Agustín Tosco sentiría mucha vergüenza ajena

LA SEMANA POLITICA

El cordobés fue símbolo de gremialistas que dejaban el alma en cada paritaria y también por la liberación nacional. Murió en la clandestinidad y persecución en 1975. Sentiría vergüenza ajena por las traiciones de la CGT.
SERGIO ORTIZ
Todavía hoy a las autoridades de la Empresa Provincial de Energía de Córdoba (EPEC) les cuesta un Perú desconocer el convenio laboral logrado por los lucifuercistas en tiempos de Agustín Tosco. Él murió perseguido por la Triple A y el gobierno fascista de Isabel Perón y José López Rega, y la intervención del brigadier Lacabanne en Córdoba.
Pasaron 43 años. Y si no han podido avanzar más con esas políticas de reforma laboral del gobernador Juan Schiaretti, en sintonía fina con Mauricio Macri, es porque el legado de Tosco está vivo entre los afiliados del sindicato de Luz y Fuerza. Defienden a muerte el convenio y la condición de la empresa estatal e integrada, que quiere ser tercerizada y privatizada no de ahora sino por gobernadores anteriores: Eduardo Angeloz, Ramón Mestre, José M. De la Sota y Schiaretti.
Hasta ahora no pudieron. Fácil es colegir que, si en vez de esa tradición de lucha y unidad, en ese gremio estuvieran sucesores de José Rucci, ese obstáculo lucifuercista habría sido eliminado con facilidad y complicidad.
La gran mayoría de la dirigencia sindical desciende del viejo tronco de Augusto Vandor, pero en versiones aún más acomodaticias al capitalismo dependiente. Al menos aquél burócrata metalúrgico varias veces al año tiraba algunas trompadas al aire, como para presionar a las patronales. Después se sentaba a recoger algunas pequeñas mejoras o migajas.
En cambio, el grueso del gremialismo que se convirtió en empresarial de la mano del menemismo, tanto los viejos como Armando Cavalieri (Comercio) como los “jóvenes brillantes” (Andrés Rodríguez de UPCN y Gerardo Martínez de Uocra), no tiran piñas al aire. Directamente pactan con las respectivas cámaras siempre por debajo de lo que necesitan sus afiliados.
Una de las últimas pruebas de esa complicidad fue que esos dos nombrados, y muchos más, aceptaron este año firmar paritarias por el 15 por ciento, tal el tope que había impuesto Macri y el terceto de Nicolás Dujovne, Luis Caputo y Jorge Triaca.
Todos sabían que esa pauta del 15 por ciento prevista para el Presupuesto 2018 no tenía la menor probabilidad de cumplirse. Pero la obediente burocracia sindical la firmó como un logro. Lo ocurrido después, con los tarifazos, alta inflación y disparada del dólar dejó muy mal parado al gobierno, pero en especial desnudó a sus cómplices en los gremios.
De esa pésima nota se salvaron porque tuvieron posiciones dignas gremios como Camioneros, otros de la Corriente Federal y los de las tres CTA. Esa traición vuelve a repetirse en estos días a raíz del bono.

Azopardo no sirve.
Las estadísticas de la CGT son poco confiables. El paro que había confirmado con declaraciones el miembro del Triunvirato Carlos Acuña, supuestamente a cumplirse por 36 horas para mediados de noviembre, iba a ser la quinta huelga contra el gobierno de Macri.
Ya fue desactivada con el argumento del bono de 5.000 pesos que dispuso esa administración, aunque los números no alcancen a morigerar los daños causados en los ingresos de los trabajadores este año. La propia modalidad del bono sigue en tela de juicio entre el ministro Dante Sica, sindicalistas y empresarios.
El quinto paro ya no existe, pero tampoco se puede contabilizar el que la CGT ubica como el tercero, pues su convocatoria ante la represión policial en diciembre de 2017 al tratarse la reforma contra los jubilados nunca se efectivizó. No fue llamado antes ni incluyó una movilización el día de semejante robo previsional. Quedó sólo en los papeles, así que para este cronista sólo hubo tres paros nacionales de la CGT y otras centrales obreras, siendo el último el del 25 de septiembre pasado.
Vale aclarar que tampoco lo hubo el 24 de octubre, cuando la bancada de Diputados de Cambiemos y algunos tránsfugas del peronismo federal aprobaron el Presupuesto 2019 dictado por el Fondo Monetario Internacional.
Y por lo visto hasta ahora, tampoco hay convocatoria a paro nacional el 14 de noviembre, cuando la alianza entre macristas y pichettistas se propone dar sanción definitiva al Presupuesto de Macri y Christine Lagarde.
Sí han planteado la necesidad de realizar paros y movilizaciones algunos gremios de la Corriente Federal y las CTA. Otros sindicatos cavilan qué es lo mejor para hacer ese día. Quizás estos últimos estén algo temerosos por lo ocurrido el 24 de octubre pasado, en ocasión de la media sanción en Diputados, cuando la cacería policial y golpes afectaron incluso a personas que no participaban de la protesta, detenidos a muchas cuadras del Congreso.
Tanta pasividad de Héctor Daer y Acuña, y del resto del Consejo Directivo de la CGT no tiene ni siquiera la excusa de haber logrado un paliativo importante a la difícil situación de los trabajadores. El bono es para los privados, con los estatales afuera. Es de 5.000 pesos, pero puede ser de menos. También puede pagarse a cuenta de futuros aumentos.
El centro de estudios CEPA puso los números en su lugar respecto al monto que necesitarían distintos gremios para compensar lo que perderán en 2018. Los de la construcción necesitan un bono de 26.000 pesos, los de Comercio uno de 32.000, los metalúrgicos de 37.000, los gastronómicos de 48.000 y los gráficos de 31.000.
Si alguien tenía una duda sobre la utilidad de la “central obrera” domiciliada en Azopardo 802, la habrá disipado. Con honrosas excepciones (Saúl Ubaldini puede ser una de ellas), las cúpulas y secretariados que se alternaron allí desde marzo de 1968 en adelante no sirvieron a los trabajadores. En esa fecha se hizo el “Congreso Amado Olmos” y nació la CGT de los Argentinos, que debió mudarse urgente a Paseo Colón, sede de la Federación Gráfica Bonaerense, compartiendo el líder, Raimundo Ongaro, compañero de lucha de Tosco.
¿No habrá llegado el momento de trazar una línea obrera combativa y al servicio de la liberación nacional, que atienda a las necesidades de las bases, como sucedió en ese 1968, hace medio siglo? En ese caso habrá que conseguirse otro domicilio. Azopardo 802 no sirve. Tiene otros dueños…

Lo pésimo y lo malo.
Aquellos números de CEPA sobre el daño a los ingresos de los asalariados explica la caída en picada de la imagen presidencial y la zona de riesgo en que ingresó su aspiración a la reelección. En la interna de Cambiemos hay quienes insisten en dejarle la puerta abierta a María E. Vidal, pese a sus desmentidas.
Un pequeño ejemplo provinciano ratifica esa pérdida de apoyo popular. En la ciudad de Córdoba el intendente Ramón Mestre logró que sus concejales voten un enésimo aumento del boleto de transporte, que llevará el viaje a 23.70 pesos. Eso supone un aumento del 54 por ciento en el año, y si se toma de referencia diciembre de 2011, cuando asumió la intendencia con un boleto a 2.50 pesos, la suba del mismo ha sido del 848 por ciento, cuando la inflación en la ciudad en ese lapso fue del 474 por ciento, casi duplicándola.
Son datos que publicó ayer el diario La Voz del Interior, que vendría a ser un suplemento cordobés de Clarín.
Por supuesto que el poder de medios hegemónicos, alimentados con la pauta oficial y miles de negocios paralelos, como los que fortalecieron al grupo Magnetto, pueden incidir en muchos votantes de acá a octubre de 2019.
Sin embargo, como mínimo, puede estimarse que han aumentado las chances de los candidatos opositores porque en simultáneo hay muchísima gente lastimada por el ajuste y la traición de las promesas formuladas por el candidato de Cambiemos en 2015.
Una de ellas, para nada algo decisivo, pero que estos días tenía importancia popular, fue que no tocaría Fútbol para Todos. Sin embargo, no existe más ese programa para que hoy el clásico del fútbol argentino, de importancia mundial, llegue gratuitamente a todos los hogares.
De lo verdaderamente importante, como salarios, jubilaciones, partidas de Educación y Salud, Ciencia y Técnica, fondos provinciales y municipales, obras públicas, control de la inflación, cese del endeudamiento exorbitante, etcétera, ya se sabe qué se puede esperar de este presidente. Nada bueno.
Que crezcan las perspectivas opositoras no quiere decir que se pueda cantar victoria, ni mucho menos. Habrá que aguardar para ver quién encabeza ese proyecto opositor, con qué programa lo concibe y con qué aliados o socios lo quiere llevar adelante.
De Cristina Fernández de Kirchner dicen los más benévolos dirigentes del PJ que tiene muchos votos, pero un techo no perforable de imagen negativa para un ballotage. Pero, ¿cuántos votos pueden atraer los cuatro pejotistas de la foto, esto es Pichetto, Massa, Schiaretti y Urtubey, si se ponen de acuerdo en excluir y proscribir a Cristina?
Por su lado, el Consejo Nacional del PJ codirigido por Gioja y Scioli incorporó a su Comisión de Acción Política a Moyano, Daer, Pignanelli y Solá. El argumento fue que de ese modo “prácticamente sumamos a la totalidad del movimiento obrero”. Error grosero. Por lo dicho al comienzo, Daer, Pignanelli y varios otros burócratas pueden representar a cualquier sector menos a los trabajadores. Macri es pésimo, pero estos son muy malos…