Las lesiones de Morena son incurables

(General Pico) – El perito forense informó a los jueces que la pequeña que fue agredida “no sostiene la cabeza, no emite sonidos y presenta pie equino”. Dijo que emite “llantos que se asemejan al maullido de un gato”.
Cinco minutos duró ayer la audiencia de debate durante la que se reanudó el cuarto intermedio del caso en el que se juzga a Santiago Javier Campos por las “lesiones gravísimas” que sufrió la hija de su compañera cuando sólo tenía tres meses de edad.
La Cámara subrogante integrada por los jueces Luis Abraham, Horacio Costantino y Hugo Carlos Rodríguez, secretaría de Nelda Nadalich, dio cuenta del ingreso del informe del médico forense Graciano Masó, que examinó a la niña en Santa Rosa, donde se encuentra en manos de una familia sustituta.
Abraham informó a las partes que el médico que debía ofrecer su testimonio y dar cuenta del encefalograma que había tomado de la niña, no iba a estar presente debido a que permanecería ausente de la ciudad toda la semana.
El defensor de Campos, Lino Gómez, insistió con la comparencia de Arévalo al indicar que pretende efectuarle una serie de preguntas relacionadas con la causa. El tribunal decidió, entonces, un nuevo cuarto intermedio que se extenderá hasta el próximo jueves 29 a las 16.

Informe médico.
Los términos del informe del perito forense sobre el estado de Morena Nicolle son escalofriantes. El documento fue incorporado ayer como prueba por la Cámara.
En algunos de sus párrafos puede leerse que la niña está medicada en forma permanente, pero aún así “presenta cuadros convulsivos que, cada vez, son más frecuentes e intensos”.
La niña es alimentada con una “sonda nasogástrica, presenta cuadros catarrales de vías aéreas superiores e inferiores frecuentes por lo que ha tenido que recibir periódicamente antibióticos, con episodios de regurgitación”, explica el informe.
El forense precisó que “en el examen físico se puede constatar que el estado de salud de la menor no es normal. Presenta marcado retraso madurativo para la edad, con adelgazamiento, sonda nasogástrica para alimentación en fosa nasal izquierda”.
Luego señaló que “a nivel neurológico se constata vagabundeo ocular, estado de hipertonía. La menor no se sienta, no sostiene la cabeza, no emite sonidos, siendo frecuente durante el examen escuchar llantos que se asemejan al maullido de un gato. No se para, usa pañales y presenta pie equino”.
Masó concluyó su informe indicando: “Se trata de una menor que no es normal, con severa enfermedad neurológica de características irreversibles, incurable, que necesitará la atención permanente por terceros para satisfacer las necesidades básicas de sobrevida. Las lesiones neurológicas son gravísimas, como secuelas de lo que padeció en el año 2007”.