Seguridad e higiene laboral en el norte de la provincia

La mayoría de las irregularidades detectadas en Pico y la zona, por la delegación de la Subsecretaría del Trabajo, son por problemas de seguridad e higiene. Además de la falta de conciencia de las empresas para cumplir las normativas, el control de las ART debería ser mayor.
(General Pico) Cada año se realizan más de 300 inspecciones en la zona norte a través de la delegación General Pico de la Subsecretaría de Trabajo. Los controles son impulsados sobre todo de oficio, ya que las denuncias sólo representan un 10 por ciento y son tareas que podrían ser aún más efectivas para mejorar las condiciones de los trabajadores si las Aseguradores de Riesgos del Trabajo (ART) fueran más exigentes.
El Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo se conmemoró el 28 de abril y ayer fue el Día del Trabajador. En relación a estas fechas desde la delegación de Relaciones Laborales, a cargo de David Diván y con sede en esta ciudad, se evaluó la situación regional en cuanto a riesgos e higiene laboral.
En la actualidad y conforme a las normativas vigentes en La Pampa, las inspecciones se diferencian en los rubros. La construcción que corresponde a un grupo específico con requisitos altos para los controles; otros sectores definidos son el del trabajo agrario y comercio; por último hay otra calificación, más restringida, que incluye a unas pocas empresas. Serán cinco o seis firmas en toda la provincia que están enmarcadas como de mayor siniestralidad.
Para todo ese espectro de inspecciones, Diván indicó que en La Pampa los resultados son muy buenos. Por año se hacen entre 300 y 360 inspecciones, desde el departamento de trabajo que se coordina en General Pico, abarcando la zona norte de la provincia, noroeste y parte de la región petrolera con 25 de Mayo y Casa de Piedra.
Del total de los procedimientos de control el 90 por ciento son de oficio y el resto se generan por denuncias realizadas por sindicatos o empleados.

Medidas.
Las inspecciones no siempre significan una multa. Luego del control se labra una actuación. Muchas veces, explicó Diván, se da a conocer que se realizó el chequeo, se informa a la Superintendencia del Trabajo y se instruye un sumario para evaluar si hubo incumplimientos de seguridad e higiene. Luego se confirma si hubo faltas o no. Sólo un 30 por ciento de esos operativos, según los datos locales, resultan en una multa.
Además de la sanción económica otra de las posibilidades son la suspensión o la clausura. Opciones que están establecidas por la ley 25212, Pacto federal del Trabajo, y son para casos específicos. Sólo se recurre a esas medidas cuando hay un riesgo inminente para la seguridad o salud de las personas.
Diván ejemplificó a través de una situación que se registró hace poco en general Pico. El caso afectó a una sede bancaria que estaba construyendo su sede en la zona céntrica de la ciudad. En la obra se realizaban trabajos en altura con riesgo de vida para los obreros, se incumplían otras normativas de seguridad y se pudo observar el cableado eléctrico tendido por el suelo. Como resultado de la inspección se suspendieron las tareas, situación menos grave que la clausura porque permite que se hagan otro tipo de tareas. En esta última el ingreso a la obra sólo se permite para subsanar la irregularidad.
Las anomalías que se detectan, opinó Diván, pasan por falta de conciencia más que por falta de inversión económica. Tener ciertas condiciones mínimas de seguridad e higiene es posible sin realizar un gasto extremo por parte de la empresa, y siempre es menos gravoso que un posible accidente.

Sin control efectivo.
Los controles que se realiza desde el departamento de policía del trabajo, son los abocados a aspectos de índole puramente laboral: como cumplimiento de pagos, trabajo infantil, empleados en negro, cantidad máxima de horas de labor, planillas de jornada… Y por otro lado están las auditorías de seguridad e higiene, que registran más incumplimientos.
“Cada empresa debe tener un programa de seguridad e higiene que determine la mejor forma de realizar el proceso productivo”, indicó Diván. Sin embargo se ven situaciones habituales como las grandes empresas que vienen de afuera y tienen la infraestructura para lograr esto pero no cumplen igual. Son firmas que tienen el personal para ocuparse de esa área pero no elaboran un programa.
El delegado también analizó que en cuanto a riesgos de trabajo hay una falta de auditorías responsables por parte de las ART, que tienen facultades para controlar a los empleadores con quienes tienen suscripto el contrato de afiliación.
Según la realidad de la región, las ART hacen procedimientos “meramente documentales” sin observar problemas específicos de la empresa y realizan sugerencias generales a todas las instituciones que auditan.