Un hombre fue condenado por abusar de su hijastra

LA JUSTICIA DICTO 10 AÑOS DE PRISION POR ABUSO SEXUAL

El abuso ocurrió años atrás en una localidad de norte provincial. La víctima fue entrevistada en Cámara Gesell durante la primera audiencia del juicio. Uno de los testimonios más contundentes fue el de la madre del acusado.
Carlos Pellegrino, juez de audiencia de la segunda circunscripción judicial de la provincia con asiento en esta ciudad, condenó ayer al mediodía en los tribunales piquenses a diez años de prisión a un hombre que sometió sexualmente a una menor de edad que es hija de la mujer con la que mantiene una relación de pareja y con la que tiene hijos en común. El hecho que se debatió la semana anterior a lo largo de tres extensas jornadas, ocurrió en una localidad del norte pampeano.
El magistrado condenó ayer al mediodía a J.L.R (47), a la pena de diez años de prisión, tras considerarlo autor material de los delitos de Abuso sexual simple y Abuso sexual con acceso carnal como delito continuado, agravado por la situación de convivencia. La fiscal Ana Laura Ruffini, al momento de la lectura de los alegatos finales, había pedido una condena de 12 años de prisión. En cambio, la defensora oficial María José Gianinetto se había pronunciado por la absolución de su defendido, y de manera subsidiaria había pedido que lo condenaran por la figura legal de Abuso simple, que prevé una pena en suspenso.
El hecho investigado fue denunciado hace poco más de tres años, y el proceso judicial se retrasó debido a que la defensa pidió que se constituyera un tribunal colegiado para desarrollar el juicio. Este pedido llegó hasta el Tribunal de Impugnación Penal (TIP) de la provincia y luego al Superior Tribunal de Justicia (STJ) de La Pampa, que determinó que el debate debía hacerlo un juez unipersonal. En su momento fue designado el por entonces juez de audiencia Fabricio Losi, quien luego asumió como ministro del STJ y la causa pasó a manos del juez Pellegrino.
La víctima de los hechos investigados fue entrevistada en dos ocasiones en Cámara Gesell, donde negó los delitos que se le imputaban en la denuncia a J.L.R. Sin embargo, tiempo después la ahora adolescente le manifestó a su abuela (quien tiene a cargo la guarda de la menor), que había ocultado la verdad ante la psicóloga forense, y que tenía necesidad de narrar lo sucedido.

Testimonios.
Los abusos se dieron en el marco de un complejo contexto familiar, dado que la damnificada tras sentirse excluida en su domicilio (era golpeada y maltratada), se fue a vivir a la casa de su abuela y madre del imputado. En un momento la mujer tuvo serios problemas de salud, y entonces la menor regresó a la casa en la que vivía su madre y su padrastro, y fue durante ese período de dos años en el que fue sometida sexualmente.
Durante las tres jornadas que duró el debate oral que se desarrolló a puertas cerradas, declararon familiares de la menor abusada, entre ellos su madre y su abuela, quien está a cargo de la adolescente desde que fueron denunciados los abusos. La mujer, pese a que es la madre del imputado, brindó un testimonio sumamente comprometido con el esclarecimiento de los hechos denunciados, que fue calificado por el magistrado como “claro, honesto y elocuente”.
También declararon los peritos forenses que actuaron en la investigación, como el médico forense Graciano Masó, y el psiquiatra forense Marcos Koncurat, y de manera excepcional a un debate, durante la primera audiencia del juicio, la psicóloga forense Adriana Piras, entrevistó a la víctima de los hechos investigados en Cámara Gesell, ante la presencia de las partes, donde pudo identificar la ocurrencia de al menos, cuatro hechos.

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