Se postergó debate oral y público por triquinosis

(General Acha) – Uno de los involucrados pidió que el tribunal tome con cautela las declaraciones de uno de los testigos. Como compañero de trabajo, dijo que habría “una expresión de celo”, por amistad con el patrón.
Se interrumpió ayer el debate oral y público mediante el cual se procura determinar responsabilidades por una masiva intoxicación por triquinosis ocurrida en Colonia 25 de Mayo en el otoño de 2002.
La audiencia se retomará el martes 3 de junio para aguardar la asistencia de uno de los testigos que ayer pudo llegar a General Acha. Ese día también se desarrollarían los alegatos.
Continuó ayer en su tercera jornada consecutiva el juicio oral y público por el caso en que 80 personas del área de 25 de Mayo sufrieron efectos de triquinosis, presumiblemente por el consumo de chacinados caseros.
El hecho involucra principalmente al supermercado Luciana, propiedad de Néstor Raúl Chambón y su esposa Norma Celia Kobac. También se encuentra relacionado con el proceso el trabajador Mario Alberto Rojas, que se ocupaba de la faena de los cerdos.
Ayer prestaron declaración otros testigos que dieron su versión sobre los acontecimientos ante el titular del Juzgado de Instrucción 2, Alvaro José Reyes y su secretario Adrián Miguez Martín. También asistieron la doctora Beatriz Rodríguez, en su carácter de subrogante del Ministerio Público, su colega Alejandro Odasso, por parte de algunos querellantes, Vanesa Ranocchia Ongaro y José Mario Aguerrido, que son los defensores de las principales imputados.

Ampliación.
La audiencia de ayer concluyó poco después del mediodía con dos breves intervenciones de Chambón y Rojas, quienes habían solicitado una ampliación en su declaración indagatoria. Sus argumentos se basaron en una inquietud por aclarar expresiones vertidas por testigos que habían dado una versión en la misma audiencia.
El primero en hacerlo fue Rojas, quien pidió que las autoridades tuvieran en cuenta que en la declaración de otro de los empleados, de apellido Lucero, había trascendido “una expresión de celo” hacia su persona, por su trato familiar con Chambón. Además, dijo que no guardaba mayor simpatía con Lucero, dado que por su confesión religiosa y forma de ser, Rojas no tolera expresiones con términos obscenos.
Por su parte Chambón ensayó una declaración aclaratoria, pero fue interrumpido por la fiscal Rodríguez, cuando ella le dijo que había interpretado cabalmente las expresiones de todos los intervinientes en el juicio.
En una etapa previa, el juez Alvaro Reyes consultó a las partes acerca de las medidas a seguir con respecto a los testigos que no comparecieron en esta audiencia de debate. La Fiscalía y los abogados coincidieron en no formular objeciones y en el caso particular de un ciudadano de apellido Garro, también pidieron que se desista de su presentación y en cambio se tenga en cuenta su declaración por lectura. Es que Garro se encuentra impedido de viajar por prescripción médica. Reyes se puso a disposición para trasladar su juzgado a 25 de Mayo, pero las partes consideraron que la medida no sería indispensable.
En cambio, hicieron lugar a la espera de Gustavo Luis Gil, que había marchado en dirección a esta ciudad, pero tuvo un inconveniente en el viaje y no pudo llegar a la audiencia.