Martiní: “Hacen falta más pericias”

LA FISCALA RECOLECTA PRUEBAS SOBRE EL HOMICIDIO DEL CAZADOR EN LONQUIMAY

La fiscala María Cecilia Martiní, a cargo de la investigación de la causa por el homicidio de Santiago Garialdi ocurrido en Lonquimay, aportó ayer algunos detalles sobre las primeras pericias que llegaron a sus manos provenientes de la División Criminalística.
Los resultados que recibió la funcionaria establecen que solo uno de los efectivos tenía deflagraciones de pólvora en una de sus manos (fue hallado bario, plomo y antimonio) y se determinó cuál de las dos armas reglamentarias había sido percutada. Estas pruebas ponen en foco al cabo Safenreider, a quien fuentes judiciales habían atribuido la responsabilidad de la balacera días atrás.
Lo que todavía no puede establecerse es si hubo o no un intercambio de disparos entre los cazadores y los policías. En la mano de unos de los cazadores, que oficiaba de tirador, también fueron halladas deflagraciones de pólvora pero que, a priori, no pueden atribuirse a una refriega con la patrulla. “Hacen falta más pericias”, dijo la fiscala a Radio Noticias.
En uno de los parantes de la Chevrolet S10 en la que iban Sefenreider y García, fue hallada una marca que -según la fiscala- contenía rastros de plomo. Pero tampoco en este caso puede establecerse la procedencia, saber si fue producto del cruce con los cazadores o de una situación previa.
Se estima que mañana podrían declarar los policías acusados de homicidio agravado, quienes hasta el momento no aportaron sus versiones. Ambos son representados por el abogado Mario Aguerrido. Con las pericias incorporadas a la causa, la situación procesal de Norberto García podría modificarse.
-¿Puede interpretarse que la bala que mató a Garialdi fue un disparo que el efectivo tiró al aire?
-No, todas esas estimaciones no las puedo hacer en ese momento. Si tuviera esa certeza ya estaría haciendo la acusación. Hay que tener en cuenta la complejidad del hecho y la necesidad de contar cuanto antes con todos los informes técnicos para tener una pericia más exhaustiva.
-Usted indica que las pericias están en manos de la División Criminalística de la Policía provincial ¿podría decir se que en este caso la policía es juez y parte?
-Es el organismo con quien cuento en la provincia. Son miembros de la policía y personas capacitadas, científicos que trabajan dentro de la dependencia. Es una opinión o conjetura de ustedes.
-¿Es incorporable como prueba la grabación en la que el comisario de Lonquimay les dice a los efectivos que ‘vayan con las balizas puestas, vayan tranquilos’?
-Hay una serie de pericias que ya están ordenadas al juez y veremos qué tipos de pruebas van a juicio o no. En este momento los audios mediáticos no. Estoy juntando evidencias y aún no formulé ninguna acusación, esta es una etapa previa.

Safenreider disparó de dos lugares distintos
De acuerdo a lo que trascendió, la pericia policial sobre el episodio habría determinado que la secuencia de nueve disparos efectuados por el cabo Fernando Sanfenreider habría sido realizada desde dos lugares distintos.
En primer lugar disparó desde el costado del móvil policial al menos dos veces al paso de la camioneta Ford F100 de los cazadores hiriendo con uno de esos disparos en el glúteo izquierdo al conductor Andrés Enrique Casabonne. Ese disparo entró por la puerta izquierda de la camioneta, del lado del conductor.
Luego, cuando el vehículo pasó, el uniformado habría corrido unos pasos tras él y, desde el centro del camino vecinal, apuntó a la camioneta y disparó en dirección “a la cabina” varias veces mientras se alejaba.
Fue uno de esos cuatro disparos el que terminó con la vida del ocupante de la caseta Santiago Galiardi quien recibió el plomo de la pistola reglamentaria FM 9 milímetros, en el lado izquierdo de la cabeza entre la sien y la oreja.
Por la ubicación de los casquillos, los peritos tienen en claro que se trató de una misma arma y desde dos lugares distintos desde donde se baleó el vehículo de los cazadores.