Se accidentó la testigo clave y sospechan que fue un atentando

ABUSOS EN 25 DE MAYO

En el inicio de la segunda semana del juicio oral contra cuatro docentes de 25 de Mayo, por presuntos abusos sexuales a seis menores, se escucharon ayer las declaraciones de dos médicos y ocho testigos.
Los cuatro imputados son Marcelo Tatavitto Roade (54), Oscar Aníbal López (54), María José Tello (30) y María Angélica Bastías (34), y los hechos se habrían producido en 2014 y 2015 en una chacra propiedad del primero de ellos y en el baño del edificio escolar donde trabajaban Tatavitto y Tello.
Los testigos iniciales del cuarto día fueron los médicos ginecólogos que examinaron a los niños a posteriori de las denuncias efectuadas el 20 de marzo del año pasado. Uno lo hizo en General Acha dos días más tarde, y otro en 25 de Mayo a las dos semanas. Ambos ratificaron los informes incorporados a la causa acerca de la constatación de lesiones.
Después testificaron, a través de videoconferencias desde 25 de Mayo, tres psicólogas que atienden en Neuquén a uno de los niños en un tratamiento grupal, y un médico neurólogo de esa ciudad que recibió a otro de los menores y a sus padres por primera vez en 2014, y que el año pasado volvió a ser consultado.
Luego se presentaron ante el Tribunal de Audiencia de la Primera Circunscripción Judicial tres psicólogos más, dos de la ciudad rionegrina de Cipolletti y el otro de Neuquén, que están atendiendo actualmente de manera individual a cuatro de los chicos que figuran como víctimas. El último testigo fue un psicólogo que se desempeña en el ámbito del Ministerio Público Fiscal.
Tatavitto está imputado por el delito de abuso sexual con sometimiento sexual gravemente ultrajante para las víctimas por sus circunstancias de realización, en concurso real, en cinco oportunidades, agravándose solo en relación al hecho cometido en perjuicio de uno de los menores por resultar un grave daño en la salud mental de la víctima; en concurso ideal con el delito de promoción de la corrupción de menores agravado respecto a esa víctima. Y Tello, por el mismo delito, pero como partícipe necesaria, en concurso ideal con el delito de incumplimiento de los deberes de funcionario público.
Ambos están involucrados en uno de los episodios investigados. Es en el que Tatavitto habría abusado de tres alumnos del Jardín de Infantes N° 12 en el baño de la Coordinación Secundario Zona Sur, organismo del que era secretario. El JIN y la Coordinación funcionan en un mismo edificio, el de la Escuela Especial N° 10. Además Tatavitto habría agredido sexualmente a otros dos alumnos en ese baño y en su chacra. Los abusos se habrían cometido en el horario escolar matutino, cuando Tello estaba a cargo de los niños, por eso aparece como entregadora o facilitadora.
El otro hecho habría sido en perjuicio de un sexto menor y habría ocurrido en la chacra y en el horario escolar de la tarde. Aquí están imputados López, Tatavitto y Bastías, director, secretario y docente del colegio “Profesor José Armando Alfageme”, respectivamente.
López y Tatavitto están imputados como coautores de abuso sexual con sometimiento sexual gravemente ultrajante para la víctima por sus circunstancias de realización, en concurso ideal con el delito de promoción de corrupción de menores agravado respecto de un menor; y Bastías por la misma calificación que Tello.

Pedidos y resoluciones.
Previamente al inicio de la audiencia, el fiscal de General Acha, Juan Bautista Méndez, insistió con la citación de una testigo que no se había presentado la semana pasada y que tiene dificultades personales para trasladarse a Santa Rosa, y por lo tanto se la oirá en los días siguientes. A su vez desistió de otra testigo.
Por su parte, Omar Gebruers, abogado de Tatavitto, Tello y Bastías, requirió que se extremen las garantías para los testigos de la defensa. No obstante, destacó la tarea organizativa del juicio, que está a cargo de la Oficina Judicial de Santa Rosa.
Además el tribunal, conformado por los jueces Gastón Boulenaz, Andrés Olié y Gabriel Tedín, dejó para más adelante la decisión de fijar cuándo declarará la mujer que estaba convocada como testigo para la próxima semana, y que se accidentó gravemente días atrás en la ruta provincial 20, en cercanías de La Reforma.
En el proceso hay cinco madres y un padre de las presuntas víctimas que intervienen como querellantes y que asisten a todas las audiencias. Ellos están acompañados y asistidos en forma permanente por personal de la Oficina de Atención a la Víctima del Delito y los Testigos, dependiente del Ministerio Público Fiscal.
En el juicio intervienen los fiscales Jorge Marcelo Amado y Méndez, por el Ministerio Público Fiscal; la asesora de Menores de General Acha, María Agostina Pensa; los abogados querellantes Armando Agüero y Vanesa Ranocchia Ongaro, en nombre de los padres; y los defensores Gebruers y César Augusto Rodríguez y Juan Veneri, éstos dos últimos en representación de López.

La defensa denunció atentado y pide protección
El abogado Omar Gebruers, defensor de tres de los cuatro imputados en el juicio, denunció ayer públicamente que el siniestro en el que resultó herida una de las principales testigos de la causa (ocurrido en la ruta 20, en donde murió una joven, ver página 16) podría tratarse de un atentado.
“Es la testigo más importante de nuestra parte. Según pudimos ver en los medios, el camión que aparentemente estuvo involucrado en el siniestro, venía por el medio de la ruta esquivando baches, cuando en esa zona de la ruta no hay baches. Yo digo que puede tratarse de un atentado porque también pasaron otras cosas. Por ese motivo pedimos hoy (por ayer) que se extremen las medidas de protección y custodia de los testigos nuestros, que tienen que viajar a Santa Rosa para declarar”, dijo Gebruers a LA ARENA.
“Es la testigo principal (tía de una de las dos docentes imputadas) porque desmiente a aquel testigo de identidad reservada que en su momento incriminó directamente a Marcelo Tatavitto en una situación que no tienen como sustentarla”, explicó.
El abogado agregó que el jueves pasado, cuando comenzó el juicio, el patrullero en el que eran trasladadas las dos imputadas fue perseguido por los familiares de las víctimas “a alta velocidad”, y que “el patrullero que las trasladaba “convocó a otros patrulleros” y que “las chicas fueron cambiadas a un auto no identificado” para resguardar su integridad.
-¿Cómo sabe que eran padres los que supuestamente las persiguieron?
-Ellas los identificaron.
-¿A qué “otras cosas” se refiere cuando dice que podría tratarse de un atentado?
-El viernes, los abogados de uno de los imputados denunciaron que hubo un forcejeo de los padres. También una mujer que es familiar de una de las imputadas ya sufrió dos amenazas que fueron oportunamente denunciadas. Reconocemos que la Oficina Judicial trabaja muy bien pero pedimos que se extremen las medidas protectivas.

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