Prisión perpetua para homicida de Winifreda

CRIMEN DE FLORA RAMBORGER

Edgardo Daniel Grabovsky fue condenado por el delito de homicidio criminis causa por el crimen de Flora Ramborger, de 77 años, ocurrido en 2013 en la localidad de Winifreda, considerando que mató para consumar el robo de los ahorros de la curandera y procurar la impunidad como advirtió el fiscal Facundo Bon Dergham en los alegatos.
El fallo, cuya lectura no se llevó a cabo, lleva la firma de los jueces Carlos Mattei, Andrés Olié y Florencia Maza y dispone mantener la prisión preventiva del acusado hasta que la sentencia quede firme y además, descartó los pedidos de nulidad planteados por la defensa en la actividad procesal.
La defensora oficial Silvina Gómez Blanco advirtió en los alegatos que Grabovsky fue golpeado por la policía para que confiese dónde estaba el arma homicida. Sin embargo, el juez Olié dijo que no existe constancia de que la búsqueda del calador haya sido producto de aquella confesión y rechazó el planteo.
El crimen fue el viernes 11 de octubre de 2013 en Winifreda, cuando Grabovsky ingresó entre las 20 y 21.30 a la casa de Ramborger con el consentimiento de la víctima, por la estrecha relación que tenía con él y sus hermanos, y la atacó con un calador de bolsas de cereal dándole 5 puñaladas para robarle los ahorros de la mujer (al menos 22.650 pesos). El hombre sabía del dinero porque sus hermanos le hacían los mandados a la mujer.
“Existía entre Flora y los hermanos Grabovsky una relación de conocimiento y trato frecuente. Los dos hermanos de Edgardo vivían lindante a su propiedad desde que eran chicos”, señaló el juez Olié en los argumentosd e la sentencia, agregando que el acusado “estaba atravesando dificultades financieras”.
Grabovsky trabajaba en un campo donde percibía 3.500 pesos mientras que por el cuidado de los niños de una vecina recibía otros 400 pesos. Esto generó en su momento la curiosidad de los investigadores y del tribunal, al contraponerse con los gastos del imputado después del crimen.

El arma.
“El hallazgo del calador de bolsas en el allanamiento efectuado en el pozo ciego de la propiedad de Edgardo Grabovsky posee suma relevancia, puesto que se trata del arma homicida”, explicó Olié, indicando que la dueña del campo donde trabajaba el acusado dijo que “había un calador que no tenía cabo y nunca pudo encontrarlo”.
En definitiva, el magistrado indicó que Grabovsky buscó apoderarse ilegítimamente del dinero de la víctima: hizo mención al testimonio de Raúl López a quien el acusado le pidió que le guardara una bolsa que contenía dinero. Con el dinero robado, Grabovsky pagó deudas de mercadería, una cuota de un auto y compró ropa y un lavarropas.
Para el tribunal, ya que Mattei y Maza adhirieron a los argumentos de Olié, la finalidad del acusado era el robo y advirtieron que el arma utilizada era de alto poder ofensivo, de más de 30 centímetros de largo y de chapa. Es decir que el acusado mató a la curandera para intentar garantizar su impunidad.