Agua, la solución viene de los pueblos

LA SEMANA PAMPEANA

I – La crisis de abastecimiento que padeció la ciudad por una nueva rotura del acueducto del Río Colorado (fruto esperable en una obra que se realizó sin estudio de suelos y sin una inspección que advirtiera las consecuencias de asentar los caños en terrenos que podían ceder) puso a los santarroseños de cara a un problema que tarde o temprano pasará su factura. La conexión de la red al acueducto y la abundancia de agua que viene del Colorado ha hecho creer a algunos desprevenidos que el problema estaba definitivamente solucionado.

II – Un funcionario municipal advirtió en la semana que, si no se piensa en soluciones a largo plazo, el problema le estallará al cuarto intendente que asuma a partir de este año. En ese periodo de quince años el acueducto llegará a su límite de abastecimiento por el crecimiento vegetativo de la población santarroseña y porque ese ducto deberá abastecer en ese período, además de a Santa Rosa, a miles de hogares más al norte de la provincia cuando se continúe su traza (hoy demorada por los inconvenientes en la financiación internacional de la obra).

III – El funcionario precisó que habrá que hacer más pozos en el acuífero Anguil y pensar seriamente en utilizar otros reservorios como
el acuífero del valle Argentino. Pero, aunque no lo dijo, la ciudad y la provincia deberían estar pensado ya en cambiar el paradigma de provisión de agua potable que se asienta en la búsqueda de napas freáticas aptas consumo alimenticio humano que incluye además una costosa potabilización posterior de todo el caudal que se inyecta en la red. En una provincia donde ese recurso es escaso este paradigma es un verdadero derroche de recursos y un camino seguro al fracaso.

IV – Poner en la red agua potable apta para consumo alimenticio cuando se sabe que la mayor parte de ese líquido se usará para baños, limpieza y riego y solo una ínfima parte lo será para alimentación, es un derroche irracional costoso y depredador de los recursos acuíferos. La solución ha sido propuesta muchas veces y, no hace mucho tuvo la forma de ordenanzas municipales en General Pico donde se aprobó una doble cañería por donde circulen el agua potable para consumo y el agua limpia para otros usos por cañerías separadas.

V – Hoy, miles de hogares santarroseños y de otras localidades de la provincia han adoptado un sistema que no usa el agua de la canilla para alimentación sino solo para el resto de las tareas hogareñas que requieren del liquido mientras que el consumo humano se soluciona con bidones de agua potabilizada de alta calidad, la mayoría por el sistema de ósmosis inversa. Más aún, en no pocas localidades de la provincia, son los municipios los que han montado plantas de O.I. a muy bajo costo o inclusive gratuitas para la población mientras el agua de red se mantiene pese a la salinización y otras propiedades que no la hacen apta para alimentación pero si para la limpieza, el riego y los sanitarios.

VI – (Resultaba paradojal que, en plena crisis de agua en Santa Rosa, las napas de buena parte de la mancha urbana estuviera tan altas que obligaban a tareas de depresión con bombas que arrojaban ese agua a los sistemas de desagüe. En la mayoría de los casos, ese agua indeseable por lo alta que está en la napa es apta para bañarse, lavar, limpiar, llenar piletas, etc. etc. que representa el 90 por ciento del uso. Mientras ese agua era así desperdiciada, los hogares de los alrededores padecían la falta de provisión).

VII – Por eso la solución al problema no es solo cuestión de buscar agua potable en otros lados para inyectar a una red domiciliaria cuyo 90 por ciento no se usará para consumo alimenticio. Un cambio cultural que asuma la escasez como un problema y separe la provisión de agua para sanitarios, limpieza, riego o piletas, del agua cara, potabilizada, que puede obtenerse de dispenser provistos por el Estado a bajo precio garantizando así la sanidad del sistema. Si el agua de red no necesariamente debe ser potable, habrá más acuíferos cuyas napas permitan obtener caudales que abastezcan la ciudad. En este, como en otros aspectos de la vida provincial y sus problemas, el ejemplo nos vendrá, nuevamente, de pequeñas localidades de la provincia que han sabido mirar con lucidez y practicidad el tema y han solucionado el abastecimiento de agua aprovechando napas que se daban por perdidas. (LVS)