Alianza estratégica

La complementación entre el Estado y el movimiento cooperativo ha demostrado ser en nuestra provincia un poderoso motor para el desarrollo. Más de medio siglo de experiencia en el campo de los servicios públicos bastan para demostrarlo. Por eso el proyecto para crear una empresa de telecomunicaciones integrada por ambos sectores no puede despertar otra cosa que buenas expectativas.
Las cooperativas pampeanas vienen sufriendo en la materia frustraciones desde hace tiempo. Las promesas que recibieran del gobierno nacional anterior nunca se efectivizaron, y la llegada del actual significó un cambio ideológico de rumbo que no tiene al cooperativismo, precisamente, entre sus prioridades.
Por tal motivo resulta tan interesante esta iniciativa que ahora nace en La Pampa. El desarrollo de una empresa de telecomunicaciones cuya finalidad principal no sea el lucro de capitales foráneos sino la prestación de un buen servicio reviste una significación especial. Es bien sabido que la actividad genera un gran movimiento económico a su alrededor, y que hoy los pampeanos ven como enormes sumas de dinero se van de la provincia para alimentar las arcas de grandes multinacionales.
El capital será aportado por el Estado, que se reserva la mayoría accionaria, las cooperativas de servicios públicos y Aguas del Colorado que administra la red de fibra óptica y cuenta con participación de los municipios. Esas tres patas deberían garantizar el buen desarrollo de esta alianza estratégica para cristalizar en una gran empresa que beneficie al bolsillo de los pampeanos y contribuya a dinamizar la economía regional. La buena recepción que el proyecto tuvo en la Fepamco alienta a que en un tiempo aceptable este proyecto puede hacerse realidad.
Pero además del beneficio económico esta iniciativa adquiere relevancia política por una doble razón. Por generarse en el interior del país y por plantear un modelo de desarrollo alternativo al del gran capital privado de lucro, ante el cual se inclina hoy el gobierno nacional.

Buen primer paso
Desde hace mucho tiempo el desencuentro entre el Estado y los anestesistas viene provocando serios trastornos en la salud pública. Los retrasos en las intervenciones quirúrgicas es el problema más grave y lo que genera malestar y gran cantidad de reclamos de los pacientes. De ahí que el reciente decreto del gobierno provincial aparezca como un alivio para tantas personas que se encuentran esperando turno. Esa norma habilitará la posibilidad de que el Sistema Público de Salud pueda contratar médicos para desempeñarse en establecimientos del Estado o privados ante situaciones que lo ameriten, tanto en Santa Rosa como en el interior.
Si bien el decreto no hace mención específica de especialidades es bien sabido que su propósito central es subsanar un viejo problema: la escasez de anestesistas, que no afecta únicamente a nuestra provincia sino a todo el país. No han faltado desencuentros y situaciones de tensión entre las autoridades del Estado y la entidad que agrupa a estos especialistas a causa, precisamente, del bajo número de quienes pueden realizar esas prácticas.
Lo cierto es que, en el corto plazo, aparece como una solución efectiva, sin embargo, si se quiere abordar el problema de fondo lo que debería procurar el gobierno es volver sobre un proyecto que fue abortado, precisamente, por la actitud corporativa de los anestesistas: la residencia en el Lucio Molas con el respaldo de centros de alta complejidad de Buenos Aires u otras ciudades del país.
Esa buena idea posibilitaría que se capaciten más profesionales en esta especialidad crítica y, de tal forma, se empiece a normalizar la situación con una base más sólida y consistente en el tiempo. Luego de este primer paso que habla de un entendimiento entre las partes, todo indica que retomar aquel proyecto no debería ser demasiado problemático.