Testigo clave: ¿fue un atentado?

El quinto día del juicio oral contra los cuatro docentes de 25 de Mayo que están imputados por el abuso sexual de seis alumnos del JIN 12, fue el más largo de todos: la audiencia se extendió durante casi 14 horas. EL debate estuvo centrado en el testimonio de un médico forense del Poder Judicial de la Nación, especializado en psiquiatría infanto-juvenil, que oportunamente viajó a esa localidad para peritar a siete chicos.
Su testimonio duró durante cuatro horas y media, y solo para explicar una de las pericias habló durante una hora, ofreciendo un relato absolutamente detallado. El propio profesional remarcó que lleva realizados 1.067 peritajes psiquiátricos sobre abusos sexuales en niños y adolescentes.
Además del médico, que testificó durante toda la mañana, hoy declararon ante la Audiencia de Juicio de Santa Rosa otros 12 testigos. Por el tribunal ya pasaron 45 testigos frente a los jueces Gastón Boulenaz, Andrés Olié y Gabriel Tedín, y el debate acumula un total de 44 horas.
A partir de las 14 se escuchó a seis docentes -una declaró por videoconferencia desde 25 de Mayo-, siendo cuatro de ellas autoridades de escuelas; un psicólogo que se desempeña en el área infantil-juvenil del hospital Lucio Molas; y una psicóloga que reviste en el Centro de Apoyo Escolar, dependiente del Ministerio de Educación. Los dos profesionales estuvieron en la localidad sureña en las semanas posteriores a las denuncias realizadas el 20 de mayo del año pasado por parte de padres de las supuestas víctimas.

Psicólogas.
Más adelante, después de las 17, fue el turno de otras dos psicólogas de Educación. Tras escucharlas, el defensor Omar Gebruers -que representa a tres acusados- pidió un careo entre ellas por entender que hubo contradicciones en sus relatos. La otra defensa, ejercida por César Augusto Rodríguez y Juan Veneri, adhirió al requerimiento.
El Ministerio Público Fiscal y las querellas aceptaron, aunque en forma parcial, y solicitaron que el cara a cara se centrara en un solo punto. El tribunal resolvió de acuerdo a la petición de la fiscalía y ordenó el careo, donde cada mujer se mantuvo en sus dichos.
Los testimonios finales fueron los de una funcionaria del Ministerio de Educación, una docente del Colegio Alfageme y otros dos peritos psiquiátricos, uno de ellos foráneo y que también estuvo en 25 de Mayo, quienes emitieron informes sobre tres de los cuatro imputados. En un momento, pasadas las 20, se pensó en postergar los dos últimos testimonios, pero esa posibilidad quedó desechada.
Al cierre de la jornada, el MPF y las querellas desistieron de seis testigos que debían presentarse mañana, y una de las defensas dio de baja a otros ocho que estaban citados para el 13 de diciembre, último día del proceso.

Imputados y acusaciones.
Los imputados son Marcelo Tatavitto Roade (54 años), Oscar Aníbal López (54), María José Tello (30) y María Angélica Bastías (34). Tatavitto era secretario de la Coordinación Secundario Zona Sur, por la mañana, y del colegio secundario “Profesor José Armando Alfageme”, por la tarde. López era director de éste último establecimiento escolar; y Tello y Bastías, maestras jardineras del JIN N° 12. Los cuatro permanecen detenidos, aunque tres con arresto domicilio y Tatavitto en la alcaidía de General Acha.
Las agresiones sexuales se habrían consumado en 2014 y 2015 en el baño de la Coordinación y en una chacra de Tatavitto, en perjuicio de cinco alumnos del JIN N° 12 del turno mañana y uno del turno tarde -ambos organismos funcionaban en el mismo edificio, el de la Escuela Especial N° 10.

Vialidad y la ruta 20
Luego de que el abogado defensor de tres de los imputados en el juicio por los presuntos abusos en el Jardín de Infantes de 25 de Mayo, Omar Gebruers, diera a conocer sus sospechas sobre el accidente que le costó la vida a una docente y en el que resultó con heridas graves la testigo clave de la defensa, Vialidad Provincial envió a este diario una serie de fotografías que contribuyen a su teoría: en el kilómetro 301 de la ruta 20, sitio donde ocurrió el siniestro vial, no hay baches. Este dato puro y duro contrasta con la versión inicial que circuló tras el accidente que indicaba que la conductora del auto (en el que iba la testigo) debió maniobrar para no ser impactada por un camión que circulaba en sentido contrario y que teóricamente iba esquivando pozos.
El martes, Gebruers, dijo que “podría tratarse de un atentado”, que hubo “amenazas de muerte contra los familiares de los imputados” y solicitó “que se extremen las medidas de protección y custodia de los testigos nuestros, que tienen que viajar a Santa Rosa para declarar”.

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