Piden 20 años de prisión para la mujer juzgada por prostituir a menores

(General Pico) – El juicio en contra de una mujer de nacionalidad uruguaya que en esta ciudad fue acusada por prostituir y corromper a menores de edad culminó ayer con los alegatos en los que la fiscalía solicitó 20 años de prisión y por ser un delito con ánimo de lucro se pidió una pena accesoria con una multa de 50 mil pesos destinada a programas de asistencia a la víctima. La defensa pidió en principio la absolución.
El debate comenzó el pasado lunes por una denuncia de febrero del 2016 cuando el padre de una de las víctimas menores de edad dio a conocer que en una vivienda del barrio San Etelvino su hija era prostituida. La fiscalía logró constatar que había otra adolescente siendo explotada sexualmente en la misma casa junto con al menos tres mujeres mayores de edad.
La extensa carátula del grave caso comprende: Corrupción de menores agravada por ser el autor del delito una persona conviviente, promoción y facilitamiento de la prostitución agravada por la convivencia y la minoridad de las víctimas, explotación económica del ejercicio de la prostitución.
En la jornada de ayer se desarrollaron los alegatos, luego de que concluyeran los testimonios y los informes de pruebas a presentar. La fiscalía estuvo representada por Ana Laura Ruffini, que argumentó en relación a las tres víctimas mayores de edad, y Ana Ballari que se refirió a las dos menores perjudicadas.

Hechos probados.
“La fiscalía tuvo por probados los hechos”, señaló Ruffini en diálogo con LA ARENA. En un juicio que tuvo la confirmación con el testimonio de las víctimas tanto en la sala como con los registros de las cámaras Gesell y además estuvo el testimonio de personas aportadas por la defensa que habrían terminando aportando a la hipótesis del Ministerio Público Fiscal. Así ocurrió con clientes de la imputada que confirmaron en el debate que observaron en dos domicilios de la mujer el tránsito constante de “las chicas” y el alquiler de las habitaciones.
Corroborando con sus palabras la explotación económica por parte de la imputada hacia las otras mujeres y las menores, y además que ella organizaba la provisión de clientes para servicios sexuales.
En el testimonio de esos hombres, “se naturaliza al extremo la situación de prostitución”, explicó Ruffini. Porque ante el juez esos testigos afirmaron que las mujeres “trabajaban” allí e incluso cuestionaron la detención de la imputada porque no percibían la existencia de un delito.
La fiscal indicó también que fue una causa difícil de abordar al tener víctimas que naturalizan la prostitución, mujeres que comenzaron desde menores a ejercerla, algunas de ellas consumen sustancias y además están en un grado de vulnerabilidad extrema. En ese sentido son mujeres que veían en la imputada a una persona que de cierta manera las cuidó, las ayudaba cuando estaban enfermas y les dio una casa.
El abogado defensor aseguró que en el caso no había un reproche jurídico sino moral y con ese fundamento pidió la absolución, pero en caso de que el juez tome en cuenta la postura de la fiscalía requirió que solo se debe considerar el delito de explotación.