Sin pistas firmes sobre el caso Sofía

(General Pico) – La búsqueda de Sofía Viale (12) cumplió este viernes una semana desde que no se sabe nada de su paradero y los rastrillajes han arrojado resultados negativos para las distintas líneas de investigación que se siguen. Con el correr de los días es mayor la cantidad de personas involucradas en el caso, que ha sensibilizado a la comunidad piquense.
A los esfuerzos policiales y judiciales para tratar de dar con la menor, se han sumado instituciones, vecinos y hasta los propios concejales, que abrieron un registro de voluntarios para buscar a Sofía.
Ayer fue otro día agitado para los investigadores, que buscan algún dato certero para reorientar la pesquisa. Se continuaron con los rastrillajes pero sin hallar ningún elemento físico que esté vinculado con Sofía. Además, las autoridades volvieron a convocar a la abuela materna de la chica para interrogarla sobre algunas cuestiones ligadas al comportamiento familiar. Su primer testimonio no había conformado a los investigadores y se decidió profundizar sus dichos. Tampoco resultaron convincentes las palabras de la pareja de la mujer, un hombre oriundo de Arizona, San Luis.
Los últimos datos sobre Sofía la ubican el viernes 31 de agosto, cuando tras salir de la escuela, la EPET 2, se dirigió a su casa ubicada en la calle 29 entre 42 y 44 del barrio Indio Ranqueles. Desde allí salió a vender con un “changuito” panificación casera, una tarea que hacía de manera habitual.
Según una fuente, la menor recorría casi siempre el mismo trayecto y visitaba a los clientes que ya tenía. Y en ese trayecto, ese viernes, estuvo con una mujer que siempre le compraba pero ese día no lo hizo. La fuente agregó que ese dato confirma que Sofía estaba cumpliendo con el pedido de la familia de vender los panificados. Hacia las 20 sería el último dato certero de la presencia de la menor en las calles de Pico.
Su rastro se perdió horas después y no se pudo dar más con ella. Tampoco se encontró el carrito donde llevaba los productos para vender. A partir de ese momento se tejieron múltiples hipótesis sobre el posible paradero de Sofía pero que no pudieron ser comprobados ni por testimonios ni por pruebas físicas. Su ausencia se da en un clima familiar muy complejo, que los propios padres de la chica, Marcelo Viale y Gloria Noemí Ampudia reconocieron ante las autoridades y de manera pública.

Investigación.
El matrimonio, con 12 años de casado, tiene cinco hijas y Sofía es la del medio. Una grave situación familiar, con intervención judicial, habría derivado en una disputa verbal entre Sofía y una de sus hermanas mayores. Todo por la presencia del papá en la casa, cuestión que era resistido por la mayor. Pero los padres descreen que esas diferencias puedan haber derivado en estos largos días sin saber de Sofía. Aunque para los investigadores, el conflicto familiar no debe dejarse de lado por las aristas que rodean algunas manifestaciones, por lo menos, contradictorias.
Una fuente ligada a la investigación dijo ayer que en muchos testimonios se dicen “medias verdades” y que quizás hay personas en el barrio que pueden aportar más datos pero por alguna razón sus palabras son escasas. Esa falta de precisión inicial en las declaraciones, que obligaron a nuevos testimonios, demoraron la pesquisa y enturbiaron las líneas de investigación.
Los integrantes del Ministerio Público Fiscal han destinado todo el personal al caso, trabajando en horarios nocturnos y hasta realizando audiencias en horarios insólitos para tratar de encontrar alguna pistas nueva que lleve a encontrar a Sofía. La sede de tribunales es un incesante ida y vuelta de personas, con una demostración de esfuerzo para obtener nuevos datos.
Además de los testimonios se han monitoreado las cuestiones tecnológicas. Sofía Viale había abierto una página en Facebook pero nunca la uso. Se estaba analizando si la menor manejaba alguna cuenta de correo electrónico y con quién pudo contactarse.

Mas rastreos.
La fuente agregó que el rastrillaje con perros que llegaron desde Santa Fé y provincia de Buenos Aires se dio por finalizado y los animales regresarán a su lugar de origen. Para ayer a la noche se esperaba por otros perros entrenados para la búsqueda de personas, que pertenecen a un organismo nacional. Supuestamente, los primeros perros siempre siguieron la misma pista: desde el centro de la ciudad hasta la zona del Parque Industrial, hospital y la Zona Franca. Allí se perdía el rastro. Con el aporte de los perros recién llegados se podría verificar ese dato o surgir una nueva línea de rastreo.

Suman 200 voluntarios
La decisión fue tomada ayer luego de una reunión mantenida por un grupo de vecinos con el comisario mayor Fabio Caimari, jefe de la Unidad Regional II de Policía. Los interesados pueden presentarse en la Brigada de Investigaciones, ubicada en la calle 12 entre 103 y 105, y allí dejar los datos correspondientes a cada persona, disponibilidad horaria y números de teléfono para ser localizados. Hasta anoche se habían anotado unas 200 personas.