Inicio Opinion Ahora nace ProSur, un nombre engañoso; es ProNorte

Ahora nace ProSur, un nombre engañoso; es ProNorte

DESDE WASHINGTON VINO LA ORDEN DE LIQUIDAR LA UNASUR

EE.UU. nunca quiso a la Unasur, de 12 naciones sudamericanas. Era un contrapeso a la OEA, su ministerio de Colonias. Ahora está a punto de liquidarla.
SERGIO ORTIZ
El 22 de marzo piensan fundar en Santiago de Chile una entidad que sustituya a la Unasur. El derechista Sebastián Piñera dijo que están invitados todos los mandatarios sudamericanos… menos Nicolás Maduro. Como son mandaderos de Washington, sí tiene invitación el «presidente autoproclamado» de Venezuela, Juan Guaidó. Este debería cavilar si viaja o no, no sea cosa que a su regreso la Justicia le pida rendición de cuentas de este viaje usurpando la función presidencial y el del 23 de febrero a Colombia, con salida ilegal, que fracasó en el intento de entrar «ayuda humanitaria» de EE.UU. con fines de provocación y golpismo.
Según el presidente y empresario que está por segunda vez en La Moneda, la marginación de Venezuela es porque «no respeta el estado de Derecho, la democracia ni los derechos humanos». ¿Será que en Colombia sí se respetan, con groseras violaciones del gobierno a los acuerdos de paz suscriptos con las FARC y centenares de líderes sociales asesinados? ¿Será que Perú sí cumplen esa calidad democrática? El presidente, Pedro Pablo Kuczynski (PPK), debió renunciar ante la comprobación de coimas de Odebrecht. Y otros tres mandatarios anteriores están en la cárcel o tuvieron órdenes de detención por los mismos motivos (Alan García, Alejandro Toledo y Ollanta Humala). ¿Será que el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, cumple bien principios democráticos y de respeto a los derechos humanos, a los indígenas, mujeres y colectivos de diversidad sexual? Por supuesto que no, pero en esta hora de Sudamérica soplan vientos neoliberales, con gobiernos de derecha y muy alineados con el imperialismo y el FMI.
Esta época no durará eternamente y fue inaugurada por Mauricio Macri, en diciembre de 2015. Ese fue el punto de inflexión regional para que se fueran debilitando y vaciando los organismos multilaterales creados a lo largo del decenio anterior, como la Unidad de Naciones Suramericanas. Nació en Brasilia, con el auspicio fundamental de Lula da Silva, el 23 de mayo de 2008 y formalmente el 11 de marzo de 2011, cuando Uruguay ratificó su ingreso, con lo que sumaba la novena adhesión parlamentaria.

Altri tempi.
La ruptura del orden excesivamente dependiente de la Casa Blanca comenzó en noviembre de 2005 en la IV Cumbre de las Américas en Mar del Plata, donde Néstor Kirchner, Hugo Chávez y Lula voltearon el proyecto del ALCA que traía George W. Bush. Con ese impulso tercermundista, más la sumatoria posterior del presidente de Bolivia, Evo Morales, el ecuatoriano Rafael Correa y José Mujica, de Uruguay, se avanzó hacia las citadas reuniones de Unasur.
Su primer secretario general fue Kirchner, en 2010, cuyo mandato fue muy breve debido a su muerte. Él tuvo un rol muy importante en defensa de Correa, quien había sido objeto de un golpe de Estado policial que casi le cuesta la vida. Antes fue muy meritoria la postura de Unasur en respaldo de Morales, asediado en 2008 por la secesión derechista de Santa Cruz de la Sierra.
En los conflictos zonales, generalmente atizados por el Departamento de Estado, la Unasur fue mediadora y facilitadora, como en 2010, para evitar que las diferencias entre Venezuela y Ecuador, de un lado, y Colombia del otro, pasaran a mayores. Colombia fue el agresor, al bombardear sus fuerzas un campamento de las FARC en Sucumbíos, zona limítrofe de Ecuador y el ingreso ilegal de sus tropas a llevarse el cadáver de Rafael Reyes y otros guerrilleros.
Con esa base de Unasur luego la integración se amplió al resto de América Latina y el Caribe, surgiendo en 2011, en Caracas, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac). Allí se daban cita los 33 países del continente, sin EE.UU. ni Canadá. Esa era una alternativa democrática y plural frente a la OEA manejada por Washington.

La bancarrota.
El arribo de Donald Trump al Salón Oval precipitó el giro derechista para la región sudamericana, antecedida por la victoria macrista en Argentina y el golpe de Estado contra Dilma Rousseff en Brasil en 2016. Eso se potenció con el renegado Lenin Moreno asumido en Ecuador en 2017, Piñera otra vez en Chile en 2018, y especialmente Iván Duque en Colombia en 2018 y Bolso-nazi en el Planalto en enero de 2019.
Ese marco político explica el ataque decuplicado contra Venezuela, utilizando la OEA y en particular su sección más pútrida, la que forman entre 13 y 14 miembros del Cartel de Lima, nacido en 2017 para atacar al gobierno de Maduro. El número varía; respecto a la ofensiva golpista en Venezuela son 13 porque México no los acompaña.
En abril de 2018 los cancilleres de seis países, incluida Argentina, decidieron salir temporalmente de Unasur con el argumento que no se había podido designar el secretario general (hasta enero de 2017 tuvo mandato el expresidente colombiano Ernesto Samper, de buen desempeño). Era una excusa, en realidad querían romper Unasur y formar otra cosa, que ahora sería ProSur.
Luego de eso Colombia directamente se fue de Unasur, en agosto de 2018. Y en marzo de 2019, hizo otro tanto Ecuador; Moreno anunció que el edificio central de la entidad será destinado a otros fines y será retirado el monumento a Kirchner «porque no representa valores éticos».
El remate a la entidad muy mal herida será la creación de ProSur el 22 de marzo. Como fue excluida Venezuela seguramente no concurrirán representantes de Bolivia y otros países, estando en duda Uruguay.
Macri en cambio estará allí muy gustoso, e incluso puede que haga alguna broma, habitual en él, de que le están usando el nombre del PRO. En este caso tendría bastante razón porque el seudo ProSur, en realidad es, como el suyo, bien ProNorte.