“La barrera sanitaria limita a la exportación”

ULISES FORTE

(Eduardo Castex) – La Barrera Sanitaria del Río Colorado limita el ingreso de carne vacuna argentina en el extranjero. “Japón es un mercado muy valioso porque compra cortes premium congelados, pero le compra a países libres de aftosa, y cuando nosotros le queremos vender, nos dicen que si no tenemos aftosa, para qué tenemos barreras internas. Entonces, es una barbaridad esa barrera sanitaria porque no podemos vender en el extranjero si tenemos barreras internas”, reveló ayer el presidente del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (Ipcva), Ulises Forte, en Radio Don de Eduardo Castex.
“Nosotros cuando le queremos vender carne a Japón, nos ponen límite por la barrera sanitaria. Pero, le decimos que nosotros no tenemos aftosa, y nos responden entonces por qué tenemos barreras dentro del país. O sea tenemos barreras internas y no queremos que ellos nos pongan barreras. Y ahí se termina la discusión, porque tienen razón”, agregó el dirigente agropecuario piquense.
Forte narró que tuvo “fuertes discusiones por este tema” de la barrera sanitaria con el ministro de Agroindustria, Ricardo Buryaile, y las autoridades del Senasa. “Hay una cuestión técnica-sanitaria fundamental, porque el hueso plano no transmite aftosa, entonces no tiene explicación sanitaria lógica que condicione el paso de la carne pampeana al sur de la Barrera del Río Colorado”, destacó.
También le atribuyó la vigencia de la restricción del ingreso de carne con hueso plano de La Pampa hacia la Patagonia, porque existe “un fuerte lobby de las cámaras, industrias, empresas rionegrinas y neuquinas”.
“Es una barbaridad lo que están haciendo, pero es una pelea ganable. Sucede que somos pocos los pampeanos y disipamos esfuerzos, porque hay gente que está más preocupada en la foto que en la acción”, analizó.
-Forte, ¿y cómo se debería potenciar el reclamo?
-Los pampeanos somos 300 mil, y no podemos hacer 300 mil esfuerzos para levantar una barrera. Cuando llega una nota del sur al ministerio o al Senasa está firmada hasta por los cascotes, pero los del norte son voluntades individuales para la foto. Si juntamos todos los esfuerzos de La Pampa haríamos más fuerza, porque si gritamos más fuerte para después negociar votos en el Senado que conseguir los logros, será muy difícil.

Recuperación de stock.
Forte aseguró que producir carne en Argentina “será un negocio para los próximos 30 años”. “Hay un mundo demandante de alimentos y nosotros tenemos capacidad para hacerlo, y tenemos un mercado interno con una clara cultura carnicera. Tenemos que recuperar 10 millones de cabezas para abastecer al mundo”, dijo.
Detalló que actualmente China es un mercado que “no tiene techo” porque proyectan demandar 10 millones de toneladas anuales, y en Argentina solamente se producen 2,5 millones de toneladas anuales. “Encima no coincidimos en los gustos, porque ellos demandan garrón, brazuelo, cogote y esa carne no tiene demanda en nuestro país”, destacó.
“También, Israel y China son mercados interesantes. No podemos cumplir la Cuota Hilton para Europa con los cortes Premium, y con la apertura de Estados Unidos llega el Caribe que compraría menudencias”, agregó.
En otro párrafo destacó que se debe romper “con el mito” que la venta de carne al exterior subirá los precios internos. “Con mayores ventas se podrían bajar los precios internos porque se complementaria el mercado interno con el mercado externo, porque el mundo no compra asado, tapas de asado, vacío, o carnaza”, indicó.

Caída del consumo interno
Forte confirmó la caída de consumo de carne per cápita en Argentina. “Bajamos 3 ó 4 puntos. Estamos en 56% y el año pasado estábamos en 60%. Seguimos comiendo 110 kilos de carne por año, pero mucha fue reemplazada por el pollo y el cerdo. Igualmente seguimos siendo el país más carnicero del mundo, porque entre comer una hamburguesa con gusto a plástico y un buen bife de chorizo, el argentino no duda”, indicó.
Admitió que la situación socioeconómica incide en la preferencia de los consumidores. “La caída del consumo es preocupante de lo social, porque viene atado al poder adquisitivo. El aumento de las tarifas y la inflación se fue por las nubes, pero el consumo de carne cayó 2 puntos, o sea que la gente lo último que hace es dejar de comer carne”, analizó.
“Hoy vivir es caro y para llegar a fin de mes tenes que empezar a tachar algunas cosas. En vez de comer costeletas se come aguja, y en vez de tapa o costilla, un pollo. Ahora lo del cerdo es desproporcional lo que cobra el productor y lo que cobran los supermercados, es un desfasaje terrorífico donde (los supermercados) la están levantando con la pala”, concluyó.

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