Abusos verdaderos y el relato que no se expresa

Señor Director:
Comenzamos la semana en curso con la habitualidad de las noticias sobre accidentes y delitos, más el postre habitual de los abusos sexuales cuyas víctimas frecuentes son los menores de ambos sexos, en particular los que se dicen con a. Lo digo así por la costumbre que se va estableciendo de decir niños/as y también niñ@s o niñxs. Hay quienes proponen desplazar la o y la a haciéndole lugar a la e, pero en casos suena feo: en vez niños/as sería niñes. Ya veremos cómo el uso termina por imponer alguna línea si no es que antes se desiste de tanto dar vueltas en torno al hecho de que, como se dice en una letra sobre la creación: “A los hombres hizo Dios /macho y hembra los creó”.
Esta vez, en una población del interior pampeano una mujer se presentó de madrugada ante la policía para denunciar que había sorprendido a su concubino abusando sexualmente de su hija de 15 años (hija de la denunciante). El hombre fue detenido y la justicia decidió rápidamente su detención preventiva por 90 días. Es el procedimiento que ha determinado el protocolo para estos crímenes que se producen en todo el orbe desde que se tiene memoria.
Una estimación de Naciones Unidas establece tentativamente que todavía hay más ocultación que denuncia. Se denunciaría el 10 por ciento de los casos y de cada mil denuncias en perjuicio de menores se esclarecería hasta la decisión judicial final solamente una. Además, dice que de cada diez denuncias al menos siete casos de abuso sexual serían cometidos por los “enemigos íntimos” de los niños: familiares, vecinos o amigos de la familia. Ergo, esos niños “duermen con el enemigo en sus hogares”, dice una argentina, directora de un programa de ayuda a los niños abusados. Y un juez ha pedido una ley para generalizar el uso de la cámara Gesell a fin de que esas víctimas declaren en condiciones adecuadas a su edad y situación. Esas cámaras se han comenzado a usar en La Pampa y otros lugares del país y han permitido obtener elementos de juicio valiosos.
Se aprecia que estamos ante un problema global y que no tiene novedad en lo esencial. Varía sí con circunstancias de época y cultura. La información que se da al público no se explaya sobre las circunstancias particulares de cada caso porque eso afectaría el derecho actual y futuro a la intimidad de las víctimas y de quienes sufren con ellas. Sin embargo, es verdad que el conocimiento de este dato es necesario (aunque no para su divulgación en cada caso) porque así se vería sobre qué situaciones reales hay que operar con la ley y el protocolo de procedimiento. Lo que trato de decir es que la intimidad no debe ser materia de divulgación, pero es necesaria para conocer la causa de estas conductas y los hechos que favorecen su manifestación.

Calavera
Eduardo Buzzi, titular de la Federación Agraria, dijo que los productores se equivocaron en retener los granos. Perdieron porque el precio está en baja. De haber vendido hace cuatro meses atrás eso no hubiese sucedido.
Reconoció que él está entre esos perdedores y permitió pensar que es de esos estoicos que dicen que “el calavera no chilla”. Sin embargo, a renglón seguido le echó la culpa al gobierno, quizás por aquello de “piove, governo ladro!; non piove, governo ladro!”
Si la acracia triunfase y no hubiese gobierno ¿todos nos asumiríamos como calaveras?

Abandono
El ministerio de Educación modificó el legajo docente de Haroldo Conti. Era profesor y en julio de 1979 fue dado de baja “por abandono del cargo”; se hacía constar que dejó de concurrir el 5/5/76. Ahora su legajo dice que dejó de concurrir “por desaparición forzada”. Había sido desaparecido el 5 de mayo de 1976. Sigue “desaparecido”.
Conti obtuvo premios literarios por cuentos y novelas. Se destacó entre los escritores de su generación. Casi siempre su temática rondó el tema del río Paraná, del delta y de su pueblo, Chacabuco.
Jotavé