Menor desaparecida: cónclave policial

(General Pico) – La desesperación de la familia Viale-Ampudia ya lleva más de 100 horas y Sofía (12 años) sigue desaparecida. Se trata de la segunda hija del matrimonio que conforman Marcelo y Gladis, que en total son padres de cinco mujeres.
El barrio Indios Ranqueles, donde vive la familia, está conmovido por la situación y toda la ciudad se plegó a la búsqueda colocando afiches con fotos de Sofía y teléfonos para aportar datos. La adolescente de tes morena, delgada, 1.45 metros de altura, cabello lacio de color castaño oscuro y ojos pardos, se volvió el centro de atención de una importante tarea policial.
Los patrullajes del lunes estuvieron ubicados por los barrios Frank Allan e Indios Ranqueles, y algunos sectores despoblados en los cuales se concentran los jóvenes de la ciudad.
Ayer el rastrillaje siguió por el barrio El Molino, pero el comisario mayor Fabio Caimari, jefe de la Unidad Regional II (URII), explicó que los efectivos están constantemente moviéndose por los diferentes sectores de la localidad.
Al mismo tiempo, siguen en contacto con delegaciones policiales dentro y fuera de la provincia y no se descarta que en breve parta una comitiva local, pero no se dio a conocer el destino del viaje.

Centro de operaciones.
El centro de la investigación se concentró en la Comisaría Cuarta del Menor y la Familia, que tiene su edificio en la calle 40 esquina 25, y desde allí se organiza la búsqueda y se están tomando los testimonios.
El jefe de la URII indicó que no se descartan los nuevos datos que puedan surgir a través de los boletines y afiches. La primera foto que se difundió no era actual y ahora está circulando una más reciente para que los vecinos puedan reconocer a Sofía. Una novedad fue que surgieron otras pistas entre la noche del lunes y la madrugada de ayer, que reorientaron las tareas de búsqueda.
Por otro lado, Caimari resaltó que el viernes fue un día normal para la familia Viale. La menor fue a la escuela a la mañana y la tarde, cumpliendo con los horarios de la Escuela Provincial de Educación Técnica (EPET) 2 a la que asiste.
Familiares y vecinos afirmaron que no era la primera vez que la adolescente salía a vender los productos panificados caseros que hace su mamá. Por eso se descarta que se haya perdido. Conocía las calles de su barrio y hacía esa tarea de venta ambulante para colaborar con la economía familiar. En su trayecto no quedaba asilada de su familia ya que tenía un horario de regreso pautado a las 19 y la llamaban por teléfono para ver cómo estaba. Por otro lado ese día no hubo un conflicto familiar, o alguna pelea que justificase una fuga.

Rastreo.
El teléfono celular de Sofía fue una de las pistas que siguió la investigación. Las certezas en torno a los llamado y mensajes, los últimos que fueron realizados durante el viernes de la desaparición, son que no hubo números desconocidos y los destinatarios de esas comunicaciones fueron los habituales entre la familia y amigos.
Por las últimas señales que emitió el móvil, y que captaron las antenas locales, la policía verificó que el recorrido de la menor fue el estipulado para vender pan y visitar a una de sus amigas. Cerca de las 21 el teléfono se apagó o quedó sin batería y no volvió a estar encendido.
La ropa de Sofía, que es descripta en los boletines de búsqueda y que su mamá dijo que tenía puesta cuando salió en la tarde del viernes, no coincide con la que vieron los últimos testigos en la noche de ese día. Un pantalón corto de color rosa, remera de color violeta y zapatillas de color gris marca Fila, era la muda original que llevaba puesta la adolescente y que era acorde para la temperatura de esa jornada ya que General Pico registró una máxima cercana a los 20 grados.
Más tarde, quienes reconocieron a la menor en la vía pública dijeron que estaba vestida de forma diferente y son esos datos los que afirmaron la hipótesis que alguien alojó a Sofía y le dio otra ropa. Incluso, una fuente judicial remarcó que durante los allanamientos se buscaron las prendas de la muda original y el celular, con resultados negativos.

Testigos y sospechas.
Los testimonios de familiares, amigos y compañeros de la escuela sirvieron para aportar datos, armar y confirmar el recorrido que la menor realizó el 31 de agosto. Una de las últimas personas que vieron a Sofía el viernes, entre las 20 y las 21, es una mujer del barrio José Ignacio Rucci. Esta es madre de una amiga a la cual la menor fue a buscar, pero que no encontró.
Otra versión que evaluó la policía fue la de varias chicas, todas menores de edad, que atestiguaron haber cruzado a Sofía junto a un grupo de amigas en el barrio Don Bosco. Sin embargo, hay sospechas en cuanto a algunas de las declaraciones porque la policía no descarta una suerte de ocultamiento, o algo que podría ser definido como un "código" entre jóvenes para no dar a conocer las indiscreciones.
A medida que pasaron los días, ya que la búsqueda de la menor no se resolvió en pocas horas como suele ocurrir con los adolescentes que se ausentan de su vivienda durante el fin de semana, la investigación fue ampliando su espectro. Primero en la ciudad, luego en la provincia y a partir de entonces traspasó los límites de La Pampa y la imagen de Sofía llegó incluso a los medios nacionales.

Cónclave.
Ayer, hacia las 16, se hizo presente en General Pico el ministro de Gobierno, César Rodríguez, acompañado por el jefe de la policía de La Pampa, comisario general Ricardo Alberto Baudaux y el subjefe de esa fuerza, comisario inspector Juan Domingo Pérez.
El encuentro se concretó en la sede de la Brigada de Investigaciones, con la participación de los principales comisarios de cada área. Tras varias horas de intercambios de información, el ministro Rodríguez aseguró a la prensa que se siguen "varias hipótesis" sobre el posible destino de Sofía Viale, que comprende la posibilidad que la menor "esté o no en La Pampa".
El funcionario se mostró preocupado por la cantidad de días sin rastros de la joven y agregó que se tomaron "múltiples testimonios" para tratar de seguir una pista firme que ayude a encontrar a la chica. Ni la policía ni los representantes del gobierno dejaron trascender algún dato que pueda insinuar cuál es el paradero de la menor.