Una helada provocó la pérdida del 70% de fruta

"La madrugada del 23 de septiembre fue crucial para Río Colorado. Además del viento, el termómetro bajó hasta los 7,5 grados bajo cero y se quedó clavado en esa temperatura durante ocho horas. Mala señal. Ni el riego por aspersión ni el fuego pudieron contra la helada. Fue un día negro para la producción de todo el año". Así comienza un informe publicado por el diario Río Negro, de la provincia homónima, hace algunos días, en el cual se da cuenta de la magnitud del perjuicio económico que provocó aquella helada.
El artículo periodístico recorre testimonios como el de Roberto Mellado, un chacarero de la zona de Río Colorado, quien afirmó que era muy probable que muchos productores abandonaran la actividad y que la poca fruta que se había salvado no tenía la calidad suficiente. "Se nos terminó todo y, a pesar de los esfuerzos, no pudimos salvar la temporada", dijo.
Los números que ofrece Río Negro están tomados de los informes de las declaraciones juradas. De allí surge que el daño causado registró un perjuicio en durazno del 80%, en cerezas del 80%, en ciruelas del 70%, en manzana rojas del 50%, en peras Packham del 70% y en peras Williams del 60 por ciento, mientras que el resto de la fruta que quedó en pie se verá afectada por los intensos fríos en su calidad y color.
Río Colorado está ubicada a la vera del río del mismo nombre en el límite entre La Pampa y Río Negro. El río la separa de la localidad pampeana de La Adela. La crisis provocada por el fenómeno climático resentirá la actividad comercial de esa zona. El informe publicado en el periódico rionegrino estima que se perderán alrededor de 600 puestos de trabajo en chacras, aserraderos y galpones, en una temporada que va de agosto a marzo del 2016.
"Los propios productores frutícolas analizan las posibilidades de mantener una base del personal más antiguo. También evalúan que se perderán unos 200 millones de pesos que provienen del pago que recibe el productor por su fruta, de los sueldos que no se pagarán al personal que trabaja en las chacras y galpones, de la caída de la producción de los aserraderos y de la imposibilidad de sostener a los empleados y del pago a los proveedores del sector frutícola", reza el artículo.
En un apartado, el informe se enfoca en la situación social. Reseña que desde hace semanas puede verse cómo decenas de personas recorren las chacras buscando una changa, pero reciben la misma respuesta: "No hay fruta para cosechar, ni plata para pagar".
En ese sentido, el presidente de la Cámara de Productores de Río Colorado aseguró que las cosas ya venían mal por la crisis de la comercialización. "Pero este año todo es más grave porque Río Colorado no tiene fruta. Todos saben que en esta zona la fruta de carozo tiene mucha importancia, porque una buena temporada nos permite atenuar el déficit que nos provoca la fruta de pepita. Pero este año con estas significativas pérdidas todo se nos fue al tacho".