con las autoridades de esa localidad ribereña. "Yo trataba de ayudar a los enfermos y a los culpables, buscarlos después", afirmó
El empleado Mario Alberto Rojas, se definió como "carneador", por el oficio que desempeñó desde 1982 en 25 de Mayo. El trabajador también se mantuvo en sus dichos, en muchos casos coincidentes con los de su patrón Chambón, al que dijo respetar y se quebró en llanto al menos dos veces. Al comienzo había invocado su creencia religiosa en la comunidad de Testigos de Jehová.
Tanto Chambón como Rojas ratificaron que la faena de cerdos se realizaba en la chacra del dueño sin una frecuencia determinada, sino para atender la necesidad de esa carne. Allí se extraían muestras del cuarto trasero, costillar y quijadas que con un rótulo eran más tarde entregadas en la Municipalidad, que era la única encargada de los análisis de triquinosis.
La confianza que supone la vecindad pueblerina provocaba que nunca tuvieran una respuesta del resultado, lo que hacía suponer que los animales estaban aptos para el consumo y en aproximadamente 48 horas se despostaban para la comercialización de algunos cortes y destinar la pulpa para los chacinados.

Acusaciones.
La ronda testimonial tuvo frente al tribunal a Idalina Tomasa Blanco y luego a Irma Alicia Cruces, a las cuales el abogado Aguerrido cuestionó porque en sus primeros dichos en torno al escándalo por triquinosis en 25 de Mayo habían dado otras versiones. Blanco trajo a colación el fallecimiento de su esposo Felipe Hammersmidt en 2006, aunque dijo que 6 meses antes se le había declarado un cáncer pulmonar. Por su parte Cruces, insistió en que había sufrido efectos por triquina, pero los exámenes sanitarios originales no habían dado ese diagnóstico.
La esposa de Chambón, Norma Celia Kobac, se abstuvo de prestar declaración y faltaron otros 4 testigos citados para la audiencia. El debate continuará hoy desde las 9.