Trebolares está al límite por las intensas lluvias

EL PARAJE TIENE SU ACCESO DESBORDADO DE AGUA

(General Pico) – El paraje de Trebolares, que depende del municipio de General Pico, ha soportado mejor que otros años los días de lluvia pero en su acceso, que linda con la ruta provincial 1, está a pocos milímetros de quedar anegado por la inundación.
En el lugar, donde funcionó una estación de ferrocarril hace muchos años, la población no superara hoy las 30 personas y entre sus habitantes hay algunos vecinos que vienen a trabajar a General Pico y también están las docentes de la Escuela 122 que cada día viajan hasta el pequeño poblado.
Ayer el acceso de tierra, de unos 2.000 metros de largo, ya tenía grandes charcos y al agua acumulada en los dos canales laterales estaba a pocos centímetros de su límite para llegar a la superficie y anegar el camino. Transitar por ese recorrido ya representa un desafío porque las huellas de barro son profundas. Alrededor del camino la inundación ya generó un bioma especial donde se ven patos y otras aves acuáticas.
La preocupación de los vecinos está puesta en lo que ocurrirá en los próximos días si la lluvia no da tregua. Porque más allá de la excavación de los desagües y la aplicación de tosca en algunos metros no han tenido otra solución para el acceso.

Aislados.
Hace algunos años los pobladores de Trebolares quedaron aislados con el ingreso inundado, y sólo podían pasar hacia la ruta quienes se arriesgaban a caminar por las vías, que están en un terreno más elevado, y conseguir luego algún transporte. Producto de esos reclamos se hicieron los dos desagües de tierra.
Trebolares tiene en la actualidad la apariencia de un pueblo abandonado. Sin embargo allí siguen funcionando la escuela, un puesto policial, una posta sanitaria y la plaza en sólo 10 manzanas que constituyen todo el poblado.
La comunidad no tiene servicio de gas natural y hay problemas de iluminación en sus calles de tierra. No hay comercios, no tienen teléfono público y los celulares no logran buena señal. La comunidad parece que hubiera quedado detenida, por las comodidades disponibles, en el Siglo XX.
La institución con mayor movimiento es sin dudas la Escuela 122 que recibe a los niños de nivel primario de Trebolares, de la zona rural y también de esta ciudad.
Para 2013, este diario realizó un sondeo inmobiliario en ese asentamiento y desde las inmobiliarias refirieron que vender tierras allí es casi imposible por la falta de servicios. Pasaron tres años y la zona no tuvo muchos cambios que signifiquen mejoras y posibilidades de crecimiento. Incluso la última obra inaugurada, en el año 2012, fue la del puesto caminero Trebolares.

Algunos barrios complicados
Las lluvias de esta semana también causaron inconvenientes en diferentes barrios de esta ciudad, particularmente en aquellos que tienen muchas calles de tierra como ocurre en el Federal y en el Indios Ranqueles, donde algunas arterias resultan casi intransitables. Además, hubo quejas de vecinos del sector oeste, por detrás de la calle 300. La abundancia de agua también está dejando sus marcas en el pavimento con importantes baches en la calle 5, el cruce de las calles 19 y 10 y otras arterias, donde se habían realizado reparaciones a modo de parche.

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