Apenas “parches”

En las últimas semanas recrudecieron las quejas de vecinos de esta capital provincial a causa de varios problemas estructurales que afectan distintos sectores barriales. Por ahora, aunque se han propuesto tareas de reparación y se han iniciado algunas obras, no aparecen las soluciones de fondo para estos problemas.
Entre ellos se destacan las cloacas de la calle Chile. Hace unos días, los llamados saturaron las líneas de este diario cuando literalmente explotó el ducto y el líquido cloacal ascendió con la fuerza de un géiser y se derramó por varias cuadras siguiendo la pendiente de la calzada. Los vecinos se quejaron no solo por el olor nauseabundo y la intransitabilidad en esa zona, sino también por los problemas sanitarios que la emergencia estaba provocando.
Otro inconveniente de larga data lo constituyen los cuencos de los barrios Malvinas Argentinas y Villa Germinal, construidos hace varias décadas para evitar los anegamientos generados cada vez que cae una lluvia de regular intensidad. Sin embargo, la solución, anunciada como temporaria, derivó en un problema permanente. Los vecinos protestan, y con razón, por las condiciones de vida que deben soportar en las cercanías del agua estancada, por la contaminación, los fuertes olores y la proliferación de mosquitos y otras alimañas. También está presente en el reclamo el costado económico, ya que las zonas afectadas por estos problemas sufren la desvalorización de sus propiedades.
Para los cuencos del norte de la ciudad desde la comuna se planteó la eximición del pago de tasas a los dueños de las viviendas como forma de resarcimiento. Sin embargo, se trata apenas de un paliativo. No se han proyectado alternativas para dar una solución de fondo, solo “parches” que obran como remiendos temporales y que, por tal motivo, no terminan de satisfacer las necesidades de los vecinos de esos postergados sectores.

Sociedad en alerta
Desde esta columna ya se ha considerado la importancia que tuvo la marcha “Ni una menos” realizada la semana pasada en todo el país contra los femicidios y la violencia de género. Esa movilización que no tuvo banderías políticas o ideológicas, ni diferencias de edad, por la esencia de esa causa y de esa lucha, sirvió para promover la toma de conciencia de una problemática cada vez más presente y dar cuenta de lo extendida que está la cuestión en nuestra sociedad.
Pero la manifestación social generada también sirvió para que muchas víctimas pudieran romper las cadenas del miedo y el silencio. En ese sentido, una consecuencia directa de esa fecha fue el aumento de las denuncias por violencia de género en nuestra provincia ante la policía y otras autoridades. Esta tendencia, por supuesto, ya se venía observando en los últimos tiempos. De hecho, en lo que va del año ya se entregaron casi setenta botones antipánico, en su gran mayoría para mujeres que son acosadas o amenazadas por sus ex parejas. A esto habría que agregarle el caso de la mujer que fue baleada por la espalda en pleno centro santarroseño por su ex esposo, que despertó la alarma en muchas víctimas, lo que muestra que a pesar de las denuncias que se puedan hacer, esta violencia es difícil de contener.
Pero también las autoridades deberían poner el acento en el tema. Apenas terminada la marcha, se produjeron dos casos de violencia de género en el sudoeste profundo de la provincia, uno hacia una adolescente embarazada en 25 de Mayo y otro de un hombre que golpeó fuertemente a su pareja con un rebenque por lo que tuvo que ser hospitalizada.
De ahí que todos, no solo el círculo íntimo de las víctimas, deberían estar alerta y prevenidos para impedir la ocurrencia de cualquiera de estos hechos.