Arremeten contra la legalización del Aborto

OFENSIVA ANTIDERECHOS

A pocas semanas del debate en el Senado, los sectores conservadores de la Iglesia y de la derecha, intentan impedir que se apruebe el proyecto de legalización del Aborto.
IRINA SANTESTEBAN
Cuando el proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo (IVE) se debatía en Diputados, algunos legisladores y legisladoras denunciaron una campaña muy agresiva de sectores conservadores en sus provincias, por haber anunciado su voto favorable.
Los diputados del PRO, Facundo Garretón (Tucumán) y Silvia Lospenatto (provincia de Buenos Aires), denunciaron amenazas el primero, y presiones la segunda, en los días previos al debate. En algunas iglesias, al oficiar la misa, sacerdotes nombraban a los diputados que se habían manifestado a favor del aborto, en una especie de “escrache” religioso.
Horas antes de la votación, había dudas sobre el resultado porque había “indecisos”. En realidad, algunos de esos legisladores no manifestaron anticipadamente su voto, por temor a esos ataques de los sectores “pro-vida”, léase “anti-derechos”.

Tomas no, desfilar sí.
Durante esos días, hubo tomas de colegios secundarios en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y algunas ciudades del interior. Es que la enorme “marea verde” del movimiento de mujeres que sostiene la legalización del aborto tomó una fuerza increíble en las adolescentes. Nada extraño si tenemos en cuenta que en Argentina el 20 por ciento de los embarazos corresponden a mujeres menores de 18 años.
El periodismo oficialista fue durísimo con estas acciones estudiantiles, criticando y tratando de “escandaloso” el apoyo que los y las adolescentes manifestaban a la ley de Aborto Legal, como si el tema no los involucrara.
Hace algunos días se supo que en Suncho Corral, provincia de Santiago del Estero, hubo un desfile por el 9 de Julio, donde niños y niñas del colegio católico San Miguel Arcángel marcharon al compás de música militar, portando los pañuelos celestes que identifican a quienes se oponen a la legalización del aborto.
El establecimiento educativo lo publicó en Facebook: “En el día de la Patria, deseamos manifestar nuestra firme defensa a la Vida, desde la Concepción.#SalvemosLas2Vidas”.
Ni ese colegio ni los propiciadores del desfile fueron criticados por esos periodistas tan escandalizados ante las tomas de colegios a favor del aborto. Que las autoridades de un colegio religioso, que recibe subsidios estatales, organicen un desfile con niños y niñas, y los hagan marchar como militares, no parece estar tan mal para algunos comunicadores. No generó indignación que se los haya utilizado en la campaña de la Iglesia y los sectores más conservadores para oponerse a una ley que pretende disminuir y erradicar las muertes maternas por abortos clandestinos.

En salta, los nazis.
En la Universidad Nacional de Salta se realizó la semana pasada un “contrapañuelazo” en el campus universitario, organizado por docentes de diversas facultades, opuestos a la declaración que el pasado 27 de junio formuló el Consejo Superior de esa casa de estudios, favorable a la sanción de la ley.
En el acto, al que asistieron docentes, trabajadores y estudiantes con los pañuelos celestes, se pudo ver la bandera del partido Bandera Vecinal, que a nivel nacional lidera el neonazi Alejandro Biondini, que ha reivindicado públicamente a Adolfo Hitler.
La Asociación de los Docentes Universitarios (Adiunsa) repudió la presencia de la agrupación de derecha en la Universidad, y rápidamente los organizadores de la actividad en oposición al aborto, salieron a despegarse de las posiciones neonazis de Bandera Vecinal.
No es casual que en las actividades convocadas por los opuestos al aborto, se cuelen manifestaciones del más rancio conservadurismo y expresiones cuasi fascistas. A poco que se indague sobre los argumentos que sostienen su “defensa de las dos vidas”, nos topamos con posiciones propias de la Edad Media, que fueron rebatidas de manera brillante por la jurista Aída Kemelmajer de Carlucci en su exposición ante el Senado, la pasada semana.
Ella es una de las mayores especialistas en Derecho Civil y de Familia del país, y su nombre sonó para la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Fue presidenta de la Corte Suprema de Mendoza y una de las autoras del nuevo Código Civil y Comercial de la Nación que rige desde 2015, considerado progresista en nuestra legislación.
Kemelmajer respondió las preguntas de los senadores y las senadoras luego de su “clase magistral”. Dijo que la ley no viola el bloque de constitucionalidad y que están equivocados los que pretenden que este bloque está construido exclusivamente sobre el pilar de la “vida desde la concepción”. Refutó a quienes invocan la Convención de los Derechos del Niño para oponerse a la legalización del aborto, pues al suscribir la misma, Argentina sólo formuló una reserva sobre la adopción internacional, y respecto a la “vida desde la concepción” sólo realizó una “declaración” sobre su interpretación.

Demonizar y confundir.
El pasado domingo, en Córdoba cuatro mujeres irrumpieron en la iglesia de los Capuchinos, cuando ya había finalizado la misa, portando banderas en las que se pedía la liberación de los presos mapuches Celestino Córdova y Facundo Jones Huala. Una de ellas habló de la afligente situación de esos detenidos por reivindicar sus derechos territoriales ancestrales.
Fueron sacadas a los empujones de la iglesia y detenidas por la Policía. Los medios informaron que “grupos pro-aborto” habían profanado esa iglesia con ofensas hacia los feligreses. Hasta el secretario de Seguridad provincial, Alfonso Mosquera, en su Twitter publicó que no se iba a permitir que “personas inadaptadas” alteraran la “paz social”.
Los reclamos del pueblo mapuche fueron tema de nuestra columna la semana pasada. En relación al debate sobre el Aborto, está claro que los sectores anti-derechos utilizan el método de confundir y demonizar, a falta de argumentos más convincentes, para intentar frustrar la sanción de la ley.