“Los quería como si fueran hijos”

EMOCIONANTE ACTO POR MALVINAS EN EDUARDO CASTEX

El castense Rubén Zunino era capitán de la Compañía Tacuarí en la guerra de las Islas Malvinas. Recordó “la noche fatídica” donde los ingleses hirieron a 22 soldados y mataron a cuatro que estaban bajo sus órdenes.
“El 2 de abril nos sorprendió a todos de la misma forma. El 8 de abril fuimos a Malvinas porque pertenecía al Regimiento de Infantería Mecanizado con asiento en La Tablada, y con el grado de capital fui jefe de una compañía de infantería. Comenzamos las obras de fortificación y la noche fatídica del 13 al 14 de junio participamos de un contraataque cruento, con 22 heridos y 4 muertos y el resultado final que todos conocemos”, relató ayer -muy emocionado- el castense Rubén Zunino.
El militar retirado pronunció un emotivo relato de “las cosas me pasaron en Malvinas”. Se emocionó hasta el llanto, y humedeció los ojos de varias personas que concurrieron al acto del Día del Veterano de Guerra y Caídos en las Islas Malvinas, que se desarrolló en el SUM Cumelén de Eduardo Castex.
El acto fue encabezado por el intendente Julio González y la diputada provincial Marisol Sciú, concejales, funcionarios y vecinos. Se entregaron recordatorios a los ex combatientes castenses Javier Galbiatti, Juan Miranda, Héctor Fernández, Rubén Zunino, Norberto Ravaglio y Adrián Herrero. Además, la docente Angélica “Negra” Pérez leyó una carta que envió a los combatientes cuando se desarrollaba el conflicto bélico.
El concejal del PJ Marcelo Bonetto, consideró que la guerra de Malvinas “fue el inicio de uno de los momentos más cruentos de nuestra patria” porque “el camino de la guerra trae siempre muerte y dolor, y porque no -en muchos casos- desesperanza y frustración”.
“La dictadura más antinacional de la historia que comenzó con la tarea sucia de destruir toda soberanía popular, territorial y patrimonial, iniciará una lucha armada en nombre de la patria”, dijo.
Y destacó que en estos momentos “comenzamos a transitar el camino del retorno”, porque -días atrás- “simbólicamente izamos la bandera nacional en Puerto Argentino”. “La ONU acaba de reconocer al mundo que las Islas Malvinas están en la plataforma continental de nuestro país, y esto reafirma los derechos de soberanía de Argentina en la zona estratégicamente importante como es el Atlántico sur y tan cara al sentimiento del pueblo argentino”, dijo Bonetto.

Regreso.
“Es un día muy especial porque cuatro de mis soldados quedaron en la gesta malvinera. Allá en Darwin. Los sentía como mis hijos, no los pude traer”, expresó -casi como un autorreproche- Zunino. Y seguidamente narró que hace dos años regreso a las islas sureñas, motivado “por el impulso” de su esposa Marta. “Regresamos a Malvinas para rendirles -a los soldados fallecidos que integraban su compañía- el homenaje que se merecen”, dijo.
“Fui dos veces al cementerio de Darwin para llevarles unas ofrendas florales y el último día para despedirme y agradecerles que sigan custodiando la soberanía de nuestras queridas Islas Malvinas”, destacó.

Cartas.
Zunino recordó que durante el conflicto bélico con Inglaterra “todo el pueblo argentino realizó una cruzada para recaudar fondos y mandar un poco de aliento a los soldados”.
Señaló que recibió cartas del Centro de Residentes Pampeanos en Buenos Aires, de los alumnos de 4 Grado B de la Escuela 44 y de un grupo de alumnos del colegio General Manuel Belgrano de Eduardo Castex.
“Siendo ex alumno de la Escuela 44 y del colegio nacional Manuel Belgrano, sentí mucho orgullo que el querido pueblo de Eduardo Castex no estuvo ajeno a esta circunstancia. Recibí infinidad de encomiendas destinadas a los soldados, y una gran cantidad de cartas que ya eran personales. Todo eso lo guarde porque recibir noticias de mi pueblo en esas adversas circunstancias, no se imaginan el coraje y las ganas de seguir adelante que nos daban”, destacó.

“Me salvó la vida”.
Omar De Felippe, ex director técnico de Independiente de Avellaneda y otros clubes, tiene una historia “muy particular” con el castense Rubén Zunino. El ahora entrenador en Ecuador realizó “la colimba” en el Cuartel del Regimiento de Infantería Mecanizado III en La Tablada, y ya jugaba en Huracán de Parque Patricios. Los militares no le daban permiso para ir a entrenar.
Zunino cuando lo conoció, lo comenzó a llevar a practicar tiro deportivo. Y participó en campeonatos. En Malvinas fue apuntador de ametralladoras. En las islas la compañía de Zunino construyó “casamatas”.
“Una noche confundieron mi casamata con un radar y nos atacaron. Nos estaban bombardeando desde los buques y no escuchábamos ni veíamos nada. Pero, de casualidad, el capitán (Rubén Zunino) detectó el helicóptero y nos llamó para derribarlo”, recordó el entrenador.
“En el momento en que salimos, caminamos 10 ó 15 metros y vimos el resplandor de las coheteras. Mi compañero Sergio Leal hizo cinco metros. Yo, unos 10. La casamata estalló. La onda expansiva nos tiró contra el piso”.
“Cuando vimos al capitán, le dije: sin querer, nos salvó la vida. Fue el destino porque por querer jugar al fútbol, salvé la vida. Pedí permiso para entrenarme, fui a un campeonato de tiro, salí cuarto y eso hizo que me uniera a un capitán (Rubén Zunino) que me llamó en el momento justo”, recordó.