A decretazo limpio

La diferencia entre gobernar con leyes y gobernar con decretos es igual a la que existe entre un gobierno con autoridad y uno autoritario.
El Poder Ejecutivo Nacional sigue tomando decisiones cruciales apelando a los decretos. Los últimos enojaron a la oposición por la magnitud de los cambios legales introducidos a espaldas del Congreso: el involucramiento de las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad interior y la poda a las asignaciones familiares en una extensa región del país.
En verdad, corresponde decir que con este atajo institucional el macrismo no desentona demasiado con su historia. Un breve -e incompleto- repaso deja ver que desde su misma asunción Cambiemos apostó al menoscabo del Poder Legislativo. El intento de colocar dos jueces en la Corte Suprema desdeñando al Senado, la derogación de la “ley antidespidos”, la modificación de la ley de blanqueo de capitales para favorecer a familiares y funcionarios que tenían vedados expresamente el beneficio, el cambio de la Ley de Medios Audiovisuales a pedir de boca del Grupo Clarín… La lista es mucho más larga y consumiría este espacio su sola mención.
A casi tres años de asumir, el macrismo no tiene el oxígeno de sus primeros tiempos cuando lograba aplausos al por mayor en buena parte de la oposición legislativa temerosa de ser acusada de afectar la “gobernabilidad”, curioso término impuesto hoy por los grandes medios porteños pero nunca utilizado antes del 10 de diciembre de 2015.
Acosado por los desaciertos -y la orientación neoliberal- de la política económica que han llevado al país a un extremo de incertidumbre y malestar social como hacía mucho tiempo no se veía, la acumulación de reacciones populares han terminado por mellar en parte el blindaje mediático. Para peor el escándalo de los “aportantes truchos” que comenzó en la provincia de Buenos Aires pero que se ha extendido a Santa Fe y, en las últimas horas, a la Capital Federal añade un condimento inesperado que pega a la coalición gobernante -que siempre se jactó de su “transparencia”- debajo de la línea de flotación.
Quizás en ese caldo de cultivo hay que buscar la razón de la rebeldía de los diputados del radicalismo que, en las provincias afectadas por el decreto que jibariza las asignaciones familiares, están promoviendo la anulación de la medida y hasta su tratamiento en el Congreso para derogarla si el Poder Ejecutivo no lo hace antes. La Pampa no está al margen de esas manifestaciones de rechazo en el seno de la alianza Cambiemos; un legislador nacional de la UCR advirtió que el hachazo afecta en nuestra provincia a 30 mil familias que verán reducir sus ingresos en tiempos de devaluación, inflación fuera de control y tarifazos que no cesan pese a las promesas de frenarlos.
En ese tren de reacciones no pasó desapercibido en el mundo de la política, y así fue reflejado por casi toda la prensa, el insulto que le dedicó al presidente una estrella del rock durante un recital en Córdoba. La multitud reaccionó de inmediato y comenzó a corear a viva voz el ya famoso “hit del verano”. Los medios destacaron que ese “desacato” tuvo lugar a pocas horas de que el jefe de gobierno visitara aquella ciudad para presidir un acto protocolar.
Gobernar por decreto puede ser más expeditivo, pero tarde o temprano el costo político a pagar es mucho mayor.