Inicio Opinion A 38 años de la recuperación de la "hermanita perdida"

A 38 años de la recuperación de la «hermanita perdida»

PRESIONAR FUERTE A LONDRES PARA NEGOCIAR SOBERANIA DE MALVINAS

Hablamos de las Malvinas, la «hermanita perdida» a la que cantaba don Ata. Transcurrieron 38 años de la breve recuperación y Londres sigue usurpándola.
SERGIO ORTIZ
Los principales personajes de uno y otro lado de la contienda militar comenzada el 2 de abril de 1982 y cerrada el 14 de junio, ya se murieron. Muy pocos en el Reino Unido, EE UU y Argentina derraman una lágrima por Margaret Thatcher, Ronald Reagan, Leopoldo Galtieri y el gobernador militar de las islas, general Mario B. Menéndez. Bien muertos están. Por esos personajes siniestros nadie guarda luto ni los recuerdan.
En cambio de los 649 argentinos muertos durante esa guerra, en particular los 323 marinos que fueron al fondo del mar cuando un misil del submarino nuclear Conqueror perforó al ARA crucero General Belgrano, de ellos sí hay memoria.
También forman parte de esa lista los exconscriptos que se suicidaron en años siguientes a la rendición del general Menéndez ante el británico Jeremy Moore. Veteranos de Malvinas estiman que fueron 350. Quiere decir que mil soldados, suboficiales y oficiales murieron; unos por la metralla inglesa y otros por el abandono y los traumas posguerra, sobre todo colimbas.
Entre los que ganaron cierta notoriedad durante el conflicto estuvo el marino Alfredo Astiz. Estaba en las islas Georgias y al momento del enfrentamiento de 1982 gritaba frases de ocasión simulando luchar hasta la muerte. Se rindió sin tirar un solo tiro. Un ejemplo más de muchos oficiales que no defendieron la Patria y antes habían violentado los derechos humanos y participado del genocidio. Astiz estuvo en la ESMA y tuvo que ver con el secuestro y desaparición de las dos monjas francesas y otros doce familiares de la Iglesia de la Santa Cruz, en 1977, donde se había infiltrado simulando ser un familiar. Se ufanó de secuestrar y matar gente y ahora, condenado por la justicia, reclama la prisión domiciliaria, un beneficio que la justicia viene negando a los genocidas. Ojalá sea también su caso. Doble cargo contra él: asesino en la ESMA y cobarde en las Georgias.

Homenaje a los excombatientes.
El 2 de abril quedó consagrado feriado nacional como día de los Veteranos y excombatientes de Malvinas. Este año, pandemia de coronavirus de por medio, no habrá actos ni desfiles. Sí están planificados homenajes, aplausos, clases virtuales y difusión de textos y fotos, algunos promovidos por el Museo de Malvinas que funciona en el predio de la exESMA. Allí se difunden textos históricos, desde el libro del franco-argentino Paul Groussac hasta poemas de soldados argentinos y el Informe Rattembach. A propósito, quiero contar el modesto papel que tuve en 1983 en la difusión de mencionado Informe.
Era secretario de Prensa del Partido de la Liberación (PL) y llegó a nuestro local de avenida Corrientes casi esquina Callao, en CABA, un familiar de un desaparecido que trabajaba en Radio Belgrano. «Sergio, te dejo unos escritos que llegaron a la radio, vos fijáte», dijo. Era una fotocopia del original del informe Rattembach, incluso con tachaduras y correcciones a mano de sus autores. Llamé a mis dos contactos en diarios: uno de La Voz del Mundo, fundado por Vicente L. Saadi y los montos, y a Ricardo Kirschbaum, de Clarín. El primero me atendió y vino a buscar el material. El otro no. La Voz publicó la primicia en un suplemento especial. Inmediatamente recibí un llamado de Kirschbaum quejándose de por qué no se lo había dado. Le retruqué que había sido él quien no me atendió. A los diez minutos una moto mandada por Clarín pasó por el local y se llevó el Informe Rattembach: también publicó partes y comentarios.
Volviendo a lo importante: una dictadura militar-cívica, parte integrante del Plan Cóndor instrumentado por EEUU, no era la mejor herramienta política para recuperar Malvinas, y tampoco lo eran las FFAA con generales a los que Rattembach proponía fusilar en algunos casos.
No fueron todos cobardes como Astiz ni tan pusilánimes como Menéndez. Muchos militares combatieron con pasión y dieron sus vidas, como aviadores y marinos de los BIM. Oscar Poltronieri, muy humilde, fue el único soldado vivo en recibir la máxima condecoración militar Argentina, la Cruz La Nación Argentina al Heroico Valor en Combate, «por su hazaña y heroísmo durante la Batalla del Cerro de Dos Hermanas».
Sería un error lamentable que por tratarse de una dictadura como la de Galtieri se tirara por la borda la legítima recuperación de las islas. Del mismo modo, que las cobardías de muchos oficiales (y hasta torturas a su tropa propia) llevaran a la idea de que nadie luchó en las islas. Hubo muchos que sí lo hicieron.

¿Qué hacer?
La democracia burguesa posdictadura va a cumplir 37 años. A favor suyo se cuenta que casi siempre demandó la soberanía ante el Comité de Descolonización de la ONU. En 1994 plasmó esa reivindicación en la reforma de la Constitución, al darle nombre a la provincia de Tierra del Fuego, Malvinas e islas del Atlántico Sur. También están en su haber leyes como la fueguina «Gaucho Rivero», de 2011, para impedir el aprovisionamiento de barcos ingleses en puertos del país, que no siempre se ha aplicado. Y las penalidades durante gobiernos kirchneristas a empresas británicas que explotaban nuestro petróleo en zonas adyacentes a Malvinas.
Mauricio Macri tiró abajo esas pocas cosas nacionales, con los acuerdos de Susana Malcorra con el canciller inglés Duncan, prorrogados por el sucesor, Foradori, con Duncan. Pactaron expandir el turismo, los negocios de pesca y petróleo, e inversiones, sin poner por delante la cuestión de la soberanía.
En este 38° aniversario del desembarco habría que anular esos acuerdos macristas con el Foreing Office, sacar el tema del Comité de Descolonización y llevarlo a la Asamblea General de la ONU, como hace Cuba con su moción contra el bloqueo estadounidense.
Si Londres sigue con su negativa colonialista, hay que presionarla e imponer fuertes impuestos y sanciones, incluso la confiscación, de algunas de sus multinacionales. El banco HSBC, Nobleza Piccardo (British American Tobacco), laboratorio GlaxoSmithKline, Shell, Unilever, PricewaterhouseCoopers (PWC), Deloitte, el latifundista Joe Lewis (Edenor), etc, están en esa lista. Sólo así el Foreing Office podría sentarse a la mesa de negociación para fijar una fecha de devolución de lo que es nuestro. Y su socio mayor y gran culpable de la usurpación, Washington-OTAN, tendría que resignarse.
China logró con firmeza en 1997 que le restituyeran Hong Kong, robada en 1842, tras la impuesta Guerra del Opio. A los chinos la recuperación les insumió 155 años, a nosotros ya nos costó 187 y sino actuamos irá para largo.