Rinaldi volvió a su casa después de 114 días de internación

(Eduardo Castex) – El mecánico castense Favio Rinaldi regresó a su vivienda después de 114 días de internación, de los 43 que permaneció en terapia intensiva en coma farmacológico, por las graves quemaduras que sufrió en el 60 por ciento de su cuerpo cuando explotó una cisterna de combustible de 200 litros que se encontraba soldando en un taller, ubicado en cercanías del campo de deportes de Racing Club de Eduardo Castex.
“Tiene el alta ambulatoria pero ahora debe continuar la rehabilitación. En octubre tenemos que volver para ver si deben realizar nuevos injertos”, admitió ayer su esposa Bibiana Reyes a esta corresponsalía.
El grave accidente se produjo el 14 de mayo en un taller ubicado sobre la calle Malvinas Argentinas, a pocos metros al cardinal este del estadio La Fortaleza alba de Racing Club de esta localidad. La explosión se produjo cerca del mediodía cuando Rinaldi (45) se encontraba soldando con una autógena un depósito de 200 litros de combustible. La onda expansiva también alcanzó a su empleado de apellido Macagno (25) y a su hijo de 18 años. Los mecánicos inicialmente fueron trasladados a Santa Rosa, pero el hijo de Rinaldi tuvo solo lesiones leves. Macagno presentó lesiones graves y Rinaldi fue inmediatamente derivado al Centro Cemic en el barrio porteño de Saavedra.
“Esto nos cambio la vida, porque de estar dando clases con el guardapolvo me tuve que ir a Buenos Aires durante 114 días”, recordó ayer su esposa.

“Pocas chances”.
La esposa recordó que Rinaldi tenía “muy pocas chances de vida”. Los médicos le indicaron que las probabilidades de recuperación eran del 20 por ciento. “Fue una etapa muy dura porque no teníamos muchas esperanzas. Pero, fue un milagro muy grande, y afortunadamente lo tengo acá vivo y con una lenta recuperación”, dijo Bibiana Reyes.
En el centro de recuperación bonaerense estimaban que Rinaldi permanecería internado en terapia intensiva hasta cerca de fin de año. Pero, a los 43 días despertó del estado de coma, y comenzó a evolucionar favorablemente.
“Tenía quemaduras en el 60 por ciento del cuerpo, y ayudó que no tenía quemaduras en los órganos vitales internos. Tenía los miembros inferiores y superiores todos quemados. En la medida que se fue compensando, se fueron haciendo injertos. El cuerpo rechazó los injertos, entonces fueron haciendo auto injertos desde el tórax”, relató Reyes.