“Me arrepiento de haber terminado con una vida”

GENERAL PICO: COMENZO EL JUICIO POR EL HOMICIDIO DE SOTELO

El tribunal colegiado integrado por Marcelo Pagano, Florentino Rubio y Carlos Pellegrino, jueces de audiencia de la segunda circunscripción judicial de la provincia, coordinó ayer la primera jornada del juicio oral y público en el que se debate el homicidio de Julio Sotelo (75), cometido durante la noche del 20 de diciembre del año pasado en el sector del Barrio Ranqueles VII de esta ciudad, por el que está imputado Rodolfo Higinio Rodríguez. “Me arrepiento de haber terminado con la vida de una persona”, dijo Rodríguez.
Durante el inicio de la primera de las tres audiencias en las que se desarrollará el juicio, el fiscal Luciano Rebechi, en los alegatos de apertura, hizo un breve relato de los hechos que se investigan.
El funcionario judicial dijo que intentará acreditar que el acusado fue el autor del delito de homicidio simple agravado por el uso de arma, tenencia de arma de fuego y de lesiones calificadas, que damnificaron a un joven de apellido Fernández, quien es nieto del fallecido. Además le imputó los cargos de Lesiones leves y daño, por un incidente que ocurrió meses atrás del hecho de sangre, en el que estuvo involucrado otro familiar del fallecido.
Desde la defensa, el penalista Armando Agüero se mostró en disidencia con el relato y las calificaciones de la fiscalía, y dijo que su defendido actuó en legítima defensa, tras indicar que tanto el imputado como su familia habían sido víctimas de amenazas y de una serie de hechos delictivos.
Agüero señaló que la noche del homicidio, la familia de Rodríguez fue víctima de daño a la propiedad, de una violación de domicilio y de una amenaza con arma. Además calificó de “parcial e inexacta” a la investigación fiscal y dijo que se está ante “un caso de legítima defensa”.

Conflicto vecinal.
El acusado hizo uso de su derecho de declarar, y lo hizo durante casi una hora ante el tribunal y luego respondió preguntas de los fiscales Rebechi e Ivana Hernández, y de su defensor.
Rodríguez dio detalles del día del hecho de sangre, por el cual llegó detenido al debate, y de la difícil convivencia que tuvo durante poco más de un año con la familia Fernández, que vive frente a su domicilio y que son familiares de Sotelo.
El imputado explicó cómo se sucedieron los hechos, y dijo que Sotelo en todo momento ocultaba algo parecido a un caño detrás de su cuerpo y que nunca tuvo intención de calmar a sus nietos. La tarde del homicidio, según Rodríguez, un joven de apellido Fernández cruzó la calle y le apoyó un cuchillo en el tórax y luego se acercó la madre del joven, su abuelo y otras personas, quienes se sumaron a la agresión.
También dijo que golpearon a su esposa y que tras patearle la puerta ingresaron a su vivienda y que uno de sus vecinos, le apoyó un cuchillo en el abdomen a su hija. Ese fue el momento en el cual según Rodríguez consideró que perdió el control. Luego tomó una escopeta recortada de arriba de un estante salió a la entrada de su vivienda y efectuó el disparo que le daría muerte a Sotelo.

“Un calvario”.
En otro tramo de su declaración, el acusado dio cuenta de la difícil convivencia que tuvo con la familia Fernández, y contó distintos hechos puntuales, y hasta dijo que juntó firmas en la cuadra, que luego las presentó ante el IPAV, para que los sacaran del barrio.
El imputado indicó que “el calvario” se inició tras denunciar a los integrantes de la familia Fernández, por intento de robo, luego que al regreso de un velorio, encontrara a una de ellos en el interior de su patio, intentando darle arranque a la moto de esposa para llevársela.
También dijo que todos los insultos que recibían de los familiares de Sotelo eran constantes y que en varias ocasiones fueron amenazados, y hasta apuntó a un mujer del barrio de ser quien le suministraba armas, alcohol y estupefacientes a los nietos del fallecido, y los instaba a cometer delitos.
Rodríguez se mostró arrepentido de haberle dado muerte a Sotelo, de quien dijo conocerlo desde hace muchos años y reclamó protección para su familia, que sigue viviendo frente al domicilio de la familia Fernández. También indicó que desde que los nietos del fallecido llegaron al barrio, “no hay una casa que no tenga rejas, que no tenga tapial”.
Tras la declaración del imputado, ayer declararon los primeros siete testigos citados en la causa. Hoy y mañana continuará la ronda testimonial, y al finalizar el debate las partes presentarán los alegatos de clausura.

Condenado a seis meses de prisión
El juez de control Marcelo Pagano condenó ayer a un empleado rural local a seis meses de prisión de efectivo cumplimiento, tras determinar que fue el autor de los delitos de violación de domicilio y amenazas simples en concurso real.
El magistrado, en el marco de un acuerdo de juicio abreviado que presentaron el fiscal Damián Campos y la defensora oficial María José Gianinetto, condenó a Diego Armando López (37) sobre la base de un hecho que ocurrió durante la tarde del 1 de febrero. Ese día López ingresó por la puerta trasera a un domicilio del barrio Carlos Berg, y de manera sigilosa se dirigió hacia una de las habitaciones, se ubicó al borde la cama y comenzó a acariciar los brazos de una menor que dormía.
El intruso fue descubierto por la madre de la niña, quien lo reconoció como la pareja de amiga. Luego se dio a la fuga y amenazó verbalmente a la mujer, que dio inmediato aviso a la policía. El sospechoso fue detenido al día siguiente.

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