Vecino de Parera recibió carta del Vaticano

Omar Rodríguez no es un vecino más de Parera, es un apasionado coleccionista de antigüedades que desde hace ya unos años cuenta con su propio museo “El Tordillo”. Hace unos días recibió tal vez la pieza más valiosa en lo que va de su vida, una carta directamente desde el Vaticano.
Este hombre nació y creció en el pueblo, hijo de una tradicional familia, desde pequeño comenzó a practicar el arte de coleccionar objetos y aquello que nació como un juego, con el paso del tiempo lo llevó a contar con su propio museo en el que atesora las piezas más diversas.
Pero sin dudas la pieza más valiosa que guarda en el museólogo desde los primeros días de noviembre es una carta que recibió desde el Vaticano y que lleva la firma del asesor del Papa Francisco, monseñor Peter Wells.
La misiva dice textualmente: “Con una atenta carta, acompañada de diversos mensajes, se ha dirigido al Santo Padre manifestándole sus sentimientos de filial afecto y adhesión. El Papa Francisco agradece esta muestra de cordial cercanía y suplica que rece por él, y por los frutos de sus servicio a la Iglesia, al mismo tiempo que le imparte a usted y a cuantos se han unido a esta delicada atención, la bendición apostólica. Aprovecho esta oportunidad para expresarle el testimonio de mi estima en Cristo”.
Rodríguez expresó su emoción y al mismo tiempo su sorpresa por haber recibido una rápida respuesta del Papa Francisco. “Junto a mi familia le escribimos para manifestarle nuestro apoyo, admiración, y nuestra alegría porque haya sido nombrado Papa, y el honor que es para todos los argentinos”, explicó.
Agregó que la carta fue enviada hace cuatro meses y “grande fue la sorpresa cuando los primeros días de noviembre recibimos la grata respuesta del Santo Padre”.

“Cambios”.
El museólogo parerense no ocultó su admiración por Francisco. “En el poco tiempo que transcurrió desde su asunción, son innumerables las transformaciones que provocó en la Iglesia Católica, que se tradujeron en el acercamiento de millones de fieles de todo el mundo”.
Rodríguez no tardó muchos días en enmarcar la carta y exhibirla como la pieza más importante que posee en su museo, y no duda en aclarar que es “el tesoro más valioso que recibió a lo largo de su vida”.