Amargura de Macri en Santa Fe: se pinchó el globo amarillo

ELECCIONES EN SANTA FE Y RIO NEGRO

La fiesta que no pudo ser en Santa Fe, donde los globos macristas se pincharon. El senador Pichetto, derrotado en Río Negro, semi anunció su retiro. Ahora siguen Capital y Córdoba, donde en principio el kirchnerismo no podrá cantar victoria.
EMILIO MARIN
Las encuestas estuvieron acertadas en los comicios santafesinos, donde preveían una elección muy reñida entre Miguel Del Sel, Miguel Lifschitz y Omar Perotti. El resultado fue de prácticamente un triple empate. En cambio los sondeos de opinión nunca anticiparon semejante ventaja para Alberto Weretilneck, de Juntos por Río Negro, frente a su oponente del PJ-FPV, Miguel Pichetto. Y la distancia entre ambos arañó los 20 puntos.
Eso arroja una primera conclusión: no dar por asegurada una elección según lo que canten las encuestas previas, los bocas de urna o las “mesas testigos” cuyos cómputos se generalizan y a veces se extrapolan. Esa cuota de imprevisibilidad es posiblemente mayor cuando se trata de elecciones provinciales, no enganchadas ni traccionadas por una nacional.
La otra reflexión es que cuando hay cómputos tan parejos como en Santa Fe, lo mejor es no adjudicarse victorias anticipadas. Puede ser contraproducente porque el recuento oficial de votos puede dejar en ridículo al vencedor que no fue. Y puede generar alguna cuota de violencia, entre los que se proclamaron triunfadores antes de tiempo y los que sentían que los ganadores eran ellos.
Por suerte esa última eventualidad no se produjo en Santa Fe. No se puede descartar que algo negativo suceda luego del recuento de votos que según el presidente del Tribunal Electoral demorará dos semanas.
Notable paridad, con sólo 2.128 votos a favor del socialista Lifschitz sobre el ex Midachi. Y apenas un punto y medio de luz entre el primero y Perotti, quien hizo una magnífica elección pues superó el medio millón de votos y logró mucho más que en las PASO.

Amarga decepción
En la tarde-noche del domingo, en el búnker de Del Sel, instalado en el Casino de Santa Fe (obviar cualquier afinidad del candidato con la timba), éste se proclamó vencedor. Fue un acto de irresponsabilidad, cuando los cómputos oficiales le habían dado una levísima ventaja, inferior al 1 por ciento, pero en los medios ya corría la voz que dicha luz se había apagado. Lifschitz la tenía a favor, cuando el escrutinio se acercaba al 93 por ciento.
Habló el actor y también su jefe político nacional, Mauricio Macri, arribado a Santa Fe buscando una victoria del PRO que lo posicionase al tope de la oposición, luego de una semana muy ajetreada por las críticas cruzadas con Sergio Massa.
Tenían todo preparado para un gran festejo de globos amarillos y música bailable, con el acompañamiento de los multimedios, sobre todo Clarín, para proyectar nacionalmente esa supuesta victoria. El globo se pinchó. El patadura de Macri se tuvo que volver a la Capital sin festejo y sin baile. Los ceños fruncidos lo decían todo.
Los números fríos demuestran que la performance de Del Sel fue pobre. En las PASO del 19 de abril pasado había captado 536.480 votos y ahora tuvo 556.224, aunque pueden ser un poco más pues falta escrutar el 5 por ciento del total. Solamente sumó 20.000 sufragios, cuando más necesitaba aumentar para asegurarse la pole position de abril. Salió segundo, si se confirma lo de estas horas.
Y una reflexión negativa más para Macri. Si hubiera tenido una alianza con Massa, uniendo a la derecha opositora, pudo ganar con claridad en Santa Fe. Es que el candidato del Frente Renovador, Oscar “Cachi” Martínez, había obtenido 131.313 votos en las PASO, y aún descendiendo a 66.962 este domingo, podría haberle dado una amplia victoria al hipotético frente PRO-Frente Renovador.
El sectarismo de Macri hizo posible su resbalón. Y este fracaso es una muy buena noticia nacional, para aventar la posibilidad de que el hombre del PRO sea el próximo presidente. Esa catástrofe se alejó más, luego de su torpeza santafesina.

Progresistas, contradictorios
Si Lifschitz logra ganar la gobernación, será con susto y suspenso pero sin fraude, una sombra que sembró el macrismo desde el domingo. Las malas intenciones de Del Sel trataron de generar esas dudas, porque los 45 observadores nacionales e internacionales, entre éstos el ecuatoriano Mauricio Tayupanta, consejero nacional electoral, dijeron que la votación se hizo en absoluta normalidad, con muy buena organización.
A favor de la sospecha juega que en las PASO hubo una demora en incluir a varias urnas, pero pareció un error técnico y humano antes que una maniobra delictiva de Hermes Binner y el gobernador saliente Antonio Bonfatti.
Suponiendo que Lifschitz sea el ganador, sus guarismos no son para entusiasmar. Obtuvo el 31 por ciento de los votos en el tramo a gobernador, siendo que Bonfatti llegó al 40, encabezando la boleta para diputados provinciales. Los votantes al Frente Progresista Cívico y Social fueron menos en esta ocasión, comparados con los que le dieron la victoria hace cuatro años. Es que en esa ocasión para gobernador captaron el 38,7 por ciento de los votos y ahora sólo el 30,7 (el descenso también afectó a Del Sel, que en 2011 había sido votado por el 35,2 de los electores y ahora tuvo 30,6).
Pero más allá de los guarismos, en un tema de fondo el FPCYS es muy contradictorio. En el festejo del domingo estuvo Margarita Stolbizer, pero se supone que los radicales de esa provincia en las PASO nacionales van a votar a Ernesto Sanz, que comparte el espacio con Elisa Carrió y Macri, el gran rival de socialistas y radicales santafesinos. ¿Quién capitalizará la victoria del domingo en el orden nacional? Por la vía socialista, Stolbizer. Por el lado de sus aliados radicales, Sanz.

Avance de Perotti
Perotti llegó en tercer lugar, pero con un performance muy destacada, a menos de 1.5 puntos del primero y con 29.2 puntos del total de votantes. El intendente de Rafaela con su compañero de fórmula Alejandro Ramos, secretario de Transporte nacional, arrancó de atrás, cuando las otras dos fórmulas estaban operando a full.
Y de los 365.000 votos de las PASO de abril pasó a 532.000 anteayer, engrosando su capital electoral en 166.917 votos.
Hasta los más acérrimos enemigos del gobierno nacional admiten ese gran resultado. Eduardo Van der Kooy, escribió ayer en Clarín: “Perotti, del FPV, aunque prudentemente distanciado del kirchnerismo, exhibió un notable crecimiento en los dos principales bastiones provinciales: Rosario, donde llegó segundo, y Santa Fe, que obtuvo con holgura”.
O sea que lo suyo fue de menor a mayor: ganó en la capital provincial, siendo segundo en la otra gran ciudad del distrito.
El cronista no quiere desmerecer esa remontada de Perotti pero debe decir que en buena medida esa campaña capitalizó el desmoronamiento de massismo. Es que Martínez, del FR, perdió casi 65.000 votos entre abril y junio, que seguramente fueron a parar sin mucho sacrificio al FPV.
Además el kirchnerismo no puede afirmar que Perotti sea un hombre suyo. No lo es, como se encargó de aclararlo en la campaña. Se referencia más bien en Daniel Scioli, en una ubicación parecida a la de otro candidato a gobernador, Eduardo Accastello.
Perotti puso un cacho de cordura el domingo, al reclamarle a los otros dos candidatos que no se proclamaran ganadores antes de tiempo. Que esperen el recuento oficial de votos. En eso el rafaelino fue el ganador.

Traspié de Pichetto
El 14 se votaba en Río Negro y el ganador por amplia diferencia fue Weretilneck. A dos horas de cerrado el comicio el senador Pichetto apuró el mal trago y reconoció su derrota.
El gobernador ha pasado por tres alineamientos nacionales opuestos en sólo tres años. En 2012 fue vicegobernador de Carlos Soria, en nombre del Frente Grande, aliado del FPV. En 2014 se pasó al Frente Renovador. Y de cara a estas elecciones, visto el deterioro del massismo, pasó a decir que no tiene alineamientos nacionales. Una gran cintura política para ir panquequeando de una sartén a otra… Aprovechó, aunque lo niegue, la furia de los productores frutihortícolas del Alto Valle, quienes cortaron muchos días las rutas argumentando una crisis. Esos cortes fueron un tiro al corazón de Pichetto, quien fue apoyado por la presidenta, Scioli y Florencio Randazzo. No le alcanzó y perdió por 52 a 33 por ciento.
El progresismo no derramará lágrimas por esa derrota. El senador fue incapaz de revertir en el Senado, en julio de 2008, la paridad de fuerzas que desempató Julio Cobos con su voto “no positivo”, contra la 125.
Del riñón del duhaldismo, durante el gobierno de Kirchner, el rionegrino elaboró un proyecto que parecía redactado por un general norteamericano del Comando Sur. Confundía las áreas de seguridad interna y seguridad exterior, y daba intervención a las FF AA en cuestiones internas, por lo que fue criticado por Horacio Verbitsky en Página/12. Ese texto de “ley antiterrorista” fue desechado.
Pichetto fue el impulsor de la designación de Néstor Montezanti como camarista en Bahía Blanca, ex agente civil de inteligencia de la dictadura. Según la APDH e HIJOS, Montezanti operó en esa Cámara a favor de Vicente Massot, con otros cómplices como Ulpiano Martínez y Fernández Moreno. Massot, director de La Nueva Provincia, está acusado de asociación con la dictadura en el asesinato de dos gráficos de su empresa.