Piquense trabajó en Israel como proteccionista animal

PROPONE ABORDAR LA PROBLAMETICA DEL CONTROL CANINO EN PICO

Adrián Hurwitz refirió que el trabajo que realizó durante tres años en una protectora de animales, sería viable trasladarlo a Pico. Como parte del abordaje, propuso el chipeado de los perros, la creación de un hospital animal y de lugar donde vivan los perros que no son adoptados.
El piquense Adrián Hurwitz contó sobre el trabajo que realizó durante poco más de tres años en una asociación protectora de animales en Israel y analizó la situación de los perros de la calle en General Pico. En este sentido se refirió a las medidas que se podrían tomar para darle una rápida solución a la problemática y que harían a la ciudad, una referencia obligada a nivel provincial y nacional, en cuanto a proteccionismo animal.
“Trabajé durante tres años y medio en una protectora animal que era una asociación sin fines de lucro que funcionaba a la par del municipio, que tiene un hospital público para la gente de bajos recursos. Cuando ellos se veían desbordados, nos llamaban para hacer capturas o castraciones de perros y gatos. Buscábamos los animales en situación de calle, se les hacía la castración y se liberaban a los gatos en la zona donde se los había rescatado y a los perros se buscaba darlos en adopción”, dijo.
El entrevistado indicó que se aplicaba un sistema de trabajo “muy bueno” que se podría implementar en Pico, que incluía la castración y el chipeado de animales callejeros. “Se hacía de todo a partir de la llegada de los perros de calle, como curarlos, vacunarlos y desparasitarlos. Allá es obligatorio que un perro tenga chip y si no lo tiene, se lo pone en cuarentena por si tiene alguna enfermedad hasta que llega el período en el que es apto para adoptarlo”, indicó.
“Entonces se lo castra, porque todo perro que ingresa a la protectora tiene que salir con todas las vacunas, castrado y chipeado. Trabajé tres años y medio en Israel, nosotros no teníamos apoyo económico del Estado, sino que nos manejábamos con donaciones de particulares”, agregó.

Trabajo durante el “Sabbath”.
Hurwitz contó que en la protectora tenía un sueldo y que realizaba las actividades más diversas, como capturar a los perros de la calle, hacer la limpieza de las jaulas, darles comida y la medicación pertinente y, hasta en algunos casos, realizar tareas de mantenimiento como hacer soldaduras y demás. Durante el período en el que trabajó en Israel, hasta dormía en la protectora, puesto que el día de descanso (Sabbath), no tenía transporte público para volver a su domicilio que distaba 35 kilómetros de su lugar de trabajo. Entonces dormía en el piso junto a las jaulas de los animales.
“No lo consideraba un trabajo porque es algo que me gusta y cuando te gusta lo disfrutás. Como amo tanto los animales, incluso dormía en la protectora. Allá durante el Sabbath no tenés transporte y me tenía que quedar en la asociación. Si bien los días de descanso no estaba abierto al público, pero a los perros tenés que limpiarlos, darles de comer, atender a los que están operados. Son 350 seres vivos que están bajo tu responsabilidad”, manifestó.

Situación canina en Pico.
El proteccionista piquense también se refirió a la sobrepoblación canina que encontró de regreso en General Pico y, a las distintas medidas que se deberían tomar para comenzar a abordarla.
“Llegué a Pico y me encontré con esta situación, que es todo un caos. Hablé con el intendente (Juan José Rainone), le dije que tenía experiencia, pero tuve dos reuniones y no se llegó a nada. Yo me he cansado de poner chips, es algo de dos segundos y si es un perro agresivo se le pone el bozal, se le levanta el cuero y se le coloca el chip, que es del tamaño de un grano de arroz”, dijo.
En cuanto a las castraciones que se llevan a cabo en la ciudad, aseguró que “hay un agujero muy grande” y dijo que sería viable concretar el proyecto de un hospital público canino en el que trabajó el edil local, Mariano Sánchez, que permitiría tener una guardia de emergencias, durante las 24 horas.
“Están armando un proyecto para que haya un hospital municipal como en Israel y hay cosas viables. Si sacás la cuenta de todos los perros que se castran, no tendría que haber casi cachorros. Hay que hacer un registro bien hecho, porque si vos castrás 100 perros por mes, y hace muchos años que se castra, en algún momento se va a cortar”, señaló.

Chipeado y control animal.
Por último se refirió a las obras que se podrían realizar para llevar a cabo un abordaje acorde de la problemática y que pondrían a la ciudad en un sitio de referencia.
“Para mejorar en Pico, habría que hacer las cosas bien, hacer un chipeado y un control, llevar un registro acorde, incluso tengo los planos para hacer las jaulas. Hay que hacer un lugar para los perros que no tienen dueño, porque a los de más de 5 años de edad nadie los quiere adoptar. Entonces hagamos un lugar para esos perros que no los adoptan y que tienen derecho a vivir, hay terrenos donde se pueden hacer”, explicó.
“Algunos países tienen una especie de monte donde están separados los perros grandes, medianos, pequeños y agresivos, y viven libres con una persona que va a atenderlos. Se pueden hacer un montón de cosas, hay mucha gente calificada acá y Pico podría ser un referente a nivel provincial y nacional en el tema animal”, finalizó.